El boxeo mundial recuerda a su patriarca, en el natalicio de don José Sulaimán
El boxeo recuerda hoy el natalicio número 95 de José Sulaimán, un hombre cuya influencia trascendió los escritorios y los cinturones para convertirse en una presencia permanente en la vida de miles de peleadores.
Nacido en Tamaulipas, dedicó más de seis décadas al deporte que amó desde niño.
Su historia se construyó mucho antes fue boxeador amateur, entrenador, réferi, juez y promotor, con lo que conoció el boxeo desde las entrañas y le permitió comprender que detrás de cada campeón existe un ser humano.
Quienes lo conocieron suelen coincidir en su capacidad para acercarse a las personas. Podía conversar con una leyenda y, minutos después, dedicar el mismo tiempo y atención a un joven boxeador que apenas iniciaba su carrera.
Cuando asumió la presidencia del Consejo Mundial de Boxeo en 1975, comenzó una etapa de profundas transformaciones y muchas de las medidas de seguridad que hoy parecen normales, nacieron de su visión.
No se trataba únicamente de administrar un organismo. Entendió que el boxeo debía evolucionar. Pero su legado fue más allá de las reglas.
La huella de Don José aún se cuentan en gimnasios, convenciones y vestidores.
José Sulaimán falleció el 16 de enero de 2014, pero su nombre continúa presente en cada convención, en los cinturones verde y oro que se entrega y en cada medida que protege.
Su legado permanece vivo no sólo en los campeones que ayudó a formar, sino también en su hijo, Mauricio, quien sigue sus pasos.
MAAZ