Entre el miedo y la incredulidad: Imanol Caneyada

Entre el miedo y la incredulidad: Imanol Caneyada

Las escenas de ICE arrestando migrantes en Estados Unidos son las mismas que se vivieron en los años 30 del siglo pasado en la Alemania nazi, dice Imanol Caneyada (San Sebastián, España, 1968): “Es exactamente lo mismo, son imágenes muy parecidas, pero estamos tan asustados e incrédulos que decimos ‘no, esto va a pasar, es una anomalía’ y pensamos que si cerramos los ojos va a desaparecer”.

El escritor español opina que el mundo vive un ambiente de odio del que los dirigentes políticos son los “verdaderos responsables”, porque han alimentado la idea de que el diferente es una amenaza: “Es un discurso que surgió en Europa, y ha penetrado en Estados Unidos, donde los migrantes son una horda que nos está invadiendo, nos va a desplazar, nos va a eliminar y se va a quedar con nuestro país”.

Caneyada continúa en la ruta del realismo sucio de sus últimos libros, esta vez con una decena de relatos titulada “Estás aquí porque nadie te quiso de regreso” (Tusquets, 2026). Se trata de historias que hieren, plagadas de personajes destinados a perder, pero no siempre por sus acciones sino por el odio que les acecha: una pareja mexicana atacada en el metro de Montreal por un grupo de skinheads, un veterano de la guerra de Vietnam expulsado de Estados Unidos por hablar español, una madre dominicana que traslada a su hija hasta el País Vasco en busca de un mejor futuro, aunque su color y su cultura marcan un abismo en su `prometedora’ vida.

Algunos cuentos fueron escritos hace ya ocho años, pero resultan premonitorios. “Cuando los escribí empezaba a ser explícita esta violencia contra los otros, contra aquellos que vienen de fuera, los extranjeros, los migrantes, los que no son mi gente, en seis años creo que hasta me quedé corto, es impresionante cómo el discurso de desprecio prevalece”.

El autor saca a sus personajes de cualquier zona de confort, no hay área de protección que los salve del destino fatal. En esa misma desazón encuentra elementos para escarbar en el alma humana: “Cuando estamos al límite, cuando estamos ante el abismo, encontramos esta oscuridad que nos habita, que florece, surge y nos carcome. Me fascina en el sentido de que me despierta muchas preguntas, mucha intriga e inquietud, esa oscuridad que nos va devorando”.

El escenario de los horrores de los que habla Caneyada está en cualquier lugar del mundo, lo mismo puede ser su natal San Sebastián, en Europa, o Montreal y Estados Unidos, que la región del Darién o el Bosque de Chapultepec. Para el escritor se trata de un rumbo que corroe todo: “Es un sistema que genera violencias por las desigualdades, por las marginalidades, por el hecho de que hay gente que tiene muy poco... California es por sí sola la séptima economía del mundo y Los Ángeles tiene calles enteras en las que vive la gente en la calle en la absoluta miseria”.

Sumado a la desigualdad está toda una narrativa de odio que opera por conveniencia. “Es un discurso alimentado desde el poder con una serie de objetivos muy claros, entre otras cosas conviene este discurso y rechazo al migrante, y esta estigmatización, porque entonces tienes mano de obra casi esclava, hay una responsabilidad absoluta y total de ciertos sectores del poder económico y político, que les conviene este clima de terror y de miedo hacia el que viene de fuera”.

El gran error, opina, es pensar que lo que sucede es una irregularidad pasajera: “Hay una construcción de que Hitler era un loco, una anomalía, y de que Trump es un loco, una anomalía, no, no son locos ni anomalías, para nada, siempre han existido y siempre ha habido grandes sectores de la población, sobre todo en las élites políticas y económicas, a las que les ha convenido ese discurso de terror y ese discurso fascista que estigmatiza”.

Después de las historias oscuras en las que ha trabajado, tanto está reunión de cuentos como sus dos últimas novelas, Caneyada buscará ahora un remanso. Adelanta que está terminando una nueva novela, esta vez sobre dos chicas en OnlyFans. “Pretendo que sea más divertida, más ligera que todo esto, menos agobiante, es una novela escrita en tono muy cómico, fársico, con humor negro y que tiene que ver también con todas nuestras moralidades y todos los prejuicios con los que vivimos”.

PAL