Descubren el Labrujasuchus, un extraño ancestro de los cocodrilos que caminaba en dos patas

Descubren el Labrujasuchus, un extraño ancestro de los cocodrilos que caminaba en dos patas

Investigadores del Instituto de Dinosaurios del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles (NHMLAC, por sus siglas en inglés) describieron un peculiar ancestro de los cocodrilos entre las extrañas criaturas que habitaron la Tierra durante el periodo Triásico, hace aproximadamente 230 millones de años. Se trata de Labrujasuchus expectatus, un reptil que, a diferencia de sus descendientes actuales, caminaba sobre dos patas, tenía un cuerpo ligero, brazos pequeños y un pico dentado. Su apariencia remite a un dinosaurio corredor, aunque sin relación directa con esos animales prehistóricos.

La literatura científica define al Triásico como una etapa experimental en términos evolutivos, caracterizada por la diversificación de formas y estructuras corporales entre numerosas especies extintas y ancestros de animales modernos. Fue una época marcada por la aparición de adaptaciones inusuales y combinaciones anatómicas que hoy resultarían extrañas.


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En ese periodo coexistían criaturas como los lagerpétidos, pequeños parientes de los dinosaurios vinculados con los futuros pterosaurios voladores; el singular Drepanosaurus, un reptil arborícola provisto de una enorme garra y cola prensil; y Vancleavea, un reptil acuático cubierto por placas óseas que parecía un pequeño tanque anfibio.

Dentro de esta fauna extraordinaria se encuentra Labrujasuchus, una especie recién descrita perteneciente a la familia Shuvosauridae, un grupo de antiguos parientes de los cocodrilos que desarrolló una estructura corporal semejante a la de los dinosaurios terópodos, pese a no estar estrechamente emparentado con ellos.

Alan Turner, paleontólogo de la Universidad de Stony Brook en Nueva York y autor principal del estudio publicado en Journal of Vertebrate Paleontology, señala que “muchas de las estrategias exitosas de los animales modernos y de los dinosaurios no aviares aparecieron por primera vez en el Triásico, y los shuvosaurios son un gran ejemplo de esa evolución convergente. El bipedismo es sin duda una estrategia singular para los parientes de los cocodrilos, pero es una característica bien conocida en dinosaurios y aves posteriores. Evidentemente, funcionó para estos animales”.

Los investigadores aclaran que Labrujasuchus no era un dinosaurio. En realidad, pertenecía a un linaje evolutivo relacionado con los cocodrilos modernos. Vista desde la actualidad, esta relación puede parecer contradictoria, ya que los cocodrilos contemporáneos son animales fuertes, cuadrúpedos y dotados de mandíbulas poderosas.

La descripción de Labrujasuchus fue posible gracias al hallazgo de un fósil encontrado en Ghost Ranch, un célebre yacimiento paleontológico de Nuevo México considerado uno de los sitios más importantes del mundo para estudiar el Triásico tardío. La región también conserva una antigua leyenda relacionada con los Archuleta, una banda de cuatreros y ladrones de ganado que, durante la década de 1880, supuestamente difundió relatos sobre fenómenos paranormales para proteger sus actividades ilícitas.

Esa historia inspiró el nombre del reptil recién identificado. El nombre en español de este sitio era “Ranchos de los Brujos”, por ende, “Labruja”, mientras que “suchus” significa “cocodrilo” en griego.

Nate Smith, director del NHMLAC y coautor de la investigación, explica que “queríamos rendir homenaje a esa fascinante historia y reconocer el papel fundamental que Ghost Ranch ha desempeñado en la ampliación de nuestra comprensión del Triásico. También queríamos destacar cómo funciona el registro fósil: encontrar un shuvosaurio de principios del Triásico y otro de finales del periodo indicaba que probablemente existieron muchas especies intermedias esperando ser descubiertas y descritas”.

La nueva especie, una de apenas cinco identificadas dentro de los Shuvosauridae, ayuda a cerrar una brecha evolutiva entre otros shuvosaurios hallados anteriormente en la misma región. Desde hace tiempo, los paleontólogos sospechaban que debía existir una forma intermedia, y este descubrimiento finalmente confirmó esa hipótesis. La segunda parte del nombre de la especie, “expectatus”, hace referencia al hallazgo esperado.

Más allá del componente legendario que rodea al hallazgo, los científicos sostienen que comprender las características y estilos de vida de la fauna triásica permite reconstruir cómo evolucionaron numerosos ecosistemas modernos y de qué manera ciertos patrones biológicos lograron persistir hasta la actualidad, información que también podría ayudar a comprender mejor los desafíos ambientales del presente.