La estrategia de Viktor Orban en su última semana para sobrevivir: el relato de la amenaza externa, la protección de fronteras y la supervivencia nacional
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Viktor Orban, primer ministro de Hungría, convocó una reunión de emergencia tras el hallazgo de explosivos cerca de un gasoducto que transporta gas ruso desde Serbia. No acusó directamente a Ucrania de estar implicada en los sucesos en el país vecino, pero señaló que Kiev "lleva años intentando aislar a Europa del suministro energético ruso". Políticos de la oposición acusaron a su partido de haber orquestado el incidente de cara a las elecciones: Hungría vota el 12 de abril, el pulso más difícil en 16 años. El partido populista-nacionalista (Fidesz) de Orban se encuentra actualmente por detrás en las encuestas. A lo largo de su campaña, Orban ha culpado al eje "Kiev-Bruselas-Berlín" de conspirar para impedir que Hungría acceda al combustible ruso barato. Ahora el Gobierno húngaro señala que Ucrania está intentando cortar el suministro de petróleo y gas natural a Europa y recuerda que los ucranianos ya volaron el gasoducto Nord Stream.
La jugada se esperaba desde hace tiempo. Un ex oficial de Inteligencia húngaro declaró a Reuters que en los últimos días ya se había discutido en Hungría una operación de falsa bandera de este estilo, que involucraba a un gasoducto en Serbia, como parte de un intento por influir en los resultados de las elecciones húngaras. En la mañana del 5 de abril, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, anunció el hallazgo de explosivos cerca de la infraestructura de gas que conecta Serbia y Hungría. Los explosivos se encontraron en la localidad de Velebit a unos cientos de metros del gasoducto Balkan Stream, que forma parte del gasoducto TurkStream, a través del cual Hungría recibe gas ruso.
La tubería que ha irrumpido en la campaña húngara es el tramo balcánico por el que sigue entrando a Hungría el gas ruso que llega desde Turquía a través de Serbia. Desde el fin del tránsito de gas ruso por Ucrania el 1 de enero de 2025, esta ruta del sur se ha vuelto todavía más valiosa para Budapest. Tras expirar el acuerdo con Ucrania, Turquía ha quedado como única vía de tránsito del gas ruso por gasoducto hacia Europa. Si antes Hungría tenía varias formas de presentar su dependencia como una cuestión técnica, ahora esa dependencia tiene una forma muy concreta. El líder húngaro lleva años defendiendo la energía rusa como si fuera una garantía de soberanía.
La 'bala' de Orban
Por eso el hallazgo de explosivos cerca del gasoducto en Serbia, en la zona de Kanjia, ha sido tan útil para Viktor Orban. La radiotelevisión pública de Voivodina informó de que se movilizó a 140 agentes y militares para revisar el terreno. Con gran aparatosidad, como requiere el clima intenso en esta recta final de campaña, Orban reunió de urgencia a su consejo de defensa, ordenó reforzar la protección de la infraestructura y dejó claro el mensaje político: Hungría está bajo amenaza y esa amenaza apunta a su suministro.
Pero Orban va rezagado en las encuestas, y también en la batalla por el relato. El Gobierno húngaro ha insinuado que puede tratarse de un sabotaje conectado con la estrategia ucraniana de cortar a Europa de la energía rusa. Kiev lo niega y responde que todo huele más bien a provocación o a manipulación. La oposición responde que ese asedio es una trampa. El opositor Peter Magyar, líder de Tisza, ha acusado a Orban de sembrar pánico en la recta final de una campaña en la que Fidesz llega desgastado. De momento no hay pruebas públicas que permitan atribuir el episodio a nadie.
El politólogo András Racz fue contundente en declaraciones a '24.hu': "Esto beneficia exclusivamente a Orban y a la campaña de Fidesz". Contrastando con la velocidad con la que Orban transformó el caso en mensaje electoral, el jefe de la agencia militar serbia matizó la versión oficial según la cual el hallazgo debía servir para culpar a Ucrania y subrayó que el origen del explosivo no demuestra quién ordenó ni ejecutó la acción.
Orban busca un revulsivo para dar la vuelta a un marcador que distintas encuestas le presentan como adverso. Por eso estos días Hungría está sacudida por una campaña inflamada con vídeos creados con IA y consignas antiucranianas El líder húngaro se adentró en esta campaña en un estado de claro desgaste, con inflación acumulada, servicios públicos deteriorados y fondos europeos bloqueados. Necesita cambiar de terreno sobre el que se juega el partido: no hablar de hospitales, sino de fronteras; no responder a la corrupción, sino hablar de la guerra; y no afrontar el estancamiento, sino la supervivencia nacional.
Lo sucedido puede ser aprovechado por Orban para presentarse como protector físico del suministro en un país muy dependiente del gas ruso. También para reforzar la idea de que Ucrania no es sólo un vecino en guerra, sino una amenaza para la vida cotidiana del húngaro medio. O incluso para sugerir que cualquier alternativa a Fidesz pondría a Hungría en manos de Bruselas, de Kiev o de ambos a la vez.
Según publicó el 'Financial Times' el mes pasado, el Kremlin ha lanzado una campaña de información destinada a ayudar a Orban y a su partido a ganar las elecciones parlamentarias de abril de 2026. La cercanía política con Moscú ha vuelto a quedar expuesta en plena campaña, esta vez con niveles siderales de obscenidad. Hace unos días una grabación filtrada mostraba al ministro húngaro de Exteriores, Peter Szijjarto, hablando con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, sobre la retirada de sanciones a la hermana de un oligarca ruso. "Para servirle", se despedía el canciller húngaro tras hablar con Lavrov, que con frecuencia critica el servilismo de la UE ante EEUU mientras disfruta del que le brinda Budapest.
Mientras Hungría insinuaba la participación de Ucrania en un intento de sabotaje de un gasoducto en Serbia, Szijjarto declaró que Europa se enfrenta a una grave crisis energética, provocada principalmente por las guerras en Irán y Ucrania. Esta situación requerirá aún más materias primas, mientras que Kiev, según Szijjarto, está "intentando cortar el suministro de petróleo y gas natural a Europa". Añadió que "los ucranianos ya volaron el gasoducto Nord Stream, pero durante mucho tiempo afirmaron que habían sido los rusos". Consideraba que el incidente en Serbia "encaja perfectamente con los intentos de Ucrania de interrumpir el transporte de gas y petróleo rusos a Europa".