Cómo reconocer las altas capacidades en niños y niñas: "No todos destacan académicamente"

Cómo reconocer las altas capacidades en niños y niñas: "No todos destacan académicamente"

Niños con una inteligencia muy superior a la media en su rango de edad. Cuando eso ocurre, se habla de altas capacidades o superdotación, pero reconocer que un niño o una niña es más inteligente que la mayoría o que tiene un talento más desarrollado de lo común no es tan sencillo como cabría esperar. De hecho, muchos de ellos pasan desapercibidos en el aula e incluso, pueden llegar a ser todo lo contrario a brillantes en lo académico y sacar malas notas. Este es, precisamente, uno de los estereotipos que los expertos más inciden en desterrar, el de la excelencia académica en niños con altas capacidades; el motivo es que, creer firmemente en él hace mucho más difícil identificar otros perfiles de niños con un nivel cognitivo muy superior solo porque no saquen buenas notas. En consecuencia, no recibirán el apoyo que necesitan para sacar todo su potencial.

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Y no solo se trata del potencial, sino de algo mucho más importante: de su bienestar emocional, de su salud mental. Hay que tener en cuenta que muchos de ellos tienen un nivel de desarrollo desacompasado en lo que a madurez emocional se refiere, algo que puede verse como señal de 'poca inteligencia' cuando lo que en realidad necesitan es otro tipo de apoyo. ¿Cómo reconocer, entonces, a un niño o a una niña con altas capacidades? Lo aclara Begoña Suárez, jefe de servicio de Psicología del Hospital Blua Sanitas Valdebebas y responsable de la Unidad de Altas Capacidades y Neurodivergencias.

Las altas capacidades no se expresan siempre de la misma manera, y precisamente por eso requieren una mirada amplia, especializada y sensible a la singularidad de cada niño.

Begoña Suárez, jefe de servicio de Psicología del Hospital Blua Sanitas Valdebebas y responsable de la Unidad de Altas Capacidades y Neurodivergencias

¿Cómo reconocer las altas capacidades en un niño o una niña? ¿Cuáles son las primeras señales?

Entre las primeras señales pueden aparecer una curiosidad intensa y persistente, una gran capacidad de observación, un aprendizaje rápido con escasa repetición y, en algunos casos, un uso precoz o especialmente rico del lenguaje. También es habitual encontrar un pensamiento divergente, con preguntas poco frecuentes para su edad, así como una elevada sensibilidad emocional y un fuerte sentido de la justicia.

En el ámbito conductual, pueden observarse altos niveles de concentración en temas de gran interés, junto con una aparente dispersión en tareas poco motivadoras. Además, algunos niños presentan asincronía en su desarrollo, es decir, diferencias entre su ritmo cognitivo, emocional, social o madurativo y motor.

Lo importante es recordar que no existe un único perfil. Las altas capacidades no se expresan siempre de la misma manera, y precisamente por eso requieren una mirada amplia, especializada y sensible a la singularidad de cada niño.

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¿Pueden pasar desapercibidas durante muchos años o incluso, durante toda la infancia?

Sí, pueden pasar desapercibidas durante años, e incluso durante toda la infancia. Esto sucede porque no todos los niños con altas capacidades destacan académicamente ni responden al estereotipo del alumno brillante y visible. Algunos se adaptan al entorno sin sobresalir; otros se desmotivan, se aburren o terminan desconectando cuando el contexto no responde a sus necesidades cognitivas y emocionales.

También influyen factores como el contexto familiar, las expectativas del entorno o determinados sesgos en la identificación. Se detectan con más facilidad los perfiles más visibles o más ajustados al modelo escolar tradicional, mientras que otros niños con un funcionamiento más singular pueden quedar invisibilizados.

Además, en algunos casos, el perfil neurodivergente se expresa de forma compleja y puede confundirse o quedar enmascarado por otras características del desarrollo, lo que dificulta su correcta comprensión si no se realiza una evaluación realmente especializada.

Niña con su mochila escolar© Getty Images

Cuando ha ocurrido eso, cuando ha pasado toda la infancia sin verse esas altas capacidades, ¿cómo detectarlas en la adolescencia?

En la adolescencia, la detección suele partir de señales indirectas. Es frecuente que aparezca una sensación de desajuste, desmotivación académica, falta de reto intelectual o malestar emocional mantenido.

Algunos adolescentes muestran un pensamiento especialmente complejo, profundo y crítico, con intereses intensos en áreas concretas y una gran capacidad de análisis. En otros casos, lo que aparece es frustración, bajo autoconcepto o una sensación persistente de no encajar, especialmente cuando no han sido comprendidos ni acompañados adecuadamente durante la infancia.

La identificación en esta etapa requiere una evaluación completa y especializada, que incluya pruebas cognitivas, análisis del perfil de aprendizaje, creatividad y funcionamiento ejecutivo, junto con una exploración rigurosa del ámbito emocional, social y adaptativo. No se trata solo de medir rendimiento, sino de comprender el funcionamiento global del adolescente.

Influyen factores como el contexto familiar, las expectativas del entorno o determinados sesgos en la identificación.

Begoña Suárez, jefe de servicio de Psicología del Hospital Blua Sanitas Valdebebas y responsable de la Unidad de Altas Capacidades y Neurodivergencias

¿Es habitual que se confundan con otras neurodivergencias, como puede ser el TDAH?

Sí, puede ocurrir, porque existen conductas que, observadas de forma superficial, pueden parecer similares. Por ejemplo, la distracción en tareas poco estimulantes, la impulsividad al responder o la necesidad de una estimulación constante pueden llevar a interpretaciones erróneas si no se analiza bien el origen de esas conductas.

En algunos perfiles de altas capacidades, estas manifestaciones no responden necesariamente a un déficit atencional, sino a una necesidad de mayor reto cognitivo, a un pensamiento especialmente rápido o a una forma distinta de procesar la información.

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Por eso es tan importante realizar una evaluación diferencial y especializada. Más que hablar de etiquetas que se suman entre sí, conviene entender que existen perfiles neurodivergentes complejos, con características diversas, que deben ser comprendidos en conjunto, desde una mirada integradora, rigurosa y no reduccionista.