El cachopo de metro que levanta pasiones en Madrid y se ha hecho viral

El cachopo de metro que levanta pasiones en Madrid y se ha hecho viral

El cachopo, aparte de ser un plato asturiano menos antiguo de lo que se piensa —pues su popularidad comenzó allá por los años 90—, es un plato que gusta mucho en toda nuestra geografía. La idea es supersencilla y muy resultona: dos filetes de ternera, en el medio un relleno a base de jamón y queso, se empanan y se fríen. A raíz de esa fórmula básica, han nacido numerosas combinaciones con diferentes variedades de carne, distintos quesos, cecina en vez de jamón, etc.

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El cachopo de metro lleva un kilo y medio de la mejor carne asturiana.© Urumea
El cachopo de metro lleva un kilo y medio de la mejor carne asturiana.
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No son pocas las cartas de Madrid en las que el cachopo no falta en su versión más clásica y en otras más novedosas (lo hemos llegado a ver de pollo y también de pescado) Pero si hay uno que sobresalga por encima de todos, ese es el que hacen en Urumea. Lo hay en versión para dos personas, pero el que se ha vuelto viral y ha obligado a reservar con mucha antelación es el que llaman 'cachopo de metro', pensado para unas 4-6 personas, y puede llegar a medir hasta 1,20 m.

Tito Gómez es el propietario del restaurante, ubicado en el distrito de Chamartín, específicamente en el barrio de Hispanoamérica, que se ha convertido en el referente de esta elaboración. Nacido en la localidad asturiana de Pola de Allande, en Urumea hace una cocina tradicional con platos como la fabada, los callos, el cocido, la falda de ternera al horno, chorizo a la sidra, buenas carnes asturianas y pescados como la lubina, la merluza a la sidra, etc.

El recipiente donde se cocina este cachopo mide un metro y medio de largo.© Urumea
El recipiente donde se cocina este cachopo mide un metro y medio de largo.

Pero el rey es el cachopo; Tito dice que se reinventó con este plato, y el presentarlo de esta forma "fue para atraer a la gente joven". Dadas sus dimensiones, mandó fabricar para cocinarlo, siempre en buen aceite de oliva, un recipiente rectangular de un metro y medio de largo, que ha bautizado como 'cachopera'. "No deja de ser una sartén de acero inoxidable con una rejilla en la parte de abajo para que no se queme la carne, que ocupa 3 fuegos de la cocina", indica su 'inventor'.

El cachopo, que se sirve troceado sobre un buen montón de crujientes patatas recién fritas, forma parte de un menú que, por 120 euros con 3 botellas de sidra asturiana o 1 de vino, incluye también un entrante a elegir entre tomate de huerta, croquetas caseras, ensaladilla rusa, chorizo a la sidra o calamares a la romana. Hay algunos que, incluso, dejan hueco para el postre, y es imprescindible su arroz con leche.

Tito Gómez ha convertido su cachopo en viral, y hay que reservar con bastante antelación para probarlo.© Urumea
Tito Gómez ha convertido su cachopo en viral, y hay que reservar con bastante antelación para probarlo.

Cachopo: el clásico, con cecina y queso de cabra ¡y con fabada!

Este "cachopo de metro" lleva un kilo y medio de la mejor tapa de ternera asturiana, "que viene totalmente limpia, sin ningún nervio y es muy tierna, se corta muy finita y se rellena con jamón ibérico y tres quesos típicos de Asturias: "Afuega'l Pitu con pimentón, la Peral -que es un queso azul- y Valles de Tineo", especifica Tito, que también nos cuenta que un sábado pueden llegar a vender entre 45 y 50 unidades.

Una vez que está montado el cachopo, "se pasa por harina, huevo y un pan de cereales, que hace que no coja grasa; se fríe y queda muy crujiente por fuera y jugoso por dentro". El proceso es similar tanto para ese cachopo clásico como para los otros que también hacen en este restaurante. "Hay uno con cecina, queso de cabra, cebolla caramelizada, y otro con morcilla de arroz, pimiento del piquillo y jamón ibérico", enumera el hostelero.

El cachopo más original es el de fabada asturiana y piparras.© Urumea
El cachopo más original es el de fabada asturiana y piparras.

Hay que añadir la última creación, que es el cachopo de fabada asturiana. Elaboramos el guiso de manera tradicional, con la receta que me dio mi madre, y la trituramos con poco de caldo y con el compango incluido, para que quede como una crema, que es lo que se pone como relleno de la carne. Y, una vez que se sirve en la mesa, se lleva una jarrita con la salsita de la fabada y se le echa por encima y también se acompaña con unas piparras encurtidas. Puede parecer fuerte, pero resulta bastante ligero", asegura Tito.

Más información:
Calle Cochamba, 7
Madrid