De las cortinas pasadas de moda a las paredes recargadas: los errores que envejecen tu casa y cómo evitarlos

De las cortinas pasadas de moda a las paredes recargadas: los errores que envejecen tu casa y cómo evitarlos

No hace falta una gran reforma para darle un cambio y actualizar la decoración de tu casa. Y es que son los pequeños detalles, como un color mal elegido, una lámpara desfasada o una cortina pasada de moda, los que pueden marcar la diferencia entre un ambiente pasado de moda y uno acogedor y actual. Si sientes que tu casa ha perdido frescura, debes fijarte en esas señales que delatan su edad para corregirlas fácilmente. 

Hoy te ofrecemos una lista con los errores de decoración más comunes, esos que hacen que una casa parezca vieja y cómo solucionarlos para que cada estancia se convierta en el lugar estrella de tu hogar. 

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Salón con sofá blanco.

Pinturas apagadas o sucias que restan luz

Una de las razones más frecuentes por las que una vivienda parece más antigua es el color de las paredes. Tonos como el beige oscuro, grises sucios o colores amarillentos apagan la luz y provocan un efecto triste, incluso si tienes mucha luz natural en casa.

Para renovar su imagen, apuesta por gamas de colores claros y neutros que reflejen la luz. Los más adecuados son blancos cálidos, grises perla, arena o greige. Estos tonos, además de ampliar visualmente los espacios, aportan un aire limpio y sereno. 

Si quieres añadir un toque de personalidad, puedes incorporar un color suave en una pared de acento, como un verde salvia o un terracota suave. Son tonos actuales que combinan fácilmente con materiales naturales como la madera o el lino y que no pasan de moda.

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Salón comedor con iluminación © Yael Vallés para Laura Martínez

Iluminación pobre o anticuada  

Una única lámpara en el techo o modelos con pantallas antiguas pueden arruinar la atmósfera de cualquier estancia de tu casa. Y es que la falta de una iluminación bien planificada puede envejecer el ambiente. De hecho, la iluminación se ha convertido en uno de los elementos más importantes del interiorismo, por la calidez y ambiente que genera. 

El secreto está en crear capas de luz. Combina una iluminación general empotrada o difusa con puntos de luz indirecta, como lámparas de pie, apliques o una tira LED bajo los muebles. 

Sustituye también las bombillas amarillas o frías por una luz cálida neutra (alrededor de 3.000 K), que realza los colores y aporta mayor sensación de bienestar. Si quieres dar un giro completo sin grandes inversiones, cambia las lámparas por modelos con diseños actuales: pantallas de lino, estructuras metálicas negras o doradas y líneas orgánicas. 

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Cocina con cuadro moderno. © Maria Pujol para Tinda's Project

Paredes recargadas y sin orden

Las paredes son otro punto clave en el que el paso del tiempo se ve claramente. Demasiados cuadros pequeños, fotos y adornos sin coherencia visual provocan sensación de caos y envejecen el espacio.

Lo mejor para que no se note el paso del tiempo es apostar por composiciones limpias. Puedes crear una galería de cuadros con un hilo conductor —marcos similares o una misma gama cromática— o dejar paredes parcialmente vacías para que respiren. 

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Salón con sofá beige. © Amador Toril para Raquel González

Muebles demasiado “a juego”

Durante años, los salones y dormitorios se decoraban con conjuntos completos: sofá, mesa de centro, aparador y mueble de televisión en la misma línea; y en el dormitorio, cabecero, mesillas y cómoda idénticas. Hoy, ese estilo se percibe rígido y anticuado.

La clave de una decoración más personal y menos anticuada está en mezclar piezas con intención. Combina, por ejemplo, una mesa de madera natural con sillas tapizadas modernas, o un cabecero de lino con mesillas vintage. También puedes actualizar los muebles que ya tienes cambiando tiradores, patas o superficies (una capa de pintura hace milagros). 

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Salón con alfombra redonda. © Biderbost Photo para Mugarri Interiorismo y Tegar

Suelos envejecidos u olvidados

El suelo tiene más impacto visual del que pensamos. Moquetas, tarimas sin brillo o con manchas o un terrazo descuidado transmiten sensación de abandono. Pero no siempre es necesario levantarlo para cambiarlo.    

Hay opciones rápidas y económicas como vinilos autoadhesivos, suelos laminados de clic o incluso porcelánicos de poco grosor que pueden instalarse sobre el suelo actual. También puedes mantener el original, dándole una segunda vida, ya sea con una limpieza profunda, pulido o encerado. 

Otra alternativa es colocar una alfombra bien elegida (las grandes, lisas y de fibras naturales funcionan genial), que puede modernizar el conjunto.

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Dormitorio con estor. © David Montero para Raquel González Interiorismo

Cortinas pasadas de moda que apagan la luz  

Los textiles son clave para mantener a tu casa en el siglo XXI. Por eso, unos visillos amarillentos, caídas demasiado pesadas o estampados anticuados restan frescura y hacen que la estancia parezca menos luminosa. 

Cámbialos por tejidos ligeros y naturales. Cortinas de lino y algodón en tonos claros, como blanco roto, beige suave o gris perla, filtrarán la luz y crearán un ambiente sosegado. Los estores son también una opción perfecta para conseguir un look más moderno. Para dar volumen, elige un modelo tipo paquetto, quedan genial y ofrecen un aspecto muy cuidado.   

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Baño con papel pintado. © David Montero para Raquel González Interiorismo

Baños con azulejos o grifería anticuada

El baño es la estancia de la casa, junto con la cocina, en la que más se nota el paso del tiempo. Azulejos estampados, sanitarios en color beige o mamparas de aluminio opaco son claros signos de otra época. 

Por suerte, hay soluciones prácticas sin meterte en complicadas reformas. Pintar los azulejos en color blanco, arena o gris claro puede transformar las paredes en una sola jornada. O, incluso, instalar un papel pintado impactante. 

Y si quieres un cambio impactante, apuesta por renovar la grifería por una negra mate o un acabado dorado cepillado, dará un toque moderno e incluso lujoso al baño.

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Habitación con puertas blancas.© Pia Capdevila

Puertas, marcos y zócalos pasados de moda  

La carpintería de las puertas de tu casa es sinónimo del paso del tiempo. Los tonos sapelly o los acabados con barnices brillantes o tonos miel son habituales en casas de hace años y hacen que parezca antigua.

Un cambio sencillo y en tendencia es lacarlas en blanco roto o gris cálido satinado. Esto no solo aclara los ambientes, sino que también unifica el conjunto. Si prefieres conservar la madera, elige unas puertas con un barniz mate en tonos naturales y menos naranjas. El resultado será sobrio y elegante. 

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Salón con sofá en U. © Pia Capdevila

Demasiados elementos en tendencia

Cada época tiene sus modas, y es fácil quedarse anclado en ellas. Colores muy intensos, muebles de líneas específicas o papeles pintados llamativos pueden pasar de ser vanguardia a antigüedad en menos tiempo del que te imaginas.

Para actualizar sin grandes gastos, trata de reducir el ruido visual. Elimina los elementos puramente decorativos que responden a una moda ya pasada (estampados geométricos en textiles, acabados metalizados o muebles en alto brillo). Sustitúyelos por piezas básicas en tonos neutros y añade pinceladas actuales mediante accesorios fáciles de cambiar: cojines con texturas naturales, jarrones artesanales o láminas contemporáneas. 

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Dormitorio con suelos hidráulicos. © Heidi Cavazos para Coblonal Interiorismo

No respetar los elementos con valor

Molduras originales, suelos hidráulicos o vigas de madera son joyas arquitectónicas que, si se integran correctamente, elevan cualquier espacio. El error está en ocultarlos o mezclarlos con elementos desfasados, como muebles recargados o textiles fuera de sitio, que solo deslucen su encanto.

Una buena idea para mantener el equilibrio es combinar lo antiguo con lo contemporáneo. Por ejemplo, unos suelos hidráulicos lucen mucho más junto a muebles de líneas rectas o en colores neutros.