La noche más mágica de Juana Martín en Madrid: un desfile único y premio a su trayectoria
Juana Martín vivió ayer una noche redonda. A última hora de la tarde, la diseñadora presentaba su colección flamenca, 'Herencia', desde un enclave privilegiado, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y apenas unas horas después recibía el Premio L'Oréal Paris a toda su trayectoria acompañada de compañeros de profesión. Imposible tener un mejor recibimiento en el que será su única parada en España en 2026.
La creadora aterrizó en la capital después de triunfar, un año más, en la Semana de la Alta Costura de París y lo hizo en el marco de OMODA Madrid es Moda. Su desfile suponía una de las citas clave y no quisieron perdérselo personalidades como Marina Carmona o Rossy de Palma.
La propuesta de la cordobesa hablaba de legado, de tradición y de cultura flamenca, cuyos códigos estéticos, los volantes y los lunares, se actualizaron a través de su maestría y buen gusto. También lo hizo la flor natural - sobre todo, el clavel -, tan recurrente en la moda de primavera y tan propia del flamenco. "La flor deja de ser un adorno pasajero para afirmarse como símbolo de identidad y se resignifica como archivo y como forma escultórica: ya no pertenece solo a un instante, sino a una memoria colectiva que la transforma en volumen, en identidad y en permanencia", explicaban desde la firma.
Puro flamenco
Flores hubo, tanto en la decoración del imponente espacio como en los asientos de los invitados y en los estampados de los vestidos de 'Herencia', unos diseños que calientan motores para la inminente Feria de Abril.
La colección de la creadora también trabajó los volúmenes y el movimiento a través de tejidos como organzas, tafetanes y tules que conseguían que cada diseño tuviera vida propia y remitieran, en palabras de Martín, a 'flores suspendidas en el tiempo'.
Los colores tuvieron mucho protagonismo. Desde los típicos - rojo, negro y blanco - hasta propuestas más novedosas como el salmón o el amarillo, el desfile de Juana Martín supuso una explosión de color que evoca el poderío inherente al flamenco, hilo conductor de todo lo que sale de la firma pero especialmente de esta última colección.
Los trajes de flamenca convivieron en el desfile con conjuntos de blusas o tops y pantalón que, si bien transmiten una identidad muy folclórica, pueden descontextualizarse y servir para otros eventos como una boda o un compromiso formal. El accesorio imprescindible fue el sombrero de ala ancha o cordobés, guinda de muchos estilismos.
Juana Martín construyó toda su propuesta entorno a la paradoja de la moda, un mundo que pivota entre lo efímero y lo eterno, lo práctico y lo contemplativo. "'Herencia' es, ante todo, un relato emocional: un puente entre celebración y memoria, entre raíz y contemporaneidad. Cada traje se presenta como una pieza de legado, capaz de convertir lo que nace para desaparecer en un símbolo destinado a perdurar", concluía la cordobesa.







