Cada cuánto se debe renovar el cepillo de dientes para mantener una boca sana: esto es lo que dicen los dentistas

Cada cuánto se debe renovar el cepillo de dientes para mantener una boca sana: esto es lo que dicen los dentistas

Cuidar la salud bucodental no depende solo de cepillarse los dientes a diario. También influye, y mucho, el estado del propio cepillo. Sin embargo, aunque es un gesto rutinario, pocas veces nos paramos a pensar si lo estamos utilizando durante más tiempo del recomendable. Por eso, hemos preguntado a varios especialistas cada cuánto habría que renovarlo y qué ocurre si alargamos demasiado el uso del cepillo. 

chica lavandose los dientes© Getty Images/

Cada cuánto hay que renovar el cepillo de dientes

El cepillo de dientes debe cambiarse aproximadamente cada tres meses, según las recomendaciones generales. Esto es debido al deterioro que sufren las cerdas al usarlas. 

Como explica el odontólogo Iván Malagón, director de la clínica que lleva su nombre, "también conviene adelantar ese cambio si detectamos señales evidentes de desgaste". Por ejemplo, cuando las cerdas están abiertas, deformadas o visiblemente deterioradas, el cepillo deja de cumplir bien su función. En ese estado, ya no limpia con la misma precisión ni consigue eliminar la placa bacteriana de forma eficaz.

Así, más que fijarnos únicamente en el calendario, es importante observar el aspecto del cepillo. En muchas ocasiones, el propio instrumento nos avisa de que ha llegado el momento de sustituirlo.

Imagen de cepillos de dientes de madera © Getty Images

Por qué el desgaste reduce la eficacia del cepillado

Con el paso de los días, el uso continuado va afectando a la estructura de las cerdas. Aunque a simple vista puedan parecer en buen estado, lo cierto es que pierden firmeza y capacidad de arrastre.

Esto tiene una consecuencia directa: el cepillo deja de llegar correctamente a todas las superficies del diente. Las zonas más difíciles, como los espacios interdentales o la línea de la encías, quedan peor limpiadas, lo que favorece la acumulación de placa bacteriana.

Además, hay otro aspecto que muchas veces pasa desapercibido. El cepillo, al estar en contacto constante con la boca, también puede acumular bacterias con el tiempo. Por eso, renovarlo no es solo una cuestión de eficacia mecánica, sino también de higiene.

Mariona Autran cepillándose los dientes

Cómo debe ser un buen cepillo de dientes

Más allá de la frecuencia de cambio, elegir bien el cepillo también es importante. Según señala el Dr. Iván Malagón, "lo ideal es optar por uno de tamaño pequeño, que permita acceder con facilidad a todas las zonas de la boca". Además, el tamaño reducido facilita maniobrar mejor en áreas complicadas, como las muelas posteriores, donde suele acumularse más placa.

En cuanto a las cerdas, deben ser suaves. Esto es especialmente importante, porque unas cerdas demasiado duras pueden dañar el esmalte o irritar las encías. En cambio, las suaves permiten una limpieza eficaz sin agredir los tejidos.

Madre e hija cepillándose los dientes © Getty Images

La presión no mejora la limpieza

También conviene desterrar un hábito muy generalizado y poco eficaz. Y es que existe la creencia de que cepillarse con más fuerza garantiza una mejor higiene. Sin embargo, ocurre justo lo contrario. "Aplicar demasiada presión no elimina más suciedad y, en cambio, puede provocar desgaste del esmalte o retracción de las encías", advierte. 

Por el contrario, el cepillado debe ser firme pero suave, con movimientos controlados. La técnica importa mucho más que la intensidad. Un cepillo en buen estado, utilizado correctamente, es suficiente para lograr una limpieza eficaz.

Otro dato destacable es que el cepillado no debería durar menos de dos minutos. Hay cepillos con temporizador que facilitan controlar este tiempo. 

Otros errores que cometemos al cepillarnos los dientes 

Hay pequeños gestos cotidianos que pueden restar eficacia al cepillado sin que seamos conscientes. Uno de ellos es mojar el cepillo antes de usarlo. Aunque es una práctica muy extendida, no es recomendable. "Al hacerlo, diluimos el dentífrico y reducimos su capacidad de actuación. Lo ideal es aplicar la pasta directamente sobre el cepillo seco para aprovechar mejor sus propiedades".

Después del cepillado, también es importante limpiar bien el cepillo y dejarlo secar al aire. Guardarlo con capuchón puede favorecer la acumulación de humedad y bacterias. En cambio, mantenerlo ventilado ayuda a conservarlo en mejores condiciones hasta su próximo uso.

chica lavandose los dientes© Getty Images

Cuidar la salud bucodental para cuidar tu corazón 

Conviene tener presente que la higiene bucodental no solo afecta a la boca, sino que tiene repercusiones en el conjunto del organismo. Como advierte el odontólogo Carlos Mederos, del Centro Médico Quirónsalud Plaza Euskadi, cada vez existen más estudios que apuntan a que la enfermedad periodontal, una inflamación crónica de las encías, podría estar asociada a un mayor riesgo de infarto o de sufrir eventos cardiovasculares.

Asimismo, en personas con diabetes se ha observado una relación en ambos sentidos: quienes padecen esta enfermedad tienen mayor probabilidad de desarrollar problemas en las encías y, al mismo tiempo, la presencia de patología periodontal puede dificultar el control de los niveles de glucosa.

Por último, tal como recuerda el Dr. Iván Malagón, "la boca es una puerta de entrada al cuerpo y muchas enfermedades sistémicas pueden manifestarse en ella o detectarse de forma precoz durante una revisión dental”, señala el doctor Malagón.

Por ello, además de mantener una rutina correcta de higiene bucodental, los especialistas recomiendan acudir al dentista al menos una vez al año para revisión y prevención. Más vale prevenir que curar.