La derecha dura aspira a conquistar grandes ciudades francesas en las elecciones municipales del domingo

La derecha dura aspira a conquistar grandes ciudades francesas en las elecciones municipales del domingo

Nunca unas elecciones locales fueron tan relevantes para despejar el futuro de Francia y mandar de paso un mensaje a Europa. La extrema derecha aspira a conquistar grandes ciudades como Marsella y Niza en los comicios locales del 15 de marzo, y hasta París está por primera vez a tiro de la derecha dura, al cabo de dos décadas de alcaldes socialistas. Agrupación Nacional, el partido coliderado por Marine Le Pen y Jordan Bardella, confía en aprovechar la cita electoral como catapulta de cara a las presidenciales del 2027, frente a la fragmentación del centro y el ocaso del macronismo.

"Si Marsella cae en nuestras manos, será un terremoto para el país", vaticinó Bardella a su paso por la segunda ciudad francesa, atenazada por la violencia del narcotráfico y especialmente receptiva al mensaje de "seguridad" con el que la derecha espera dar el volantazo en las ciudades gobernadas por la izquierda.

La apuesta de Agrupación Nacional (RN) en Marsella es el diputado Franck Allisio, ex consejero de Nicolas Sarkozy, fugado al entonces Frente Nacional en el 2015. Tildado como un "neofascista" o como un "turista electoral", su mensaje de "seguridad" a toda costa ha provocado un proceso de arrastre de los votantes de la derecha tradicional de Los Republicanos.

Marsella, al fin y al cabo, está considerada como una ciudad de derechas, gobernada accidentalmente por el ex socialista Benoît Payan, al frente de la coalición de izquierdas Primavera Marsellesa. A su lado cuenta con la presencia emblemática del activista Amine Kessaci, que perdió a su hermano Mehdi en noviembre en un brutal asesinato del narco, y que ha propuesto un ambicioso plan que va desde la incautación de bienes a los jefes mafiosos a la transformación de los espacios públicos.

Allisio y Payan van mano a mano en las encuestas, por encima del 30%, lo que hace presagiar un desempate final en la segunda ronda de las elecciones municipales, el 22 de marzo, cuando se sabrá definitivamente quién llevará las riendas de los casi 35.000 municipios en liza.

Más que una victoria repartida en todo el territorio, Agrupación Nacional busca la captura de algunas de las 34 ciudades de más de 100.000 habitantes que les sirvan como "vitrinas para las elecciones presidenciales" y para demostrar el creciente tirón del partido en los jóvenes "urbanitas", según el eurodiputado Aleksandar Nikolic.

Martine Vassal, del partido Los Republicanos, en el departamento de Bouches-du-Rhone.

Martine Vassal, del partido Los Republicanos, en el departamento de Bouches-du-Rhone.Miguel MedinaAFP

Los analistas advierten sin embargo de que el Partido Socialista y Los Republicanos, que han perdido cada vez más terreno antes la extrema izquierda y la extrema derecha en las elecciones legislativas, han mostrado hasta ahora una sorprendente resiliencia a la hora de defender sus "bastiones" locales.

Perpiñán, el bastión de RN

Hasta la fecha, la única ciudad de más de 100.000 habitantes en manos de la extrema derecha es Perpiñán, a 30 kilómetros de la frontera con España. La vara del alcalde la lleva allí Louis Aliot, ex compañero sentimental de Marine Le Pen. Empeñado en defender el "bastión" de RN en el sur, Aliot está también implicado en el escándalo de malversación de fondos europeos y pendiente del recurso a la sentencia que le incapacitaría durante cinco años para cargos públicos.

De Dunkenque a Tolón, pasando por Nîmes, las huestes de RN confían en extender su mancha de norte a sur en el hexágono, incluida también Niza, donde el popular aliado Eric Ciotti (al frente de la Unión de Derechas por la República, UDR) tiene todos los visos de ganar.

En París asistimos entre tanto a una singular batalla de las derechas, entre la ex ministra de Cultura Rachida Dati (representante de la ala dura de Los Republicanos) y la eurodiputada Sarah Knafo, candidata de Reconquista, el partido más radical de la extrema derecha con su mensaje anti-inmigración. Las dos están unidas por el vínculo invisible de Nicolas Sarkozy: Dati fue su protegida y Knafo tuvo un affair con su hijo, Louis Sarkozy.

"Por primera vez desde el 2021, París está al alcance de la derecha", ha proclamado Rachida Dati, reclamando el voto útil y presentándose como anti Anne Hidalgo, presta a desmontar todo lo que ha hecho durante 10 años la alcaldesa socialista (empezando por los carriles-bici). La seguridad es su gran baza, con su propuesta de triplicar y armar a la policía municipal, llenar la ciudad de cámaras y vallar los campos de Marte para ahuyentar a los depredadores sexuales en torno a la torre Eiffel.

La unidad de las derechas puede poner en un brete al candidato socialista Emmanuel Grégoire, que libra también su peculiar pulso frente a la aspirante de La Francia Insumisa (LFI), Sophia Chikirou. Las elecciones del 15M son también una prueba de fuego para el irascible Jean-Luc Mélenchon, que se está quedando cada vez más aislado en su "frente único antifascista" y sus advertencias incendiarias: "O ellos o nosotros".

En Lyon, la tercera ciudad francesa, sacudida por la muerte del joven de extrema derecha Quentin Deranque a manos de activistas de la extrema izquierda, el gran favorito es el populista Jean-Michel Aulas, ex presidente del Olympique Lyonnais, que figura en la lista de los 300 más ricos de Francia con la bendición de Los Republicanos. Su rival, 10 puntos detrás en las encuestas, es el actual alcalde Grégory Doucet los Los Ecologistas, que ha perdido apoyo popular por el impacto del linchamiento y muerte de Quentin.

El recorrido político-turístico por la Francia que viene culmina en La Havre, la ciudad portuaria de Normandía, donde se libra esta semana la batalla con más resonancias a nivel nacional y europeo. El alcalde y ex primer ministro Édouard Philippe, fundador del partido Horizons y el candidato del centro mejor posicionado en las encuestas para hacer frente a Le Pen o Bardella en las presidenciales, se juega su ser o no ser en las elecciones locales.

Acosado por la extrema izquierda (el comunista Jean Paul Lecoy) y por la extrema derecha (el candidato de UDR-RN, Franck Keller), un fiasco electoral de Philippe podría poner fin a sus ambiciones presidenciales y dejar definitivamente huérfano el espacio de centroderecha. Su derrota sería algo así como el último clavo en el ataúd del macronismo y de la utopía de una Francia "ni de derechas ni de izquierdas".