Israel traslada la guerra al Líbano: "Vemos cómo arrasan el país y lo filmamos en directo con nuestros teléfonos"

Israel traslada la guerra al Líbano: "Vemos cómo arrasan el país y lo filmamos en directo con nuestros teléfonos"

Ali Fares se encontraba sentado en la Plaza de Ryad al-Solh, en pleno centro de la villa de Sidon, a la espera de la disparatada rutina que se ha establecido en el Líbano: los residentes de diferentes ciudades del país aguardan durante horas al momento exacto en el que los aviones israelíes derriban torres de varios pisos, que previamente han exigido evacuar.

Decenas de libaneses y otro tropel de cámaras de televisión se habían instalado desde las nueve de la mañana a pocos cientos de metros de la conocida avenida de la metrópoli sureña. "Sí, es una locura. Vemos cómo arrasan el país y lo filmamos en directo con nuestros teléfonos. Es como si fuera una película de horror", agregó Fares.

Para el libanés de 45 años, el anunció israelí sobre la futura destrucción de las oficinas de Al Qard al Hassan, la organización que actúa como brazo financiero de Hizbulá, le sorprendió cuando pensaba que había encontrado un lugar seguro de acogida para su familia.

Nativo de la localidad fronteriza de Kfar Kila, Fares tuvo que huir en la última guerra de esa población que quedó absolutamente devastada por los combates y se instaló más al norte, en Nabatiye.

Pero cuando Israel y Estados Unidos iniciaron la guerra contra Irán, y el territorio del Líbano se sumó a la confrontación, Nabatiye también empezó a ser golpeada a diario por los aviones israelíes. "Llevaba días durmiendo en el coche junto a mi mujer junto a las oficinas de Al Qard al Hassan. Pensaba que era seguro", relató.

La escena de Sidón se repetía horas antes en Beirut, donde miles de personas se arremolinaban en torno a los suburbios sureños de la capital, para asistir a los repetidos bombardeos israelíes -alrededor de una decena- que se registraron durante la jornada.

Largas columnas de humo se alzaron a intervalos durante todo un día en el que Israel trasladó la guerra total a la nación árabe, multiplicando sus acciones en regiones como la Bekaa, la capital o el sur del país.

Las pequeñas dimensiones de esta nación permiten desplazarse en unas pocas horas por todas esas zonas. Las primeras luces del día sorprendieron a los residentes del Valle de la Bekaa bajo la total psicosis, dado que Hizbulá había informado durante la madrugada sobre nuevos choques armados en la región con tropas aerotransportadas por helicópteros israelíes. La noticia no fue confirmada por Israel. "Estamos en alerta absoluta. No se les ocurra acercarse", fue la única comunicación que recibió este diario de un miembro de los militantes liderados por Naim Qassem.

La Agencia Nacional de Noticias también confirmó que durante la noche se registraron "violentos choques" no lejos de la aldea de Nabi-Chit, la misma población de la Bekaa donde murieron decenas de personas en otro asalto de comandos israelíes el viernes pasado.

La carretera principal de la Bekaa, la que conduce hasta Baalbek, ha sido adornada con carteles negros con el rostro de Jamenei donde se lee: "Tu sonido se fue, pero tu eco todavía llena la distancia".

El eco y los sonidos con los que despertaron los vecinos de la capital, Beirut, no fueron menos atribulados que los de la Bekaa. Miles de personas continúan acampadas en los límites de Daiyeh, el enclave sureño donde Hizbulá dispone de varias posiciones logísticas, pero donde también vivían cientos de miles de civiles, que han tenido que huir ante las amenazas de Israel.

Las inmediaciones del cercano Hipódromo parecen ahora un campo de acogida improvisado, con decenas de tiendas de campaña alineadas en las aceras. O personajes como Hassan Hassan, un sirio de 55 años, que simplemente dormita sobre un colchón que algún alma caritativa le dio hace días. "Vine aquí porque en el 2024 también me pasé aquí mismo, en esta misma acera, 66 días", precisó.

Los desplazados llevan ya casi una semana bloqueados en esta zona, sin poder regresar a sus viviendas en Dahiye. Desde aquí divisan la continua hostigación de ese arrabal.

El domingo, la violencia israelí alcanzó incluso uno de los lujosos hoteles que se prodigan en el barrio de Al Rouche, frente a la costa de la capital libanesa. La habitación 409 del Ramada aparecía ennegrecida y con los cristales arrancados. El habitáculo había sido sacudido por una explosión cerca de las tres de la mañana.

El Ministerio de Salud reconoció que el suceso había costado la vida a cuatro personas y dejó heridas a otra decena.

Entre estos últimos figuraba un pequeño de 15 años, Haydar, cuyo padre, Bilal, explicó que el chiquillo fue alcanzado en la pierna por la metralla. La familia no se contaba entre los adinerados clientes del Ramada. Todo lo contrario. Cómo decenas de miles, Bilal y su clan malvivía desde hace varios días en un habitáculo abandonado. "¿A dónde vamos a ir?", inquirió desolado.

Según Israel, el objetivo de su acción fue una reunión de miembros de la Fuerza Quds, las unidades de élite de la Guardia Revolucionaria Iraní, algo que negó Teherán.

Las informaciones difundidas por los protagonistas de esta confrontación permiten adelantar una escalada aún más violenta de la guerra en este país, que ya ha provocado el éxodo de 700.000 personas, de ellas 200.000 niños, según las cifras que maneja la Unicef.

La misma organización calculó que entre los varios cientos de víctimas mortales que ha causado el ejército israelí figuran 83 niños.

Otra agrupación humanitaria, Human Right Watch, acusó a Israel de usar proyectiles de fósforo blanco hace días en la localidad sureña de Yohmor, algo que es ilegal según la normativa internacional. Yohmor es uno de los más de 50 villorrios del sur del Líbano que Israel ha exigido que sean abandonados por sus pobladores bajo amenaza de muerte.

Analistas israelíes como Ron Ben-Yishai, del diario Yediot Aharonot, han reconocido que el ejército de su país se dispone a retirar parte de las capacidades militares que está usando contra Irán hacia el frente libanés ante el "incremento de las bajas" que están registrando los uniformados en el sur.

Los medios israelíes aseguran que Tel Aviv ya está utilizando tropas de al menos cinco divisiones en el sur del Líbano, lo que permite entender que la acometida dista mucho de ser un plan limitado.

Tel Aviv identificó este lunes a los dos militares muertos el domingo por un misil de Hizbulá, una jornada en la que otro grupo de soldados resultó herido por un proyectil lanzado también por los paramilitares libaneses.

Los militantes han seguido atacando el territorio israelí con sus cohetes y drones, y este lunes hirieron a dos personas en el centro del país.

Un alto cargo de Hizbulá, el ex ministro Mahmoud Qamati, aseguró que sus acólitos están dispuestos a continuar de forma indefinida la confrontación ya que la contención de estos últimos meses -tras el cese el fuego firmado en noviembre del 2024- no impidió que Tel Aviv eliminara a cientos de sus combatientes. "Se trata de establecer una nueva ecuación disuasoria fuerte", manifestó en una entrevista con un medio ruso.