Elvia Carrillo Puerto, pionera del feminismo mexicano
Termina marzo, conocido ahora como el mes de la lucha de las mujeres. Y no podríamos dejar de recordar a Elvia Carrillo Puerto, la figura más emblemática del feminismo mexicano.
Evocarla permite ubicar a este movimiento en el lugar que le corresponde: del lado izquierdo del espectro social. Elvia Carrillo Puerto emergió a la lucha política en el intenso escenario de la Revolución Mexicana, en el estado de Yucatán. Se acercó al periodismo revolucionario a través de la mecanografía. Y así empezó a participar en la lucha, transcribiendo escritos contra el viejo régimen.
En 1915, con la llegada de Salvador Alvarado al gobierno de Yucatán, se formó el Partido Socialista Obrero, mismo que se convirtió en el espacio para la participación de Elvia, Felipe y otros hermanos Carrillo Puerto.
Al año siguiente, en 1916, con el apoyo del gobierno local, ocurrió un gran acontecimiento en Yucatán: el Primer Congreso Feminista. Ahí Elvia encontró a muchas mujeres que pensaban como ella.
En aquel entonces se desarrollaron sindicatos de trabajadores, así como ligas feministas de resistencia. El Partido se transformó en el Partido Socialista del Sureste.
En el Congreso del Partido de 1921, Elvia Carrillo Puerto y sus compañeras fueron excluidas, se les negó el derecho de voto. Sin embargo, no se dieron por vencidas y dieron la batalla de nuevo en 1923.
A lo largo de esos años, organizó una amplia base social entre las campesinas mayas. Y al mismo tiempo elaboró una agenda muy avanzada para su tiempo, que iba desde el sufragio femenino hasta la maternidad libre y voluntaria, pasando por el amor libre, el control de la natalidad y la educación.
Elvia y sus compañeras enfrentaron no sólo el conservadurismo de una sociedad racista, clasista y machista, sino la incomprensión y resistencia de sus propios compañeros de partido.
Sin embargo, lograron convertir a Rosa Torre en la primera mujer mexicana en obtener un cargo de representación popular mediante el voto, como regidora del Ayuntamiento de Mérida. En 1923, Beatriz Peniche, Raquel Dzib y Elvia Carrillo Puerto fueron elegidas diputadas locales por voto en sus respectivos distritos.
En 1924, la Casta Divina de Yucatán aprovechó la Rebelión Delahuertista para asesinar a Felipe Carrillo Puerto. Elvia tuvo que huir del estado. Para 1926, el presidente Plutarco Elías Calles alentó a Elvia a postularse como diputada local en San Luis Potosí, que acababa de aprobar el voto femenino. Elvia volvió a triunfar, pero el temor gubernamental al movimiento cristero llevó a la derogación del sufragio femenino.
Pese a las adversidades, Elvia Carrillo Puerto se convirtió en la gran pionera y emblema del sufragismo y del feminismo mexicano.
EEZ