Colonia Dignidad, el antiguo enclave nazi que alerta a Alemania y enfrenta a derecha e izquierda en Chile
Es tan horrendo como sencillo entender qué sucedió en Colonia Dignidad, el enclave nazi creado en 1961 a unos 400 kilómetros al sur de Santiago de Chile. Allí, por décadas, se abusó sexualmente de niños, se aplicó electroshock y se esterilizó forzosamente a colonos disidentes, además de fabricarse armas químicas como el gas sarín mientras se torturaba, asesinaba y enterraba a opositores a la dictadura de Augusto Pinochet.
Parece menos sencillo, en cambio, encontrar hoy una vía para cerrar esa historia, "el epítome del mal", según el ex presidente Gabriel Boric. En una de las últimas decisiones de Gobierno del líder de izquierdas, Colonia Dignidad (hoy Villa Baviera) debía ser expropiada e instalarse allí un memorial en recuerdo a las víctimas, pero su sucesor, el derechista José Antonio Kast, lo ha parado. ¿Por ideología? "No", dice el ministro de Vivienda, Iván Poduje: "Cero ideología. Es puro criterio de prioridad social".
A principios de marzo, el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, visitó Chile para impulsar el proyecto de expropiación y el memorial, en el que su país está muy interesado. Aún gobernaba Boric, y dentro del ex enclave nazi había y tensiones y disputas internas. Parte de ello se reflejó en algo que demuestra hasta qué punto Alemania está presente en la vida diaria de un país en el que es sinónimo de calidad y poder, pero también de horrores: una reducida manifestación cortó la carretera, y una de las pancartas estaba escrita en alemán: "Steinmeier meidet die wahren Opfer" ("Steinmeier evita a las verdaderas víctimas").
Para comenzar a ejecutar la expropiación de las 117 hectáreas de Colonia Dignidad, el Estado chileno debe invertir 47.000 millones de pesos (unos 47 millones de euros). Pero Kast, al estilo de su admirado Javier Milei con el "no hay plata", les dijo a los chilenos que el país está "quebrado" y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ordenó un ahorro del 3%. Poduje dejó claro que, con escasez de dinero, expropiar el ex enclave nazi no está entre sus prioridades.
"No voy a dejar de hacer viviendas para expropiar una localidad completa a un costo exorbitante, cuando con esos mismos recursos puedo hacer 600 o 700 viviendas, reparar viviendas que faltan", dijo el ministro al diario La Tercera.
Para Alemania, el asunto excede a una cuestión presupuestaria: se trata de cerrar un asunto directamente relacionado con los años más oscuros de su historia: el nazismo.
Colonia Dignidad, fundada por Paul Schäfer, era "un Estado dentro del Estado", según documentos desclasificados por el Gobierno del demócratacristiano Helmut Kohl en 2016. Es una historia que debe cerrarse, y bien cerrada, cree el gobierno de otro demócratacristiano, Friedrich Merz.
"El esclarecimiento de los hechos en la antigua Colonia Dignidad es y sigue siendo un tema importante para el Gobierno federal", dijo recientemente la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, Kathrin Deschauer. Berlín "apoya la construcción de un memorial en Chile".
Kast comprende a la perfección la situación, ni siquiera necesita que le traduzcan las palabras de Deschauer, ya que, como hijo de alemán, habla impecablemente la lengua de Goethe.
Al actual presidente chileno, que reivindica parte del legado de la dictadura de Pinochet, le han echado en cara insistentemente que Michael Kast, su padre, fue nazi. Él lo niega: "La historia familiar nuestra es lo más distante que alguien se puede imaginar del nazismo", dijo en la campaña que lo llevó a disputar la segunda vuelta con Boric en 2021.
Investigaciones periodísticas señalan, sin embargo, que Michael Kast aparece como afiliado al Partido Nazi a los 18 años. ¿Significa esto que el padre del hoy presidente de Chile era un nazi? En los años de Adolf Hitler, negarse a la afiliación al Partido Nazi podía costar la vida.
Así y todo, que una de las primeras medidas del gobierno de Kast implique paralizar el proceso de expropiación y construcción de un memorial en un sitio de horrores nazis no es precisamente una carta de presentación ideal hacia el resto del mundo, mucho menos hacia Alemania.
Pero esa paralización es bien vista en el interior de la hoy Villa Baviera. Parte de sus directivos y accionistas, hijos y víctimas de Schäfer algunos de ellos, denuncian que el ex enclave nazi (no pocos cuestionan lo de "ex") sigue siendo manejado por unas pocas familias, y creían que, si la expropiación de hacía efectiva, el dinero que les correspondería nunca llegaría a sus manos.
La ex Colonia Dignidad es hoy un conglomerado de empresas que pertenece a 128 colonos-accionistas e incluye un hotel, un restaurante, una productora avícola y fábricas de cecina, pasteles y cerveza, además de una casa que fue epicentro de los abusos y horrores.
"Hoy son sólo cuatro familias las que tienen el control absoluto. El colono común y corriente no tiene ninguna posibilidad de participar en la administración de las empresas. Lo que hay detrás de esto, y que a ellos les molesta mucho, es que nosotros creemos que aún subsiste una secta al interior de la colonia", denuncia el abogado Winfried Hempel, ex colono e hijo de fundadores del enclave, donde hoy viven y trabajan 123 personas.
La mayoría de ellas descienden de los primeros colonos, pero también de cómplices de Schäfer, que, tras huir de la colonia en 1997, ya en democracia, se instaló en Argentina. Murió en 2010, mientras cumplía una condena a 27 años por múltiples delitos.
A Dorotheé Münch, que es parte del grupo de administradores de Villa Baviera y esposa de Friedhelm Zeinet, ex guardaespaldas de Schäfer en Chile y durante su huida a Argentina, le da relativamente igual lo que digan y hagan Boric y Kast. El responsable es el Estado chileno, enfatiza: "Toda esa generación que ahora vivimos ahí, que nacimos ahí, somos víctimas también de un sistema muy cruel. El Estado chileno hizo atrocidades en nuestro predio, no defendió nuestros derechos cuando crecimos sin familia, sin educación. Ahora, el mismo Estado nos está sacando todo el sustento que por fin pudimos establecer".