La nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual enciende alertas
La nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, recientemente aprobada en la Cámara de
Diputados sin votos en contra, encendió las alertas entre especialistas del sector como
Sergio Raúl López y el académico de la Universidad Iberoamericana, José Ángel Villegas, quienes coinciden en que el principal problema no está en lo que promete, sino en lo que deja fuera: el acceso efectivo del público a las películas.
Expertos advierten desigualdad
“El problema de la ley es que no se pensó para el público”, afirmó López, en entrevista con este medio. Aunque el nuevo marco legal insiste en derechos culturales y acceso al cine nacional, advierte que se trata más de una declaración de intenciones que de mecanismos
reales: “No están modificando el sistema de distribución de México, y eso es gravísimo”,
subrayó.
En esa misma línea, Villegas reconoció que la legislación representa una actualización necesaria, pero insuficiente: “Se agradece que se eleve el tema, pero no va a corregir 30
años de malas prácticas”, señaló.
El especialista recordó que, aunque en México se producen más de 200 películas al año,
"cerca de la mitad no llega a salas comerciales debido a fallas estructurales en la
exhibición".
Ambos coinciden en que el dominio de las grandes cadenas y los estrenos comerciales
limita severamente la presencia del cine nacional.

Iniciativa 'insuficiente'
López advierte que estas empresas concentran más del 90 por ciento de las pantallas,
mientras que Villegas apunta que, en algunos casos, los llamados blockbusters ocupan
"hasta nueve de cada diez salas, reduciendo al mínimo las opciones para otras
producciones".
Aunque la ley mantiene una cuota de exhibición del 10 por ciento para cine mexicano en
salas comerciales, López la considera insuficiente e incluso simbólica. A esto se suma que,
como explica Villegas, "no existe una obligación real para que las cadenas programen toda
la producción nacional, lo que deja fuera a una gran cantidad de películas".
El contraste también se refleja en los incentivos: Mientras las salas alternativas enfrentan
mayores exigencias de contenido nacional, los beneficios fiscales de hasta 30 por ciento,
podrían favorecer principalmente a grandes producciones respaldadas por plataformas:
“Hay un 90 por ciento del cine mexicano que no circula en esas condiciones”, advirtió
Villegas.
Además, Sergio Raúl, también periodista especializado en cine, cuestionó el énfasis en las
cifras de producción como indicador de éxito. “Para mí, una película existe hasta que se
estrena”, afirmó, al señalar que muchas obras contabilizadas nunca llegan al público. Esta
situación evidencia, según ambos, una desconexión estructural entre el cine mexicano y sus audiencias.
Señalan falta de discusión
Otro punto crítico es la falta de discusión amplia en el proceso legislativo. “La ley la
conocían muy poquitos”, dijo López, quien calificó su aprobación como “planchada” y sin
escrutinio suficiente.
Para el académico, es evidente una desconexión entre la clase política y la realidad del
sector, al centrarse en figuras consolidadas y dejar de lado nuevas generaciones y formas
de producción.
Aunque se reconocen avances como la inclusión del Fondo de Fomento al Cine Mexicano
(FOCINE) en el marco legal, ambos sostienen que persisten vacíos importantes,
especialmente frente a nuevas formas de creación audiovisual y la necesidad de políticas
públicas más incluyentes.
“Las leyes se tienen que hacer para los ciudadanos, no para un segmento”, concluyó el
especialista.
¿De qué trata la Ley Federal de Cine?
La nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual es una reforma orientada a robustecer la industria mediante incentivos, reglas de exhibición, actualización del marco legal y busca reemplazar la norma vigente desde 1992.
Entre sus ejes principales resalta la creación de estímulos fiscales que permitirán deducir hasta 30 por ciento de la inversión en producciones, con un límite de 40 millones de pesos, con el fin de incentivar el financiamiento y detonar nuevos proyectos nacionales.
La propuesta también fija que al menos 10 por ciento de la programación en salas corresponda al cine mexicano, con una permanencia mínima de 14 días en cartelera, para asegurar su acceso frente a la oferta internacional que domina las carteleras.
Asimismo, incorpora a las plataformas digitales dentro de las políticas de promoción, ampliando el alcance del contenido nacional y contemplando acciones para la preservación, restauración y digitalización del acervo audiovisual.
Otro punto relevante es la protección del trabajo creativo, incluyendo medidas para resguardar a actores de doblaje ante el uso de Inteligencia Artificial, así como el impulso a producciones independientes y en lenguas originarias.
La legislación también plantea que una quinta parte de los derechos patrimoniales permanezca en manos mexicanas, fortaleciendo la cadena productiva local.
La propuesta ya obtuvo la luz verde por parte de los diputados y fue turnada al Senado para su análisis final.