Eva Mateu i Sala, divulgadora: "El cerebro de una mujer nunca será tan frágil como el primer año después de dar a luz"
Esta frase de la divulgadora Eva Mateu i Sala resume a la perfección cómo se sienten muchas mujeres en el posparto: “Describimos el posparto como 'soledad en compañía'. El mundo gira alrededor del bebé, pero nosotras sentimos que desaparecemos”. Por eso sintió que tenía que escribir su libro ‘Cuando todo cambia’, una guía pensada no para las mamás, sino para las personas que están a su lado. Y es que ellas también tienen que ser plenamente conscientes de que el nacimiento de un bebé transforma la vida por completo y no siempre se habla con sinceridad de lo que ocurre tras el parto. Una etapa en la que las emociones están a flor de piel, se duerme poco, tu cuerpo cambia… Por eso es tan importante acompañar en el posparto, como ella misma, maestra de formación y creadora de contenido especializada en primera infancia, nos cuenta.
El título del libro ya es una declaración de intenciones: Todo cambia. ¿Es la llegada de un bebé uno de los mayores cambios a los que puede enfrentarse una pareja?
En nuestro caso te puedo asegurar que sí. No todas las parejas lo viven igual, pero para nosotros fue un huracán que arrasó con todo. La llegada de Emma (nuestra primera hija) fue un sueño hecho realidad acompañado de una reestructura familiar completa. Me parece divertido imaginar su llegada como el típico juego de las sillas en el que de golpe deja de sonar la música y todos cambian de silla apresuradamente. Algunos encuentran un sitio rápido, pero otros siguen sin rumbo e incluso se pelean por sentarse en el mismo sitio que otro. Pues así más o menos.
¿Qué le llevó a escribir una guía dirigida no a las madres, sino a quienes las acompañan?
Creo firmemente que las mujeres estamos preparadas para parir, criar y ser madres presentes. Pero vivimos en una sociedad que no tiene la estructura necesaria para sostenernos. Para mí, el punto clave reside en vernos como personas extremadamente vulnerables, pero fuertes y capaces de todo con lo que a nuestros bebés se refiere. Olvidamos que somos mamíferas y nuestro instinto nos empuja a salvaguardar la integridad física y emocional del bebé pero sí necesitamos ayuda. Y esta ayuda empieza en entender qué nos pasa, estudiar nuestras necesidades y cuidarnos.
¿Por qué cree que seguimos hablando tan poco, y tan tarde, de lo que ocurre después del parto?
¿Sinceramente? No interesa. No interesa alargar los permisos de maternidad, cuidar la infancia y a las familias. El tiempo que dedicamos a cuidar, no producimos. Y ahora las mujeres producimos muchísimo más que antes. Si podemos seguir cuidando y a su vez trabajando, ¿para qué vamos a tocar una rueda que de momento no deja de girar? Además, cada vez más son los padres (o parejas) que deciden ser padres (o parejas) presentes. Y eso significa que no solo uno deja de producir, ahora son dos.
La llegada de Emma (nuestra primera hija) fue un sueño hecho realidad acompañado de una reestructura familiar completa
¿Qué mitos sobre el posparto le gustaría desmontar de una vez por todas?
Tenemos que hablar mucho más de la depresión posparto. Los datos son realmente preocupantes y parece que tiene que ser "normal" sentirse feliz todo el rato. Pero lejos de esto, somos muchas las que hemos necesitado terapia de pareja.
¿Qué señales suelen indicar que una madre necesita más apoyo del que está recibiendo?
Una persona sana no se deja. Una persona que está bien no se siente sola siempre. Una persona con vida no se abruma cada vez que empieza el día. Si el día a día se vuelve un reto que abruma, notas que el cansancio se apodera de ti y no tienes ganas de absolutamente nada, pide ayuda.
Dice que muchas madres viven el posparto en silencio. ¿Por qué cuesta tanto pedir ayuda?
Pedir ayuda es un reto para muchas personas. Viene en nuestro ADN de conducta por lo aprendido con los años. Pero en torno a la maternidad hay una infantilización extrema hacia las madres. Parece que todo el mundo puede opinar y decidir sobre qué tienes que hacer con tu hijo e incluso parece que quieran conocerlo más o "saber más". En todo este contexto, pedir ayuda es más difícil. Además, en mi experiencia personal, mis primeros mensajes de gente cercana fueron "¿y qué te pensabas que era ser madre?" o "pues imagínate yo que tenía tres".
Es muy difícil pedir ayuda cuando el entorno no es capaz de empatizar o no quiere validar tu vivencia.
La depresión postparto afecta a una de cada seis mujeres, una cifra que debería hacernos reflexionar, ¿no cree?
Como he dicho anteriormente, es una de las cosas que más me preocupa. Además en muchos casos se puede evitar con acompañamiento, un buen trato de profesionales o reduciendo el juicio social hacía todas las madres.
¿Cómo puede la pareja o el entorno detectar que la madre está atravesando una soledad que no verbaliza?
Con una tristeza que persiste, falta de motivación, miedos extremos, poco descanso... todo junto si se suma con aislamiento es un cóctel. Y es importante que el entorno no abandone a una madre que se está perdiendo en su posparto.
¿Uno de los principales problemas es el cambio en los roles familiares y, sobre todo, en la pareja?
Todos nacemos en una familia de origen que tiene un código sobre cómo funcionar. Es por ello que estas expectativas se trasladan por ambas partes: lo que me imagino que harán los nuevos abuelos (mis padres o suegros) VS lo que me imagino que haré yo (la nueva madre) por lo que yo he visto y vivido. Pero claro, si esto ya es un conflicto, en la ecuación también incluimos a la pareja con sus ideas, expectativas, su relación con sus padres y las ideas de cómo se tiene que hacer las cosas por parte de los abuelos o suegros. Sin una comunicación fluida, esto vuelve a ser un cóctel.
Es clave ayudar cubriendo necesidades y no complaciendo mis deseos. Por ejemplo: ayudo lavando los platos, no cogiendo al bebé, por mucha ilusión que me haga
¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos al intentar ayudar?
Ayudar como quiero ayudar y no como realmente necesita la nueva familia. Es clave ayudar cubriendo necesidades y no complaciendo mis deseos. Por ejemplo: ayudo lavando los platos, no cogiendo al bebé, por mucha ilusión que me haga.
¿Qué piensa que debería saber cualquier persona que convive con una mujer en posparto?
El cerebro de una mujer nunca será tan frágil como el primer año después de dar a luz. Tu deber es protegerla, cuidarla y verla como lo que es: una persona que ha traído vida, pero que son la tribu, se puede perder con mucha facilidad.
¿Cómo se puede acompañar sin invadir, sin juzgar y sin presionar?
Pregunta. Siempre. Todo. Y si te dicen que no, vete sin molestarte. No es fácil el papel de acompañar altruistamente, pero si no lo quieres hacer, no lo hagas por obligación. Siempre será todo más sencillo si nace del amor.
Dice que no es un libro para madres, pero, ¿ellas también se pueden llevar algo positivo de su lectura?
Seguro. A una madre la ayudará a entender qué le pasa. Muchas madres se lo están leyendo y están entendiendo qué les pasó, porqué se sintieron así e incluso están poniendo nombre a lo vivido. Es bonito ver que tanta gente se está sintiendo arropada gracias a mis palabras.
Si pudiera resumir en una frase lo que necesita una madre en posparto, ¿cuál sería?
Una madre en posparto sin tribu es una madre perdida. La tribu eres tú, que vas a estar a su lado preparando el entorno para que ella cuide a su bebé.


