El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, permanece bajo la sombra de los guardianes

El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, permanece bajo la sombra de los guardianes

Actualizado

"Lo que es seguro es que el tiempo no va a retroceder", dijo el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, en un discurso reciente en el que auguró un nuevo orden para Oriente Próximo, donde ningún país servirá de "escudo para las bases estadounidenses". En medio de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos para encontrar una salida diplomática del conflicto, Jamenei ha estado más presente en la prensa, con llamadas a la unidad del país frente al enemigo y mensajes en los que predice el fin de Israel.

Han transcurrido tres meses desde su elección tras la abrupta muerte de su padre, el ayatolá Ali Jamenei, en un ataque israelí el primer día de guerra. Sin embargo, desde que asumió el cargo no se saben más detalles de él, ni se le ha visto en público, contribuyendo a las especulaciones sobre quién está al mando del país actualmente son los militares.

"Tengo la impresión de que cuanto más tiempo permanece fuera del ojo público, más se siente la dirigencia obligada a demostrar que (Jamenei) es algo más que una figura simbólica", describe a EL MUNDO Ali Vaez, analista de Irán para Crisis Group, sobre los recientes mensajes del líder supremo. Los medios progubernamentales aseguran que Jamenei se encuentra en un lugar secreto, aislado para preservar su seguridad después de que Estados Unidos e Israel descabezaron a la cúpula del régimen durante la guerra. Con todo, otras fuentes apuntan que Jamenei sigue en tratamiento por las heridas causadas por el ataque que causó la muerte de su padre, su esposa y uno de sus hijos.

Los medios estatales lo definieron una vez como "veterano herido" de la guerra en curso, mientras que el embajador iraní en Chipre, Alireza Salarian, aseguró que Jamenei estaba hospitalizado tras sufrir heridas graves en piernas y brazos. "Quizás Mojtaba no exista en absoluto y el Mojtaba imaginario sea la propia Guardia Revolucionaria, que ha tomado el control y emite los comunicados en su nombre", escribió el periodista Amir Ibrahimi.

Mojtaba figuraba desde hace años en las quinielas de los medios como posible sucesor de Ali Jamenei, pero los analistas apuntan que si la elección del líder supremo no se hubiera producido en plena guerra, probablemente él no habría sido nombrado. Pese a sus conexiones de Mojtaba con altos militares, su padre rechazaba la sucesión familiar del puesto, al considerar que convertiría su gobierno en una dinastía familiar, una cuestión que el ayatolá usó para atizar a la antigua monarquía de los sha, derrocada con la Revolución Islámica.

"Su elección va más allá de la sucesión. Se trataba de estabilizar el sistema en un momento en que la incertidumbre suponía un riesgo estratégico", resumió el analista Hamidreza Azizi, en su blog. "Ante una de las crisis más trascendentales de su historia, la República Islámica optó por no reinventarse, sino por preservar el orden que ya conoce", escribe Azizi, quien defiende que si bien su elección contribuyó a una estabilidad inmediata, también "pospone tensiones latentes en la política y sociedad iraníes".

Ambos analistas coinciden en que Mojtaba es líder de nombre, pero es menos supremo que su padre, ante la creciente influencia de los tentáculos de la Guardia Revolucionaria en todos los estamentos de la República Islámica. "Mojtaba está subordinado a la Guardia Revolucionaria porque les debe su cargo y la supervivencia del sistema", señaló tras su elección el analista Vaez, que aseguró que el cuerpo de élite del ejército impulsó su elección. El propio Mojtaba formó parte de una brigada de la Guardia Revolucionaria antes de llegar a su veintena, en plena guerra entre Irán e Irak. Allí forjó lazos con varios combatientes que años después, pasaron a ocupar importantes puestos en el ámbito militar y de inteligencia.

Creado para proteger la República Islámica tras su establecimiento en 1979, la Guardia Revolucionaria ha ido acumulando poder, asumiendo responsabilidades más allá de la esfera de defensa del país, infiltrándose en industrias clave, cargos políticos y de gran influencia económica.

La guerra contra Estados Unidos e Israel ha sido el último peldaño para consolidar su poder, apuntan los analistas, ya que la Guardia Revolucionaria ha asumido la mayoría de decisiones en pleno conflicto. Idearon la estrategia de ataques y represalias contra países del Golfo, ordenaron el cierre del Estrecho de Ormuz y también fueron los que dieron el visto bueno a un alto el fuego temporal con Estados Unidos para negociar una salida de la guerra.

Los militares cuentan con múltiples mecanismos de poder, con un general, Mohammad Bagher Zolghadr, nombrado jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, un organismo que tiene autoridad sobre muchas decisiones del país. El presidente del Parlamento, el ex comandante Mohammed Bagher Qalibaf, lidera el equipo negociador iraní; mientras el general Yahya Rahim Safavi, se ha convertido en el principal asesor militar de Jamenei.

"Estamos plenamente coordinados con el líder supremo", declaró Qalibaf sobre las negociaciones con Washington, para despejar dudas sobre la implicación de Jamenei en el proceso. El líder supremo también ha expresado su apoyo a Qalibaf en uno de sus mensajes escritos, ante las críticas de ciertos funcionarios del ala dura del régimen, que se oponen a negociar con Washington. La toma de decisiones en Irán va más allá de una sola persona, aunque se desconoce el nivel de influencia que aún ejerce Jamenei en un régimen en el que altos cargos militares dan la cara, mientras el líder supremo se dirige al país por carta.