Estudiantes iraníes desafían al régimen con consignas contra el ayatolá en pleno despliegue militar estadounidense
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El reinicio de las clases universitarias en Irán, tras semanas de clausura por las protestas antirégimen del pasado mes de enero, ha desatado nuevas movilizaciones estudiantiles que evidencian que el descontento popular está lejos de desaparecer. La reapertura de las universidades coincidió esta semana con las tradicionales ceremonias colectivas que se llevan a cabo 40 días después de pasar un duelo por el fallecimiento de un allegado. Así, miles de iraníes conmemoraron la muerte de sus seres queridos en las movilizaciones de enero, un escenario que se convirtió de caldo de cultivo para eslóganes contra el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, y su República Islámica.
En Teherán, centenares de estudiantes marcharon hacia el campus de la Universidad Tecnológica de Sharif coreando "muerte al dictador", según imágenes verificadas por la emisora BBC. En el campus fueron recibidos por una muchedumbre de jóvenes enarbolando banderas del país, que acudieron al lugar para defender al régimen. Varios estudiantes gritaron los nombres de compañeros y amigos muertos a manos de las fuerzas de seguridad. En Mashhad, la segunda ciudad más grande del país, se produjeron enfrentamientos contra los Basij, un cuerpo paramilitar que responde a las órdenes de la Guardia Revolucionaria y que fue desplegado en varias ciudades durante las protestas de enero. "Estudiantes, griten, griten por sus derechos", señalan varios jóvenes manifestantes. "Libertad, libertad".
Lejos de recuperar la normalidad tras las protestas, el país vive sumido en un estado de emergencia de facto, con un gran despliegue militar para evitar nuevas movilizaciones y constantes operaciones para detener a todo aquel que haya participado en las protestas o las haya apoyado a través de redes sociales. Mientras, la organización de derechos Hrana continúa investigando los muertos a manos de las fuerzas de seguridad, que ya superan los 7.000, mientras que la muerte de otros 11.000 aún está por esclarecer.
Las protestas de las últimas horas estallaron en un momento de máxima tensión para el país, que intenta negociar in extremis con Washington para evitar una intervención militar. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dado un ultimátum a Teherán hasta final de mes mientras baraja una serie de opciones contra el país, que van desde ataques selectivos hasta un cambio de régimen. En medio de los esfuerzos diplomáticos, Estados Unidos ha enviado el mayor despliegue militar en la zona desde la invasión de Irak hace dos décadas.
Tras dos encuentros diplomáticos para lograr un acuerdo, aún persisten grandes diferencias sobre el programa nuclear de Teherán y un posible alivio de sanciones, revelaron fuentes iraníes a Reuters. Irán consideró inicialmente enviar parte de su uranio enriquecido a un tercer país -probablemente Rusia o Turquía-, una propuesta que se ha ido diluyendo durante las negociaciones, según explicaron fuentes iraníes a The New York Times. Sin embargo, el régimen estaría dispuesto a diluir la pureza de las reservas que tiene y acceder a la supervisión de la agencia atómica de Naciones Unidas, una proposición que aún no ha sido consultada con Washington, según las mismas fuentes. "Durante las negociaciones, enfatizamos que los materiales nucleares no saldrán del país", señaló la agencia iraní Tasnim, citando a diplomáticos que participaron en las conversaciones con Washington.
"Washington no ha pedido a Teherán que suspenda permanentemente el enriquecimiento de uranio", aseguró el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, rechazando las filtraciones en prensa que indican que el presidente estadounidense exige desmantelar por completo el programa nuclear iraní.
Pese a las reiteradas declaraciones de funcionarios iraníes sobre el avance de las negociaciones, Washington se muestra mucho más cauto. "El presidente [Trump] tiene curiosidad por saber por qué Irán no quiere usar la palabra 'capitulado'", señaló en una entrevista el enviado de Washington, Steve Witkoff. "¿Por qué, bajo esta presión y con la magnitud del poder naval desplegado allí, no nos han dicho: 'No queremos un arma, así que esto es lo que estamos dispuesto a hacer'?", aseguró.
Araghchi lleva días embarcado en un tour diplomático para rebajar las tensiones, con reuniones con líderes de la región y representantes de la agencia atómica de Naciones Unidas, la OIEA, que se espera que lleve a cabo una nueva reunión de su junta a principios de marzo para renovar las advertencias contra el programa nuclear iraní. Araghchi también habló por teléfono con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, con el que trató la escalada de tensiones, según el ministerio de Exteriores. Irán habría comprado a Rusia misiles portátiles avanzados por valor de 500 millones de euros, según una investigación del Financial Times. El acuerdo contempla la entrega de 2.500 misiles y 500 unidades de lanzamientos portátiles, que serán enviados a Teherán a partir del año que viene.