La euforia futbolera y la estrategia electoral

La euforia futbolera y la estrategia electoral

La noche del jueves dejó ver un fenómeno sociológico sorprendente: el triunfo de la selección mexicana desbordó a cientos de miles de aficionados que tomaron las calles con alegría, civismo y una solidaridad poco común en tiempos de polarización.

Por unas horas, el país pareció reconciliarse consigo mismo; se olvidaron carencias, enconos y disputas políticas. Mientras tanto, Morena no desperdició el momento. Lejos de la pausa que dicta la ley en tiempos no electorales, el partido oficial perfecciona sus mecanismos para posicionar a sus futuros candidatos, en especial a quienes aspiran a las gubernaturas.

Su objetivo es claro: conservar el poder, mantener la mayoría constitucional en la Cámara de Diputados y retener el mayor número posible de estados.

En contraste, los partidos de oposición siguen sin definir una estrategia común. El PRI es, hasta ahora, el único que reconoce que la lógica electoral apunta hacia una alianza si desean competir con posibilidades reales. El senador Alejandro Moreno y el diputado Rubén Moreira lo promueven con ahínco.

La distribución de candidaturas sería clave: PAN en Aguascalientes, Querétaro y Chihuahua; PRI en Nuevo León y Sinaloa. En Chihuahua, las candidaturas de Morena —Cruz Pérez Cuéllar y la senadora Andrea Chávez— parecían inalcanzables.

Sin embargo, las agresiones del Gobierno federal contra la gobernadora Maru Campos Galván han reconfigurado el escenario. Hoy, una alianza PAN-PRI podría retener la gubernatura con Marco Antonio Bonilla Mendoza, alcalde de la capital.

Aguascalientes es otro bastión panista. En la elección pasada, PAN y PRI triunfaron en coalición, y todo indica que podrían repetir la fórmula con el senador Juan Antonio Martín del Campo como candidato. Querétaro, por su parte, mantiene un gobierno bien evaluado.

El PAN podría competir sin alianza, con dos perfiles fuertes: Luis Bernardo Nava Guerrero, secretario de Desarrollo Social, y Felifer Macías Olvera, alcalde de la capital.

En Nuevo León, la popularidad del gobernador Samuel García ha disminuido, y su intento de impulsar a su esposa Mariana Rodríguez —derrotada en Monterrey— complica el panorama para MC.

El PRI, con Adrián de la Garza, ganador en la capital, podría obtener la gubernatura si se concreta una alianza con el PAN. La iniciativa privada, con su peso económico y político, será determinante.

Por ello, la presencia activa de la diputada priista Marcela Guerra Castillo es de importancia toral. Si MC optara por Luis Donaldo Colosio, el tablero cambiaría de inmediato.

Sinaloa vive un reacomodo profundo tras el secuestro del Mayo, la muerte del diputado electo del PRI, Héctor Melesio Cuén Ojeda, y los escándalos que llevaron a la renuncia de Rocha Moya y nueve coacusados. En este con- texto, el diputado Mario Zamora Gastélum —cuyo proceso anterior estuvo marcado por violaciones a sus derechos— emerge como un aspirante competitivo del PRI, siempre y cuando exista alianza con el PAN.

Si la oposición desea tener relevancia en la próxima elección, sus dirigentes deberán superar diferencias ideológicas y ambiciones personales. De lo contrario, el futuro del PRI y del PAN será cada vez más oscuro.

POR ALFREDO RÍOS CAMARENA

CATEDRÁTICO DE DERECHO EN LA UNAM

MAAZ