Los investigadores del intento de atentado contra Trump en el hotel Hilton sospechan que el objetivo del tirador era cualquier "miembro de la Administración"
Cole Tomas Allen, el hombre de 31 años detenido anoche por el Servicio Secreto tras irrumpir por la fuerza en el lobby del Hotel Hilton de Washington, donde se encontraba el presidente Donald Trump junto a la primera dama y la cúpula del Gobierno estadounidense, salió de su residencia en California en tren y llegó a la capital a través de Chicago. Más de 4.400 kilómetros e infinitas horas de trayecto, en vez de un avión directo en menos de 300 minutos, por una razón muy clara: poder llevar consigo una escopeta, una pistola, varios cuchillos y munición suficiente para causar una masacre.
Además de las armas, y la intención, tenía consigo según fuentes de la investigación, un "manifiesto", una serie de papeles y escritos en los que mostraba su rabia hacia el presidente y la administración, según The New York Post, que cita a fuentes de seguridad que lo han leído. "Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes", cita literalmente el diario sensacionalista, que adelanta que el hombre se autoproclama el "Asesino federal amistoso".
"Para minimizar las bajas, usaré perdigones en lugar de balas (tienen menor penetración en las paredes)" escribió antes de admitir, dice el artículo, que estaba dispuesto a matar a todos los presentes si eso significaba alcanzar a sus objetivos. "Aun así, pasaría por encima de casi todos los presentes para llegar a los objetivos si fuera absolutamente necesario (dado que la mayoría de la gente *eligió* asistir a un discurso de un pedófilo, violador y traidor, y por lo tanto es cómplice), pero realmente espero que no llegue a ese extremo", sigue la cita.
A lo largo de las páginas, que envió a sus familiares antes de intentar irrumpir en el hotel Hilton, Allen hace reflexiones de tipo moral y religioso, preguntándose por cómo encajar sus ideas con su fe cristiana. Y hace menciones expresas a las políticas más agresivas del presidente. "Poner la otra mejilla es para cuando uno mismo es oprimido. No soy la persona violada en un campo de detención. No soy el pescador ejecutado sin juicio", pone en relación a las lanchas hundidas por el ejército estadounidense en el Caribe o a las muchas denuncias de los inmigrantes detenidos por todo el país.
"No soy un niño de escuela víctima de una explosión, ni un niño que muere de hambre, ni una adolescente abusada por los muchos criminales de esta administración. Poner la otra mejilla cuando otra persona es oprimida no es un comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor", cita el Post.
La investigación avanza muy rápido
Doce horas después de que los agentes dispararan y redujeran a Allen, que logró introducir su arsenal en el perímetro del lugar en el que se celebraba la cena de gala de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, sigue habiendo muchas dudas y preguntas. Sobre los posibles fallos de seguridad, pero también sobre los motivos exactos para explicar sus acciones e intenciones. Dicho eso, esta mañana, el fiscal general interino Todd Blanche, que sustituye temporalmente a la cesada Pam Bondi, ha explicado en televisión que todo apunta a que el detenido "tenía probablemente como objetivo a personas que trabajan en la administración, incluyendo al presidente".
Blanche ha explicado que Allen no está "cooperando" pero que los investigadores habían logrado obtener algo de información de los dispositivos electrónicos del sospechoso, del registro de su casa en California y de "entrevistas con varias personas que lo conocen", lo que empieza a arrojar algo de luz. "Seguimos tratando de esclarecer el móvil. Según nuestra investigación preliminar, parece que el sospechoso tenía como objetivo a miembros de la administración. Aún no tenemos detalles sobre miembros específicos de la administración, salvo que sabemos que ese era su objetivo", ha añadido.
Horas después,. el propio presidente ha confirmado en una charla con la cadena Fox que Allen dejó "un manifiesto", presuntamente con retórica "anti Trump y anti cristiana". El presidente confirmaba así lo publicado por diversos medios, que citando fuentes de la investigación habían anticipado la existencia de una serie de escritos indefinidos, encontrados presuntamente en la habitación de su hotel como enviados a algunos familiares en las horas previas. "El tipo es un enfermo, se ve cuando lees su manifiesto. Odia a los cristianos. Eso es seguro. Hasta sus hermanos se quejaron", ha añadido el presidente.
Según la CNN, Allen se autodenomina en esas páginas el "El Asesino Federal Amistoso" y deja claro pretendía atacar a funcionarios del gobierno, pero indicaba específicamente que no tenía como objetivo a las fuerzas del orden".
"Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada tres metros, detectores de metales por todos lados. Lo que me encontré (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento (...) Es una locura, cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta", escribió en esas páginas. "Entro con múltiples armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza. La seguridad en el evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y en los que van llegando, porque aparentemente nadie pensó en lo que pasa si alguien hace el registro (check-in) el día anterior", concluye su reflexión Allen en el texto.
Según la Fox, el hermano de Allen había alertado a la policía de New London, en Connecticut, al recibir su email. Igualmente, el Servicio Secreto y la Policía del Condado de Montgomery entrevistaron a Avriana Allen, hermana de del detenido, en su residencia de Maryland, muy cerca de Washington DC, y ella habría explicado que su hermano "tenía tendencia a hacer declaraciones radicales y su retórica constantemente hacía referencia a un plan para hacer 'algo' para arreglar los problemas del mundo actual"
La hermana habría confirmado que Allen había comprado en los últimos años las armas usadas, que iba regularmente a un campo de tiro para entrenar y que formaría parte de un grupo llamado 'The Wide Awakes', una referencia a un grupo antiesclavista de la época de la Guerra Civil.
Un huésped del hotel
El fiscal general interino también ha confirmado un detalle importante para explicar cómo logró llegar con sus armas tan cerca del presidente y la plana mayor del Ejecutivo: era un huésped del hotel Hilton, lo que le permitió llegar "un día o dos antes" a las instalaciones. Por sorprendente que parezca, el perímetro de seguridad alrededor del lugar donde se celebraba a la cena sólo forzaba a pasar detectores de metales para entrar en el salón de baile donde había cerca de 2.000 invitados. Pero para llegar a la alfombra roja a apenas un metro de distancia de los ministros más importantes, o entrar en las fiestas privadas, bastaba con mostrar una sencilla entrada en papel, o una captura de pantalla de la misma.
De hecho, una testigo ha indicado que vio al sospechoso preparar las armas en un cuartito apenas vigilado, antes de echar a correr para llegar a donde estaba el presidente y el vicepresidente. "Fue reducido de inmediato y, sí, logró disparar un par de veces", dijo Blanche, y añadió que el presidente habló con el agente del Servicio Secreto que recibió un disparo en el pecho mientras llevaba un chaleco antibalas y que ya ha sido dado de alta.
Los protocolos de seguridad exigen que en situaciones como la de anoche las agencias federales comprueben los nombres de los alojados en el hotel, pero Allen no tenía antecedentes ni estaba en el radar de nadie, por lo que no disparó ninguna alarma. El subdirector del Servicio Secreto, Matthew Quinn, ha asegurado que el atacante intentaba perpetrar una "tragedia nacional" mientras todas las miradas estaban puestas en la cena de corresponsales de la Casa Blanca.
Las indagaciones del FBI parecen sugerir, tal y como dijo el propio Trump en una rueda de prensa improvisada en la Casa Blanca poco después de ser evacuado, que Allen "trabajó solo". Era un "lobo solitario" y no parte de algo más grande. Y que las armas que tenía encima habían sido compradas, de forma legal, "en los dos o tres años previos", según Blanche.
