Expertos cubanos y latinoamericanos reflexionan sobre el futuro de la isla: "O nos organizamos en Cuba o nos pasa por arriba la historia"
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"El futuro de la isla está en la isla". Con esta afirmación resumía hoy la periodista Gina Montaner el trabajo que le queda por delante al pueblo cubano a partir del día después de una posible actuación por parte de EEUU. Un largo y complejo camino que recorrer, el cual se está debatiendo entre hoy y mañana en la tercera edición del foro del 'Diario de Cuba', titulado 'Para la Cuba de mañana'. Alrededor de 30 expertos cubanos y latinoamericanos, además de activistas y representantes de la sociedad civil, ponen sobre la mesa estrategias y soluciones democráticas, tomando como referencia otros casos de la región, en concreto el venezolano. Estos son los ejes principales sobre los que gira el porvenir de Cuba.
RETOS DE FUTURO
Es difícil marcar un punto de partida, sobre todo escuchando las palabras del director del 'Diario de Cuba', Pablo Díaz Espí: "La crisis del país es ya sistémica, ha hecho metástasis en cada aspecto de la vida: de la economía a los servicios públicos, de la alimentación a la salud, de la educación a la cultura. Ante esto, la capacidad del régimen para ofrecer respuestas creíbles es ya prácticamente inexistente".
La primera piedra de esta nueva 'casa' es la unión de todos, a la que apelaron dos referentes de la disidencia: Alina Bárbara López y Rosa María Payá. "Escuchémonos", dijo la primera por videoconferencia, en referencia a todos los sectores políticos de Cuba. "O nos organizamos y proveemos de una alternativa democrática al pueblo o nos pasa por arriba la historia", alertó la segunda sobre este "momento crucial" que se presenta para la isla. Payá es una de las signatarias del Acuerdo de Liberación, un texto firmado por grupos de opositores que busca establecer un marco para la transición.
"La salida de la crisis pasa por la salida de la dictadura. Por primera vez, hay un Gobierno extranjero, el de EEUU, que ha estado dispuesto a ejercer una presión en concreto", apostilló en el foro y ahondó en las palabras pronunciadas por Montaner: "El futuro de Cuba está en Cuba, pero es medular el apoyo del exilio".
Una diáspora que va a ser difícil que regrese porque "el 99% de aquellos que llevan más de cinco años fuera no vuelvan al país para establecerse", apuntó el politólogo Juan Antonio Blanco, pero que gracias a la "omnipresencia" que ofrecen las nuevas tecnologías pueden nutrir a Cuba con sus conocimientos adquiridos. El tejido social es una prioridad ya que, como destacó la socióloga Elaine Acosta: "Nuestra isla ha sufrido un desgaste silencioso. Se ha ido vaciando de proyectos y sueños, de sus hijos e hijas". Además, se trata de una sociedad envejecida, "con más del 25% de la población por encima de los 60 años". Precisamente, son los mayores los que más sufren la crisis. "En la Cuba de mañana, la diáspora puede ser el motor", expuso como solución para ayudar al vacío demográfico.
Los expertos subrayaron la necesidad de aprender de la historia. "Se impone la recuperación de la memoria histórica y de los derechos cívicos de los cubanos para demostrarle al pueblo el camino que no se debe tomar", propuso el periodista Dimas Castellanos. Mientras que el politólogo Enrique Patterson puso el acento en la discriminación de la población afrodescendiente, que siempre ha sufrido un trato desfavorable y "el castrismo lo que hizo fue extender el barracón a toda la ciudadanía".
Rosa María Payá charla con Gina Montaner.
La desafección con el sistema es una realidad, prueba de que "el cambio existe", según cifras de Cubadata explicadas por el investigador Arístides Vara-Horma. El 71,8% está insatisfecho. "Hay un quiebre irreversible en el control totalitario", analizó y, de ahí, que "el reto es pasar de la disidencia latente a la disidencia articulada". Para el politólogo e historiador Armando Chaguaceda, "sin el fin del castrismo, no hay consolidación democrática ni seguridad en Latinoamérica".
TRANSICIÓN
De cara a construir un nuevo país, el abogado Edel González señaló que "la transición no consiste en sustituir un Gobierno, sino en escribir las reglas de uno nuevo". "Ni demolición absoluta, ni continuidad absoluta. Caer en los extremos sería un absurdo", matizó. Como sugerencia, respaldó la creación de un "Estatuto o Ley Constitucional de Transición".
El objetivo final, como pasa en Venezuela, es "llegar a una democracia con elecciones libres y pluripartidistas", según Yaxys Cires, del Observatorio Cubano de Derechos Humanos. "En el primer mes del inicio de la transición debe haber una ley de partidos, que debe potenciar la participación política y a la vez tener ciertos controles para que no haya atomización", citó como paso relevante, además de la necesidad de "pactos de Estado" en determinadas áreas. También señaló que las condiciones económicas son fundamentales.
Una de las mesas del Foro 'Para la Cuba de mañana'.
DERECHOS HUMANOS
"Liberar presos políticos es urgente, pero no puede hacerse a cualquier precio; la libertad real exige anular condenas, devolver derechos y prohibir el destierro; y la memoria y los archivos son parte de la justicia, destruirlos protege la impunidad", resumió Laritza Diversent, directora de la organización Cubalex. Los ejemplos de justicia y reparación de Argentina y Colombia pueden ser puntos de referencia. "La memoria deberá estar en el centro de la transición. No puede haber sociedad sin otorgar un lugar a la memoria de las víctimas", sentenció Rubén Chababo, profesor de la Universidad Nacional de Rosario.


