Coalición regional de Trump pone a México ‘en el menú’ de la guerra contra cárteles, apunta analista
El bombardeo de un campamento de un grupo criminal surgido de la antigua guerrilla de las FARC, en la frontera entre Ecuador y Colombia, significó el viernes algo más que una operación militar puntual.
La acción conjunta entre Ecuador y Estados Unidos pasó casi inadvertida entre la avalancha informativa sobre la ofensiva en Irán, pero algunos analistas la interpretaron como una señal de la nueva fase de seguridad hemisférica que Washington busca impulsar para enfrentar al crimen organizado en América.
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Horas después del ataque, doce mandatarios del continente se reunieron en Miami para discutir una estrategia regional contra los cárteles. El encuentro, en el que participaron líderes conservadores como el argentino Javier Milei, el salvadoreño Nayib Bukele y el ecuatoriano Daniel Noboa, sirvió al presidente estadounidense Donald Trump para delinear su postura: México es, a su juicio, “el epicentro de la violencia de los cárteles en la región”.
Una alianza con mensaje político
Durante su discurso, Trump afirmó que los grupos narcoterroristas deben ser enfrentados con “fuerza militar letal”. El mandatario incluso elogió con tono irónico a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien describió como “muy buena persona”, pero que “teme a los cárteles”.
La cita dejó ausencias notables. México, Brasil y Colombia (tres de los actores más influyentes del continente) no resultaron convocados. Tampoco participaron Venezuela, Cuba ni Nicaragua.
México como tema, no como actor
Para el especialista en democracia y resolución de conflictos Luis Miguel Pérez Juárez, la exclusión mexicana envía una señal inquietante sobre el nuevo diseño de seguridad regional.
“No es positivo que haya una reunión sobre seguridad hemisférica y México no esté ahí. No hay forma de maquillarlo: es una mala noticia”, afirma.
El analista considera que la cumbre se convirtió en un espacio donde el país fue discutido como problema central del narcotráfico, pero sin tener capacidad de respuesta o negociación directa.
“Se habló de México como epicentro del fenómeno y se hicieron comentarios sarcásticos sobre su gobierno. Eso refleja una pérdida del peso político que