¿El ascensor siempre baja cuando quieres subir? Hay una razón matemática

¿El ascensor siempre baja cuando quieres subir? Hay una razón matemática

¿Alguna vez has llamado a un ascensor y te has encontrado con que va en la dirección contraria a la que necesitamos? Prácticamente siempre: si queremos bajar el ascensor sube, si queremos subir el ascensor baja. Lo que explica el porqué no es, como muchos podrían pensar, la famosa ley de Murphy, según la cual todo lo que puede salir mal, saldrá mal, sino las matemáticas y la estadística con la menos conocida paradoja del ascensor, un fenómeno estudiado por primera vez en 1958. De esto se trata.

La historia del ascensor

La historia de la paradoja del ascensor comienza a mediados de la década de 1950, cuando los físicos George Gamow y Marvin Stern trabajaban para la empresa Convair en San Diego, California. Gamow tenía un despacho en la segunda planta del edificio de seis pisos, mientras que Stern trabajaba en el quint y, por tanto, utilizaban muy a menudo el ascensor para desplazarse a los despachos del otro. Gamow, sin embargo, se dio cuenta de que cuando pulsaba el botón para llamar al ascensor, el primero que llegaba solía estar abajo, por lo que tenía que esperar a que subiera desde la primera planta. Hasta que, molesto por la situación, empezó a tomar nota, observando que en realidad el ascensor bajaba 5 de cada 6 veces cuando él pulsaba el botón y que solo 1 de cada 6 veces iba en la dirección deseada, hacia arriba.

La paradoja del ascensor

Los dos físicos se fijaron entonces en las matemáticas del problema y dieron con una explicación plausible, formulando la paradoja del ascensor. El razonamiento, explicado en un artículo de la revista Scientific American es el siguiente: en un edificio sin sótano, un ascensor siempre llega al primer piso desde arriba y luego vuelve a subir. Por tanto, el intervalo de tiempo que pasa en la segunda planta entre un ascensor que desciende y otro que asciende es muy corto. Por esta razón, la probabilidad de encontrar primero un ascensor descendente es mayor, y como hay muchos pisos más altos, es muy probable que se quiera subir antes que bajar. Dicho de otra forma: el ascensor bajando pasa rápido, pues va directo a la primera planta, mientras que el ascensor subiendo tarda más porque viene desde abajo y sigue subiendo a muchos pisos. De ahí la tendencia que observamos de que el ascensor vaya en la dirección "equivocada" en la mayoría de los casos.

Más ascensores

Incluso cuando en un edificio no hay un solo ascensor, sino varios, puede parecer que algunos pasan más a menudo. La tendencia, de hecho, sigue siendo la misma: el ascensor va en dirección contraria a la que nos gustaría en la mayoría de los casos. Una impresión que, de nuevo, procede de un efecto estadístico y no de una diferencia real. En particular, puede remontarse al fenómeno estadístico de la paradoja de la inspección, según el cual los acontecimientos más largos o más frecuentes tienden a estar sobrerrepresentados, lo que conduce a una estimación distorsionada de la media real. En el caso de los ascensores, por tanto, si llegan a intervalos aleatorios, es más probable que lleguen durante un intervalo largo que durante uno corto. En conclusión, si te encuentras esperando por enésima vez delante de un ascensor, piensa que no es mala suerte, sino simplemente una cuestión matemática.

Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.