Héctor Núñez, farmacéutico: "Si no usas fotoprotector solar con la vitamina C, estás tirando el dinero"

Héctor Núñez, farmacéutico: "Si no usas fotoprotector solar con la vitamina C, estás tirando el dinero"

La vitamina C ha vivido un auténtico boom en los últimos años y se ha consolidado como el "ingrediente salvavidas" para quienes sufrimos manchas o falta de luminosidad en el rostro. Está más que comprobado su efecto antioxidante en la piel (y en el organismo en general), pero para sacarle el máximo partido, debe incluirse en una rutina adecuada y acompañarse de otros productos, como el esencial protector solar. Así nos lo han contado tres expertos en el cuidado de la piel, quienes también nos han detallado otro aspecto a tener muy en cuenta: no debe combinarse con ciertos activos. 

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Vitamina C y protector solar, el dúo iluminador más eficaz

La falta de luminosidad es uno de los problemas faciales que más nos preocupan, junto a la pérdida de elasticidad y la aparición de arrugas. Tal y como nos explica Rita Silva, responsable de comunicación científica de The Ordinary, "la falta de luminosidad es una consecuencia de la textura desigual de la piel, que dispersa la luz en múltiples direcciones en lugar de reflejarla de manera uniforme". Esta irregularidad puede deberse a la acumulación de células muertas (porque la función barrera de la piel está alterada o porque no se produce adecuademente la renovación celular), a poros visibles o a un tono de la piel desigual (manchas).

"La distribución irregular de melanina altera la reflexión constante de la luz, disminuyendo la luminosidad percibida independientemente del tono general de la piel", afirma la experta. Y aquí es donde entra en juego la vitamina C, un potente antioxidante que devuelve al rostro su luz natural al unificar el color.

Pero lo que no todo el mundo sabe, es que, además de aplicarte tu sérum o crema con vitamina C, cualquier rutina antimanchas debe completarse con el cosmético más eficaz para prevenir la aparición de esas zonas oscuras: el protector solar. Así nos lo confirma la doctora Mar Mira, experta en medicina estética: "La combinación de vitamina C y fotoprotección es sinérgica. La vitamina C actúa como un escudo antioxidante que neutraliza el daño de los radicales libres, mientras que el fotoprotector funciona como barrera frente a la radiación. Por separado, su beneficio es limitado; juntos, potencian la protección de la piel". 

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El  farmacéutico Héctor Núñez, creador de la firma Cosmetocrítico, va un paso más allá y afirma que si no utilizas protector solar junto a la vitamina C, "estás tirando el dinero". "Lo que intentas mejorar con la vitamina C y con otros ingredientes antiedad como los retinoides o péptidos, que es aumentar el colágeno y disminuir su destrucción y mejorar y prevenir las manchas, lo está destruyendo el sol por no usar fotoprotector", dice conciso el especialista.

Junto a tu crema SPF (mejor 50, para compensar errores en la aplicación), hay otros cosméticos que pueden mejorar la acción de la vitamina C. "Aunque no es algo que hayamos estudiado nosotros mismos, las investigaciones científicas publicadas demuestran que otros antioxidantes, como el ácido ferúlico, potencian los beneficios de la vitamina C, posiblemente gracias a su capacidad para "reciclar” la vitamina C para que pueda actuar sobre la piel durante más tiempo", detalla Rita Silva. Además, ella explica que una rutina enfocada a la luminosidad de la piel debe completarse con una limpieza efectiva, una exfoliación suave e hidratación constante, así como con el uso de retinoides que renueven las células. Y aquí llega la pregunta: ¿puedo utilizar la vitamina C con todos mis cosméticos, o existen ciertos ingredientes con los que "entra en conflicto"?

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Vitamina C y otros activos: las combinaciones menos aconsejables

"Más que hablar de incompatibilidades estrictas, prefiero hablar de tolerancia cutánea y de cómo combinamos los activos dentro de una rutina bien formulada. La vitamina C es un activo excelente, pero conviene tener en cuenta con qué la asociamos para preservar su eficacia y minimizar posibles reacciones de sensibilidad", nos cuenta la doctora Mar Mira. Los activos que más dudas generan son, sin duda, los retinoides: los tres expertos coinciden en que no es aconsejable aplicarlos en el mismo momento de la rutina (mañana o noche), sobre todo si tienes la piel sensible. 

"La vitamina C pura se formula a pH bastante ácidos para mejorar su estabilidad, por lo que si la introduces a la vez que comienzas con retinoides que estos durante la adaptación pueden alterar la barrera cutánea, notarás picor, enrojecimiento e irritación producida por la mezcla", detalla el farmaceútico Héctor Núñez. La solución, afortunadamente, es sencilla: "Los antioxidantes como la vitamina C se usan por la mañana y los retinoides principalmente por la noche", aconseja. 

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"Algo similar ocurre con los ácidos exfoliantes, como el ácido glicólico, salicílico o láctico. Aunque pueden coexistir desde un punto de vista químico con la vitamina C, su combinación puede incrementar el riesgo de irritación y alterar la función barrera. En estos casos, es preferible alternarlos para evitar una sobreexfoliación", recomienda Mar Mira, quien apunta que la niacinamida, "clásicamente se consideraba incompatible con la vitamina C, puede combinarse en formulaciones modernas". "Aun así, en pieles muy sensibles o cuando se utiliza vitamina C pura a pH bajo, puede aparecer un leve enrojecimiento transitorio, por lo que en estos casos puede ser recomendable separarlos", apunta.

Aparte de estas combinaciones que pueden irritar el rostro, existen otras parejas poco adecuadas porque hacen que los activos pierdan eficiacia. Es el caso del peróxido de benzoilo, un medicamento que se utiliza para tratar el acné y "que puede oxidar la vitamina C y reducir su eficacia antioxidante, por lo que no se recomienda su uso conjunto en la misma aplicación", dice Mar Mira. 

Rita Silva, por su parte, añade que tampoco debería combinarse vitamina C y péptidos en el mismo ritual: "La vitamina C, específicamente el ácido L-ascórbico puro, crea un pH ácido, ya sea en la formulación o cuando se mezcla con sueros de péptidos a base de agua durante la aplicación. Este pH ácido puede provocar la descomposición de la estructura de los péptidos en aminoácidos separados. Los péptidos son más efectivos cuando están intactos, ya que actúan como mensajeros moleculares, y su “mensaje” solo se transmite cuando la molécula no ha cambiado", detalla. Es decir, tu producto con péptidos no te hará efecto antiedad si lo mezclas con vitamina C.

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Cuándo la vitamina C no es la mejor opción

Cada rutina de belleza debe personalizarse a las necesidades particulares. Por muy de moda que esté un activo, tal vez no sea lo mejor para ti: nada como visitar al dermatólogo para que pueda aconsejar qué cosméticos utilizar y cómo combinarlos. En el caso de la vitamina C, en general, los expertos no la recomiendan si tienes la piel muy sensible o reactiva. "Como se formula con un pH bajo, este tipo de pieles pueden no tolerarla", nos cuenta Héctor Núñez. 

Mar Mira añade que tampoco es adecuada "en pieles con rosácea activa o en fase de brote, ya que puede agravar la inflamación y la sensación de ardor. En estos casos es preferible esperar a que la piel esté estabilizada y priorizar activos calmantes y reparadores. Lo mismo ocurre cuando la barrera cutánea está alterada o tras procedimientos como láser, peelings o episodios de dermatitis, donde la piel está más vulnerable". 

En estos casos, un profesional encontrará otras alternativas a la vitamina C pura, como "derivados de la vitamina C más estables y suaves, que permiten obtener beneficios antioxidantes con una mejor tolerancia", concluye Mar Mira.