El error que muchos cometen con los suplementos: por qué a veces conviene parar
Magnesio, berberina, creatina, ashwagandha, melatonina, colágeno o inositol son términos que han pasado a formar parte no solo de nuestro vocabulario, sino de nuestro botiquín. Los adaptógenos y complementos alimenticios conforman un tema recurrente en las conversaciones sobre bienestar y longevidad; no solo entre insiders del sector, también en cualquier rincón de las redes sociales.
Cada semana aparece un nuevo suplemento dispuesto, cual pócima mágica, a solventar una a una nuestras dolencias. ¿Es eso malo? En absoluto, siempre y cuando haya un especialista que nos estudie, guíe y recomiende en función de nuestras necesidades, no según las de la última creadora de contenido que ha aparecido en TikTok.
Corremos el riesgo de convertirnos en una sociedad sobresuplementada y malsuplementada si no confiamos en profesionales -médicos, farmacéuticos, dietistas-nutricionistas, etc.- y si no encaramos la ingesta de este tipo de producto con conciencia. En esta conversación surge otro debate: ¿Podemos tomar un suplemento para siempre o hay que parar cada cierto tiempo para optimizar su efecto en el organismo? ¿Puede el cuerpo habituarse? "Más que ‘acostumbrarse’, lo que puede ocurrir es que el suplemento pueda requerirse de otra manera o dosis.
Las pausas forman parte de una estrategia clínica consciente. El organismo no es estático y, a medida que cambia el contexto fisiológico -mejora un déficit, se regula una vía alterada, baja el estrés…-, lo hace la necesidad del apoyo externo", explica Elisa Blázquez, nutricionista y asesora de Kobho Labs.
Suplementación en pausa
Salvando las distancias, los descansos en suplementación serían como esas vacaciones por nuestra cuenta, lejos de nuestras parejas, que hacen que volvamos a ellas con más ganas y con el contador a cero. Y de la misma forma que esos breaks vitales nos recuerdan qué felices somos, "hacer pausas permite comprobar si el suplemento sigue siendo necesario, evitar estímulos mantenidos cuando ya no aportan un beneficio claro y devolver protagonismo al propio cuerpo", añade Blázquez.
Asimismo, los ciclajes "permiten restablecer la sensibilidad fisiológica, evitar una adaptación excesiva y reevaluar la necesidad real del suplemento", puntualiza Alexia Lario Rivas, farmacéutica experta en suplementación de Zzen.
Preguntadas sobre cuánto deben durar esos descansos, las especialistas insisten en que no hay una pauta universal, sino que todo -duración y continuidad- depende del contexto clínico de la persona.
Pero existen algunos parámetros que debemos valorar a la hora de organizarlos. A saber: el motivo de la prescripción, el estado digestivo y de absorción, nuestros niveles de estrés y de inflamación, la edad, la etapa visual, la evolución de los síntomas y, si hay, los resultados de una analítica. Por supuesto, la variable con más peso es el propio suplemento o adaptógeno, pues no todos requieren de los mismos tiempos, tanto en cuestión de toma como de descanso.
Magnesio
Es uno de los suplementos más extendidos por sus numerosos beneficios -ayuda al insomnio, energía, recuperación muscular…- y los expertos apuntan que en personas con estrés, calambres, mala calidad de sueño o alta demanda el uso de este mineral puede mantenerse de forma prolongada. "No requiere pausas obligatorias, aunque puede valorarse un descanso tras varios meses si se ha normalizado el nivel", apunta Lario Rivas.
Ashwagandha
Se trata de un adaptógeno que trabaja en el eje del estrés, por lo que sí se recomienda realizar "ciclajes". "Tras 8 o 12 semanas de uso, haríamos pausas de 2 o 4 semanas, para mantener su eficacia y respetar los mecanismos de regulación del organismo", comentan desde los laboratorios ZZen.
Elisa Blázquez recomienda pausar la toma sobre todo cuando el motivo inicial eran el estrés, la ansiedad o las alteraciones del sueño.
Colágeno
Este es otro suplemento ampliamente utilizado hoy en día -en smoothies, en bebidas con café…- que, en ciertos contextos, sí es bueno pautarlo por fases. "En dolor articular, recuperación de tejidos o soporte de piel y mucosas, tras dos o tres meses de uso conviene valorar si se mantiene, se hace una pausa o se prioriza el aporte desde la alimentación", comenta la nutricionista. Un buen caldo de huesos sería una alternativa excelente.
Vitamina C
Siempre teniendo en cuenta que todo depende de la situación clínica de cada persona, los expertos valoran que podría ser interesante apoyarse en la alimentación, y no en la suplementación, cuando la carencia de esta vitamina se haya normalizado. En este caso, el organismo sabe regular su absorción y eliminar el exceso, por lo que no haría falta forzar el descanso. "En fases de estrés o de infecciones puede mantenerse durante semanas o meses", apunta Elisa Blázquez.
Creatina
"No hay que hacer descansos", afirma Isabel Viña, médico experta en hormonas y creadora de IVB Wellness. "Su efecto es acumulativo y se necesitan al menos 3 o 4 semanas de uso continuado para tener efectos y de 6 a 8 meses para observarlos a nivel mental -menor fatiga cerebral o mejor memoria-", añade.
El resto de expertas coincide en que si hay objetivos de recomposición corporal o rendimiento puede mantenerse en el tiempo. La pausa, en todo caso, será una decisión propia.
Melatonina
Este es un suplemento que afecta al sistema nervioso y que tiene una acción reguladora o moduladora, por lo que, explica Lario Rivas, su uso continuado puede hacer que el organismo se adapte al estímulo y que el efecto percibido disminuya con el tiempo. "Hacer ‘ciclajes’ ayuda a mantener la eficacia y a respetar los mecanismos naturales de regulación del cuerpo".
La conclusión más importante de este debate es que hay que individualizar cada caso y trabajar de la mano de especialistas que puedan valorar la continuidad o no en la toma de un suplemento. También hay que observarse y valorar correctamente si de verdad hace falta ayudarse de agentes externos, o si con una buena alimentación y ajustes en nuestro estilo de vida podemos alcanzar un estado de salud más óptimo.
"Los suplementos no son ‘medicinas mágicas’, sino herramientas que funcionan si se integran en una rutina que responde a necesidades reales", zanjan desde el equipo médico de Be Levels. Los ‘ciclajes’ de suplementación demuestran, al final, que casi todo tiene sus etapas y requiere de sus pausas.
A valorar
- El motivo de la pauta: corrección de un déficit, regulación de una alteración, estrés o problema de absorción.
- El estado del sistema digestivo y los parámetros de inflamación.
- Los niveles de estrés y la etapa vital en la que se encuentra la persona.
- La presencia de patologías y evolución de los síntomas.
- La edad, el metabolismo y el estilo de vida.
¿Y el café?
"La cafeína o la teína pueden causar sensibilización. Es decir, que tu cuerpo ya no responda con la misma intensidad con el tiempo y el uso repetido. Por eso es bueno combinarlos con adaptógenos, como la rhodiola o la glicina, que pueden ayudar a ‘reiniciar’ ese estado", explica la doctora Isabel Viña.











