Has invertido en un buen sofá, en una mesa de centro que te enamoró en cuanto la viste y en un par de butacas con las que llevabas meses soñando. Y, sin embargo, algo no cuadra. El salón se ve bonito en fotos pero, cuando entras, parece que las piezas no se hablan entre sí. La mayoría de las veces el problema no son los muebles, son las distancias entre ellos y la circulación que generan. Pequeños centímetros que cambian por completo la sensación del espacio.
Pasamos horas eligiendo elsofá perfectoy dedicamos cinco minutos a decidir dónde lo ponemos. Es una de las grandes contradicciones de la decoración: invertimos en piezas y olvidamos lo que más impacto tiene en cómo se vive un salón: la relación entre ellas. La distancia al sofá, la posición de las butacas, la pared en la que cuelga la televisión o el itinerario que sigues sin darte cuenta pueden elevar o arruinar una decoración impecable sobre el papel. Para conocer las medidas que funcionan y distribuir el salón de manera idónea, hablamos con la arquitecta e interiorista Paula Piris, fundadora del estudio Inspira Design. Su enfoque es claro: antes de telas, alfombras o lámparas, lo primero es resolver la geometría del espacio.
Antes de comprar el sofá perfecto, conviene tener claro para qué se usa el salón y cómo dialoga con el resto de la casa. El estar puede ser sala de cine, comedor secundario, despacho informal, rincón de lectura… o todo a la vez. Y dependiendo de eso, la distribución cambia.
Si el sofá y las butacas están sueltos en el centro del espacio, la circulación pasa por en medio y el salón deja de ser un cómodo estar para convertirse en otro pasillo de la casa.
“Para evitar que el estar sea una zona de paso, ‘cerrar’ los espacios con su propio mobiliario es primordial; distribuye siempre de forma que la circulación sea rodeando el salón y no haya que cruzarlo, como en este proyecto de mi estudio”, señala la arquitecta. Así, el sofá y las butacas dividen sin tabiques. Cuando se hace bien, la sensación es inmediata, aunque cueste explicar por qué.
Si hay un detalle que diferencia un salón perfecto y en armonía, como el de esta propuesta de Sofology, es este. La mesa de centro no es decorativa: existe para apoyar la copa, el libro, el mando o el plato cuando cenas viendo una serie. Y para eso necesita estar a una distancia funcional del sofá.
“Es importante la distancia entre el sofá y la mesa porque si dejas una superficie de más de 50 cm entre ellos, se convierte en un ambiente distorsionado, en el que se han dejado caer elementos que no corresponden en proporciones y parece no pensado, ya que una mesa de centro alejada del sofá al que tiene que prestar apoyo no cumple ninguna función", advierte Paula Piris. La franja cómoda suele estar entre 35 y 50 centímetros: cerca, pero no tanto como para chocarte al levantarte. Si tu mesa está más lejos, prueba a acercarla antes de cambiar nada más.
Las butacas son las grandes infrautilizadas de la decoración del salón. Se compran por estética y acaban convertidas en perchero porque su posición no invita a sentarse.
"A la hora de distribuir el salón, el factor condicionante aquí es la circulación de la que hablábamos anteriormente, cerrar el espacio con el mobiliario. Lo más coherente sería situar las butacas paralelas al sofá, como en el caso de dos sofás paralelos, para completar esa zona y que no haya circulación en medio de ellos. Pero puede ocurrir que el acceso al salón por cuestiones de distribución sea por un lateral, en ese caso colocaría las butacas transversales al sofá y de frente a la televisión", detalla la fundadora de Inspira Design. Esta propuesta de Oriana B apuesta por esta segunda opción.
Hay muchos interioristas que apuestan por integrar la televisión para que pase desapercibida, esconderla detrás de un cuadro o directamente eliminarla del salón y relegarla a otra habitación. Aunque es una buena alternativa, lo cierto es que en la mayoría de las casas no pasa esto.
“En cada hogar hay unas necesidades concretas y, aunque nuestro sentido estético intenta desplazar la televisión como centro de atención para ocultarla lo máximo posible, en la mayoría de casas, los sofás se distribuyen para poder relajarse frente a ella”, reconoce Piris. Como ocurre en este proyecto de Inspira Design, el estudio de la arquitecta.
Antes de comprar la televisión, mira por dónde entra la luz. Una pantalla mal orientada se convierte en un espejo a media tarde y obliga a bajar persianas, condenando al salón a la penumbra justo en las horas más bonitas.
“Siempre debemos colocar la televisión en el lado donde no incide luz natural directa, porque durante algún momento del día nos ocasionará reflejos y molestias. Estudiemos la orientación de la casa y descartemos las paredes problemáticas para acertar”, recomienda la interiorista. Es uno de esos consejos que casi nadie aplica hasta que ya ha hecho los agujeros. En esta propuesta de Mobalpa está en su sitio.
Aprovecha las ventajas de un sofá con chaise longue
Los sofás con chaise longue, este de Diago Home, rentabilizan el espacio, permiten asientos extra y favorecen la relajación. "El principal motivo de ver la televisión es para descansar y relajarnos, por lo que siempre tendemos a acostarnos y los salones que tan solo pueden disponer de un sofá recurren a una chaise longue para poder hacerlo de frente a la TV. Por eso, yo siempre prefiero colocarlos paralelos de forma transversal a la televisión y, así, podrán acostarse o sentarse con las piernas en horizontal", explica la experta.
El sofá es la pieza más grande del salón, por algo es el rey del espacio. Su colocación contra una pared, una ventana o en el centro de la estancia ayudará a organizar la estancia.
“Siempre debemos intentar colocar el sofá sobre una pared, como en este proyecto de mi estudio, porque no va a ser un elemento del que deseemos ver su parte trasera. Sin embargo, aspectos que hemos comentado antes, como la circulación o distribución con respecto a la televisión, también condicionan. Si disponemos de más de un sofá, intentaría poner uno contra una pared y el otro donde nos ‘cierre’ el espacio”, matiza la fundadora de Inspira Design. La pared es la regla por defecto, pero la circulación y la televisión la pueden romper.
Entre la circulación, la luz, las distancias y las butacas, es fácil perderse. Paula Piris propone tres pasos básicos para lograr que todo funcione. "Para no caer en los errores más usuales a la hora de distribuir el salón, yo marcaría unos pasos a seguir para asegurarme no fallar. En primer lugar, definir dónde se puede colocar la televisión; después, ubicar los sofás para que resulten cómodos en su uso con la televisión y que limiten la circulación, para obligar a pasar alrededor de ellos. Por último, elegir mobiliario de dimensiones proporcionadas, para que se cumplan las distancias mínimas y máximas entre ellos. De esta forma, resultará un espacio armonioso y práctico", resume la arquitecta.
Este proyecto de la interiorista Raquel Chamorro cumple las tres condiciones.
La decoración del salón no consiste en sumar piezas bonitas, sino en colocarlas de manera que conversen entre sí y no nos obliguen a sortearlas. Las distancias marcan la diferencia entre un espacio que invita a quedarse, como este de Viu Empordà, y otro que invita a pasar de largo.
La buena noticia es que casi nunca hace falta renovar el mobiliario. Suele bastar con acercar la mesa al sofá, mover una butaca treinta centímetros, recolocar la televisión en la pared sin reflejos o entender que la puerta manda. Se trata de renovar el salón sin obras.