Belén Franco, el renacer de una actriz y sus nuevos retos

Belén Franco, el renacer de una actriz y sus nuevos retos

Desde que se sometió a una cirugía bariátrica a finales del 2022, cada año posterior marca un hito para la actriz guayaquileña María Belén Franco. Este 2026 gratamente arranca con una agenda llena, lo que demuestra cómo se afianza en la industria del entretenimiento ecuatoriano.

Uno de sus proyectos inmediatos es el show de stand-up titulado Mujeres de bien, junto a la creadora de contenido humorístico Bethania la del Vino. Este espectáculo, diseñado por el Mes de la Mujer, busca explorar con humor lo que significa ser mujer en el Guayaquil actual.

Trabajar con Bethania, agrega Belén, viene cargado de sororidad y profesionalismo, subrayando que la conexión laboral ha derivado en una gran estima personal.

Publicidad

El espectáculo se realizará el jueves 12 de marzo, en Andes Brew Pub (Puerto Santa Ana). La entrada es gratuita.

Además de la comedia en vivo, celebra su incursión en la gran pantalla. Se prepara para rodar su segunda película, una coproducción con Argentina dirigida por un cineasta de dicho país, filmada en Guayaquil y protagonizada por un actor español en ascenso.

Para Belén, este proyecto tiene un valor emocional añadido. “Tengo una conexión muy grande con Argentina, porque allá fue donde me fui a estudiar (obtuvo su título de actuación en el Centro de Investigaciones Cinematográficas de Buenos Aires). Entonces, cuando se presentó la oportunidad, la verdad es que la quería. Salió y estoy contenta”, ilustra.

Publicidad

Para el segundo semestre del año, la actividad no cesa. En junio presentará la obra Mamacita en el Teatro Sánchez Aguilar, junto con figuras como Katty García y Ricardo Velástegui, bajo la dirección de Angie González. En julio, tiene previsto en Quito el reencuentro de la pieza teatral Tres, con Erika Vélez, Alejandra Paredes y Sebastián Perdomo.

¿Y en cuanto a la televisión? Por lo pronto no ha sido convocada a proyecto alguno. “Si no he vuelto a la televisión, no es porque no he querido, es porque la oportunidad no se ha dado. Si en algún momento me vuelven a llamar, encantada de la vida”.

Publicidad

Entrevista a la actriz Belén Franco. Foto: Francisco Verni Foto: Francisco Verni Peralta

El humor como herramienta

Una faceta que Belén ha fortalecido es el stand-up show, en especial para empresas. Más allá de hacer reír, su objetivo es utilizar el humor como un “mantra” o una herramienta social para tratar temas complejos, como la inclusión, la igualdad de género y el rol de la mujer en el entorno corporativo.

Su enfoque consiste en poner las conductas sociales frente a un espejo para que el público reconozca sus propios sesgos de manera amable. Aunque igualmente hay puestas en escena solamente para entretener y reír. “Si puedo lograr que durante un tiempo tú te rías y te olvides de lo que estás pasando, o te cambie el humor, para mí eso ya está”, afirma la actriz. Además combina esta labor con clases de oratoria para mujeres, enfocadas en el empoderamiento y la comunicación efectiva en ámbitos laborales.

“Volver a nacer”, tras la cirugía bariátrica

Una de las experiencias que marcó su vida en los últimos tres años fue la cirugía bariátrica, procedimiento que modifica el estómago para reducir la ingesta de alimentos y facilitar así una pérdida de peso significativa. Es una vivencia de la que siempre está dispuesta a dialogar: cada tanto sus seguidores que están considerando la intervención desean conocer su perspectiva y cómo fue su proceso. En su caso, siempre recuerda, su motivación fue su salud.

Sin dudarlo la recomienda, pero Belén es enfática al aclarar que no es un camino fácil ni puramente estético: es un proceso emocional y físicamente duro. Sobre todo, es vital entender la relación emocional con la comida que esta cirugía pone de manifiesto.

Publicidad

El 2023, como el año de su recuperación, lo describe como un regreso a la infancia, como volver a nacer. “Tienes que volver a aprender a comer, de cero, eres como un bebé. Las primeras dos semanas (tras la cirugía) tomas solo líquidos, las siguientes dos semanas al primer mes tomas solamente licuados. De ahí comes sólidos, pero suavecitos, como papillas. Es volver a entender tu cuerpo, entender cómo las emociones te afectan y cómo te afecta eso en tu relación con la comida”.

Su rehabilitación cruzó momentos críticos, y eso es algo que quisiera concientizar. Como cuando sufrió de ascitis (acumulación anormal de líquido), por falta de albúmina (proteína). Esto provocó que su cuerpo se inflamara hasta el abdomen, dificultándole incluso el caminar.

“En el 2024 tuve que volver a aprender a caminar, a subir escaleras, a correr. Tuve a alguien muy importante que fue Lue Mansilla, mi entrenador, que me devolvió mi corporalidad”, resalta.

Por añadidura a la pérdida de peso, destaca beneficios vitales: ya no sufre de presión alta y ha desaparecido el dolor crónico en sus articulaciones.

Vida personal y el mundo de las citas

Una vez que recuperó la confianza y el dominio en el movimiento, Belén detalla que el 2025 fue el año “de comenzar de nuevo”, es decir, actuar otra vez. Así llegó Tres, que se estrenó el año pasado en Estudio Paulsen, así como su primer show de stand-up, Tinderella, dirigido por Eduardo Andrade. “Siento que en 2026 ahora tengo que buscar más horizontes”, reflexiona.

En ese panorama incluye su vida sentimental. La transformación física de Belén había coincidido con una ruptura amorosa dolorosa poco después de su cirugía. Superada esa etapa, hoy se encuentra en una fase de autodescubrimiento y apertura al amor, pero con estándares mucho más claros.

En ese sentido, la intérprete disecciona cómo es el mundo de las citas a sus 40 años (que a veces puede ser material para sus rutinas): “Estoy conociendo gente, que es algo nuevo también para mí; o sea, entender que le gusto a alguien, pero de qué manera y por qué. Por ahora yo sé lo que quiero en un hombre, lo tengo claro, aunque me tomó 40 años”.

“Hay que estar claros en lo que uno quiere para que después, al no recibir lo que quieres, no digas ‘quizás con esto estoy bien’. No, más bien decir ‘¿por qué me voy a conformar?’“. Comenta con el humor que la caracteriza, y algo de ironía, cómo ha notado que el trato de los demás cambia según su apariencia física: “¿acaso antes era fea o ahora soy fea como persona?”, se cuestiona sobre la superficialidad de algunas interacciones.

Actualmente, se siente tranquila, refugiada en su propio bienestar y en la compañía de sus gatos, entendiendo que las relaciones deben basarse en la ayuda mutua para “transitar” la vida, no necesariamente para “sanar” al otro. (E)