El 70% de la población mundial da crédito a mitos sobre vacunas, paracetamol y más

El 70% de la población mundial da crédito a mitos sobre vacunas, paracetamol y más

Una encuesta global enfrentó a miles de personas a seis proposiciones sobre temas delicados de salud que carecen de sustento científico. El resultado: 7 de cada 10 creen al menos una de ellas. Estas creencias no se concentran en un solo grupo: aparecen entre personas de distintas edades, niveles educativos e ideologías. El documento señala que, mientras disminuye la confianza en instituciones de salud y medios tradicionales, crece la influencia de fuentes alternas como creadores digitales, plataformas de IA y redes sociales, donde circula información sin respaldo científico.

El Edelman Trust Barometer 2026, que evaluó las perspectivas de 16,000 personas en 16 países, busca entender cómo se forman hoy las creencias en torno a la salud. A los encuestados se les presentaron afirmaciones controvertidas, algunas científicamente falsas, otras sin evidencia sólida, y debían indicar si las consideraban verdaderas, falsas o si no estaban seguros.

Las afirmaciones evaluadas incluían bulos conspirativos populares en internet. El 70% de las personas consideró verdadera al menos una de ellas, y el 29% cree tres o más. Las sentencias fueron las siguientes:

  • "Las vacunas se están utilizando como un medio de control de la población".
  • "Tomar paracetamol (también conocido como Tylenol, Panadol o acetaminofén) durante el embarazo puede provocar que su hijo nazca con autismo"
  • "Los riesgos asociados con las vacunas infantiles superan con creces los beneficios potenciales"
  • "Poner fluoruro en el agua potable no tiene beneficios para la salud y puede ser peligroso"
  • "La proteína animal es más saludable que la proteína de origen vegetal"
  • "La leche cruda es más saludable para usted que la leche pasteurizada".

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Los países con mayor proporción de personas que creen estas afirmaciones son India (89%), Sudáfrica (88%), Indonesia (79%), México (78%) y Brasil (75%). Alemania aparece en un punto intermedio, con 68%. La distribución muestra que el fenómeno no es regional, sino global.

La gente busca guías y no “expertos”

Sin embargo, el estudio no sugiere desinterés por la salud. Por el contrario, quienes creen más afirmaciones dudosas suelen consumir más noticias de salud, consultar más plataformas de IA y seguir más creadores digitales. Lo que ha cambiado es el ecosistema de confianza: los encuestados reportan dejarse influir por médicos, científicos, familiares, creadores con y sin credenciales, y herramientas de inteligencia artificial. Esta última categoría es la que más crece: 35% de las personas ya utiliza IA para obtener respuestas inmediatas sobre temas de salud.

Al mismo tiempo, el informe documenta una caída sostenida en la confianza hacia instituciones de salud, autoridades gubernamentales y medios tradicionales desde la pandemia de Covid‑19. En ese vacío, las fuentes no institucionales ganan terreno, incluso cuando ofrecen información contradictoria o sin evidencia.

El reporte concluye con una recomendación para instituciones y profesionales de la salud: la estrategia más efectiva para contrarrestar la desinformación no es imponer hechos científicos, sino reconstruir confianza. Esto implica entender las condiciones de vida, preocupaciones y fuentes de información de las personas, y actuar como guías más que como autoridades incuestionables.

“Las personas están abiertas a recibir nuevas recomendaciones sobre temas de salud cuando provienen de voces en las que confían. Es necesario aumentar la frecuencia del mensaje y igualar la cantidad de puntos de contacto desde los cuales consumidores y pacientes están recibiendo información”, dice el reporte.