Haakon de Noruega reaparece en público y se niega a responder sobre la relación entre la princesa Mette-Marit y Jeffrey Epstein: "Ya hablaremos de esto"
La estrategia de la Casa Real de Noruega de guardar silencio sobre la relación entre la princesa Mette‑Marit y Jeffrey Epstein ha convertido la agenda oficial del príncipe Haakon en un auténtico campo de minas. Dentro del Palacio Real de Oslo, donde los actos están cuidadosamente controlados y las audiencias transcurren en un ambiente protegido, es posible contener las preguntas incómodas. Pero en cuanto el futuro rey pone un pie en la calle y entra en contacto con el público y los medios, la situación cambia por completo. Las preguntas sobre su mujer y sobre el delincuente sexual condenado que se suicidó en 2019 vuelven a aparecer una y otra vez, eclipsando cualquier acto institucional.
El príncipe Haakon ha optado por mantener la misma línea de las últimas semanas: prolongar el silencio y posponer cualquier respuesta. La Casa Real de Noruega anunció el 6 de febrero que la princesa heredera ofrecería explicaciones más detalladas sobre su relación con Epstein, después de que la publicación de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos revelara que el contacto entre ambos fue más largo y más estrecho de lo que ella había reconocido inicialmente. Sin embargo, más de un mes después, esa explicación sigue sin llegar.
Este martes, durante un ejercicio militar de la OTAN en el norte de Noruega, en Indre Troms, los medios volvieron a plantear la misma pregunta al heredero: ¿cuándo se cumpliría la promesa de ofrecer aclaraciones? La respuesta de Haakon fue prácticamente idéntica a la de ocasiones anteriores. "Volveremos a hablar de todo eso. Ahora nos centraremos en el tema de los ejercicios militares aquí en el norte", respondió, según la agencia NTB. Una frase que, lejos de cerrar el asunto, confirma que la estrategia sigue siendo la misma: aplazar la explicación.
De momento este silencio, que coincide con el final del juicio de Marius Borg, no disminuye la presión mediática, y cada aparición pública del príncipe se convierte en una oportunidad para insistir en el tema. La narrativa ya no gira en torno a sus funciones institucionales, sino a lo que no dice. Además, algunas organizaciones han comenzado a mostrar signos de impaciencia. La falta de explicaciones ha llevado a ciertos actores sociales y culturales a replantearse su relación con la princesa heredera. Aunque no se han producido rupturas formales, sí se percibe un movimiento de fondo: instituciones que prefieren esperar, congelar colaboraciones o distanciarse discretamente hasta que la situación se aclare.
La crisis ya no afecta solo a la imagen pública de Mette‑Marit, sino también a toda la familia real. La posición del príncipe Haakon es especialmente delicada. Como heredero al trono, su papel es representar estabilidad, continuidad y confianza. Su agenda oficial, diseñada para reforzar su imagen como futuro monarca, queda inevitablemente contaminada por un asunto que, según expertos en crisis, no tiene fácil solución y ya dibujan varias opciones, desde que sea ella misma la que renuncie a su papel hasta que sea la Casa Real de Noruega la que se vea obligada a apartarla. En lo que coinciden todos es que una entrevista pública de la princesa no es una opción, algo que habría aprendido a raíz del desastroso intento del príncipe Andrés en la BBC en el año 2019.
Si bien la situación medica de la princesa les está sirviendo para ganar tiempo, todos esperan explicaciones y así lo recuerda el Primer Ministro, Jonas Gahr Støre, que ha asegurado al medio Aftenposten que él también espera que la princesa heredera responda a preguntas sobre su contacto con Jeffrey Epstein. Sin embargo, no fijará una fecha límite. "Mi postura de que este asunto se beneficia de la transparencia para aclarar y disipar cualquier malentendido es inquebrantable. Tiene que ver con la confianza", afirmó en el citado medio asegurando que él tampoco cuenta con un calendario previsto.




