Personas que padecen apnea del sueño tiene hasta un 71% más de riesgo de morir por cualquier causa
La apnea del sueño podría tener consecuencias más severas que interrumpir tu descanso y dormir mal. Un nuevo estudio sugiere que las personas con la forma más común de esta condición, AOS, presentan un riesgo considerablemente mayor de sufrir eventos cardiovasculares o morir por cualquier causa, en comparación con quienes no la padecen. Los hallazgos subrayan la necesidad de mejorar el diagnóstico y el tratamiento de este problema, especialmente donde la obesidad (uno de sus principales factores asociados) continúa en aumento.
AOS, o apnea obstructiva del sueño, ocurre cuando las vías respiratorias superiores se bloquean repetidamente durante el sueño. Estas interrupciones, por supuesto, afectan la calidad del descanso, pero además reducen la oxigenación del organismo y se han vinculado previamente con enfermedades cardiovasculares. Aunado a esto, entre el 40 y el 70% de las personas con AOS presentan sobrepeso u obsesidad, y la severidad del trastorno suele ser mayor en quienes tienen exceso de peso.
Para evaluar el impacto real de la apnea en la salud, los investigadores analizaron registros electrónicos de aproximadamente 3 millones de residentes de Londres. A partir de estos datos identificaron a más de 20,000 adultos diagnosticados con AOS y los compararon con casi 100,000 personas sin el trastorno, emparejadas según edad, factores socioeconómicos, tabaquismo, obesidad, comorbilidades previas y antecedentes cardiovasculares. A los participantes se les dio seguimiento durante un máximo de cuatro años.
Los resultados mostraron que quienes padecían AOS tenían hasta un 71% más de probabilidades de experimentar un evento cardiovascular (como un infarto) o de morir por cualquier causa durante el periodo de seguimiento. En términos absolutos, el 26.3% de pacientes con AOS sufrió alguno de estos desenlaces, frente al 17.5% del grupo de comparación.
El análisis también reveló una mayor incidencia de otras afecciones en el grupo con apnea. Entre quienes no presentaban estas enfermedades al inicio, los diagnósticos posteriores de obesidad, diabetes, osteoartritis, ansiedad y depresión fueron más frecuentes que entre los participantes sin el trastorno. Por ejemplo, la diabetes apareció en el 6.8% de los pacientes con apnea frente al 4.6% del grupo de control. Estos datos sugieren que la apnea del sueño podría estar vinculada a un deterioro general de salud, más allá del sistema cardiovascular.
Además, las personas con AOS utilizaron más recursos sanitarios. De manera promedio, acudieron con mayor frecuencia a servicios de atención primaria, tuvieron más consultas ambulatorias y acumularon más días de hospitalización que los individuos sin la condición. Esto indica no solo un mayor impacto clínico, sino también una carga adicional para los sistemas de salud.
¿Hay forma de tratarlo?
Aunque existen tratamientos recomendados (como las engorrosas máquinas CPAP, que mantienen abiertas las vías respiratorias durante el sueño), la apnea sigue estando infradiagnosticada y, en muchos casos, insuficientemente tratada. Este panorama complica la prevención de complicaciones y aumenta el riesgo de consecuencias a largo plazo.
Los autores del estudio destacan que los resultados refuerzan la importancia del control de peso corporal. “En adultos, la apnea obstructiva del sueño se asocia a un mayor riesgo de eventos cardiovasculares o mortalidad por todas las causas, especialmente entre personas con obesidad, incluso tras ajustar por factores de confusión”, dijo Heather Fitzke, coautora del estudio e investigadora del Imperial College Health Partners (Reino Unido), en un comunicado de prensa. “Estos hallazgos subrayan la necesidad de un manejo eficaz de la obesidad y resaltan la importancia de la detección temprana y el diagnóstico oportuno”.
Añadió: “Hasta donde sabemos, este es el estudio de casos y controles emparejados más grande sobre apnea obstructiva del sueño realizado fuera de Estados Unidos hasta la fecha”. De cara al futuro, los investigadores proponen ampliar el cribado de AOS, especialemte entre personas con obesidad u otros factores de riesgo cardiovascular. Una mejor identificación de los casos permitiría intervenir antes y, potencialmente, reducir tanto las complicaciones clínicas como los costos sanitarios.
Los resultados de este estudio serán presentados en el Congreso Europeo de Obesidad ECO 2026, evento que se llevará a cabo del 12 al 15 de mayo en Estambul, Turquía. Es importante mencionar que este estudio fue patrocinado por Eli Lilly and Company, y que tres de los seis investigadores que participaron en el estudio son empleados de esta farmacéutica, misma que fabrica medicamentos para la obesidad y la diabetes.
