Diálogo y entendimiento compartido
El Consejo Internacional de Museos es la principal organización mundial de profesionales de museos, fundada en 1946, dedicada a la conservación, investigación y difusión del patrimonio cultural y natural; actúa como una organización no gubernamental con estatus consultivo ante la UNESCO, definiendo estándares éticos, combatiendo el tráfico ilícito de bienes culturales y promoviendo la cooperación internacional.
Entre sus características principales, destaca que es una red global compuesta por más de 57 mil profesionales en más de 129 países; su Código de Ética establece normas mínimas para la gestión museística y, a través de las Listas Rojas, proporciona herramientas para identificar bienes culturales en riesgo y prevenir su tráfico ilícito.

El ICOM se estructura en comités nacionales e internacionales que representan diversas especialidades; entre ellos se encuentra el Comité Internacional para la Educación y Acción Cultural, organismo dedicado a la profesionalización de la educación en museos mediante la investigación, la interpretación y el desarrollo de programas públicos, promoviendo el diálogo entre profesionales y la difusión de buenas prácticas a nivel local e internacional; tiene más de 4 mil 500 miembros en 85 países, especializados en gestión cultural, interpretación, evaluación de públicos y desarrollo de programas, consolidándose como uno de los comités más grandes del ICOM. Para participar en sus actividades, los miembros del ICOM México pueden vincularse a través de la Mesa Mexicana de Educación y Acción Cultural (CECA-México ICOM), un espacio estratégico creado en 2010 que articula a profesionales de la educación en museos mediante encuentros, talleres y procesos de cooperación nacional y regional, fortaleciendo también la participación en redes nacionales e internacionales, como CECA-LAC.

Cada 18 de mayo, el ICOM celebra el Día Internacional de los Museos, una iniciativa global vigente desde 1977 que destaca el papel transformador de los museos en la sociedad; en 2026, bajo el lema “Museos uniendo un mundo dividido”, se enfatiza su capacidad para actuar como puentes frente a divisiones culturales, sociales y geopolíticas, fomentando el diálogo, la inclusión, el entendimiento y la paz, en consonancia con la conmemoración de su 80 aniversario.

En este contexto, los museos se conciben como catalizadores de conexión y espacios públicos activos que trascienden la conservación para convertirse en agentes de transformación social; el DIM 2026, refleja esta visión al destacar la importancia del diálogo y el entendimiento compartido más allá de las diferencias. En consecuencia, resulta necesario cuestionar las jerarquías de conocimiento heredadas del modelo del museo universal y avanzar hacia un enfoque plural que incorpore epistemologías indígenas y no occidentales, no solo como coexistencia, sino como base para la construcción de nuevos sistemas de conocimiento, lo que implica también replantear las formas de organizar la información y de relacionarnos con otras cosmovisiones que superen la visión única occidental de la tecnología (Yuk Hui, 2020).
Solo así los museos podrán consolidarse como agentes de cambio capaces de contrarrestar los efectos del colonialismo contemporáneo, reforzado por ciertas tendencias tecnológicas y, en particular, por la inteligencia artificial, promoviendo una visión crítica enriquecida por la experiencia intercultural; de este modo, el museo del siglo XXI debe asumirse como un espacio de confrontación, reflexión y transformación institucional, integrado a un sistema educativo que fomente valores de tolerancia, diversidad y pensamiento científico. En este sentido, es fundamental construir alianzas para impulsar un conocimiento inclusivo y generoso, donde el sector cultural —incluyendo museos, bibliotecas, archivos y galerías— asuma la responsabilidad de reconfigurar sus prácticas en relación con las historias, lenguas y culturas vivas, especialmente las indígenas, abordando de manera crítica los legados coloniales de exposición, apropiación y representación.

A medida que las instituciones se transforman con el apoyo de nuevas tecnologías, también pueden redefinir sus vínculos tanto con las colecciones como con las comunidades, bajo el principio de “nada sobre nosotros sin nosotros”, promoviendo la participación activa en todos los procesos, desde la curaduría y la gestión de colecciones hasta la adopción tecnológica, la redefinición de metadatos, la selección de personal y la relación con los públicos; este enfoque implica además una ética del cuidado y la solidaridad, entendida como un proceso continuo de aprendizaje sobre la diversidad de identidades y experiencias, orientado a la construcción de sociedades más equitativas e incluyentes, respetando las decisiones y valores de las comunidades y fortaleciendo su capacidad de incidencia en las instituciones culturales, educativas y tecnológicas.
Por Rosa Lucía Mata Ortiz
Coordinadora de la Mesa Mexicana de Educación y Acción Cultural del ICOM MÉXICO
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