La playa de Calpe que esconde unas antiguas termas romanas bajo la mirada del peñón de Ifach
En Arenal-Bol, en Calpe, el Mediterráneo no solo regala una de las estampas más reconocibles de la Costa Blanca, con el imponente perfil del peñón de Ifach dominando la bahía, sino que también conserva las huellas de quienes habitaron estas costas hace siglos.
Bajo este paisaje aparentemente veraniego aparecen los restos de los conocidos como Baños de la Reina, un conjunto arqueológico que recuerda la importancia que tuvo este enclave durante la época romana. Entre sus piscinas excavadas en la roca y los restos de una antigua factoría de salazón donde se elaboraba garum, uno de los productos más apreciados del mundo romano, la playa ofrece una combinación poco habitual: baño, paisaje y patrimonio histórico a pocos metros del agua.
Una playa con el peñón de Ifach como gran escenario
Pocas playas de la costa española tienen un telón de fondo tan reconocible como Arenal-Bol. El peñón de Ifach, declarado Parque Natural en 1987, se eleva 332 metros sobre el Mediterráneo como una enorme roca caliza que parece emerger directamente del mar.
Desde sus miradores se obtiene una de las panorámicas más espectaculares de la costa alicantina: la bahía de Calpe completa, el perfil del Montgó, las montañas de la Marina Alta y, en días despejados, el islote de Benidorm.
No es necesario ascender hasta la cima para disfrutar de la imagen. El paseo marítimo que recorre la playa ofrece una perspectiva privilegiada del conjunto, especialmente al atardecer, cuando la luz transforma el perfil del peñón y la bahía adquiere tonos dorados.
Más de un kilómetro de arena y todos los servicios para un día de playa
Arenal-Bol se extiende durante aproximadamente 1.200 metros junto al casco urbano de Calpe. Su arena fina, sus aguas generalmente tranquilas y su amplia oferta de servicios la convierten en una playa especialmente cómoda para familias.
La playa ha sido reconocida durante años con la Bandera Azul, una distinción que valora aspectos como la calidad del agua, la gestión ambiental y los servicios ofrecidos al visitante.
Los Baños de la Reina: cuando la playa se convierte en un viaje a Roma
El gran secreto de Arenal-Bol se encuentra en uno de sus extremos. Allí aparecen los restos arqueológicos de los Baños de la Reina, uno de los conjuntos históricos más singulares de la Costa Blanca.
Aunque la tradición popular vinculó durante siglos estas piscinas con una supuesta reina mora, en realidad forman parte de un importante asentamiento romano relacionado con la producción de salazones y la elaboración de garum, una salsa fermentada de pescado que fue considerada una auténtica delicia en la época.
El complejo conserva restos de unas antiguas termas y estructuras vinculadas a esta actividad industrial romana. Una visita que permite entender que esta costa ya era hace más de dos mil años un enclave estratégico del Mediterráneo.
Para profundizar en su historia, el Museo Arqueológico de Calpe conserva piezas encontradas durante las excavaciones, entre ellas diferentes restos cerámicos y ánforas utilizadas en época romana.
Un paseo junto al mar entre historia, arquitectura y gastronomía
Desde la propia playa comienza un paseo marítimo que conduce hacia el peñón de Ifach entre palmeras, restaurantes y algunos de los rincones más interesantes de Calpe. Durante el recorrido aparecen vestigios del pasado, como los restos de viviendas romanas del siglo III d. C., la torre del antiguo molino harinero del siglo XIX, la cala del Morelló y la cercana playa del Cantal Roig, situada junto al parque natural.
Para completar la visita, nada mejor que sentarse a la mesa y descubrir dos platos tradicionales de la gastronomía local: la llauna de Calpe, elaborada con pescado y patatas, y el arròs del senyoret.
Qué ver cerca de Arenal-Bol: de la arquitectura de Ricardo Bofill a las calas mediterráneas
La Muralla Roja y los edificios de Ricardo Bofill, una postal arquitectónica frente al mar
Uno de los grandes atractivos de Calpe es descubrir que, además de naturaleza y patrimonio histórico, la localidad guarda una de las obras arquitectónicas más reconocibles del Mediterráneo.
Desde Arenal-Bol parte un sendero que conduce hasta la zona de La Manzanera, donde se encuentran tres edificios residenciales diseñados por el arquitecto Ricardo Bofill en los años sesenta y setenta: La Muralla Roja, Xanadú y El Anfiteatro.
Con sus geometrías imposibles, terrazas escalonadas y colores intensos, estas construcciones se han convertido en uno de los rincones más fotografiados de la Costa Blanca y en un ejemplo de cómo la arquitectura puede integrarse con el paisaje.
Altea, el pueblo blanco que mira al Mediterráneo desde lo alto
A poco más de media hora de Calpe aparece una de las localidades más fotografiadas de Alicante. Altea conserva esa imagen mediterránea de casas blancas descendiendo por la ladera hasta el mar y una iglesia con cúpula azul y blanca que funciona como gran símbolo del municipio.
Su casco antiguo invita a caminar sin rumbo entre calles empedradas, pequeñas plazas, talleres de artesanía, galerías de arte y terrazas con vistas a la bahía.
Además de su patrimonio y ambiente, Altea ofrece también algunas calas y playas de aguas transparentes donde continuar descubriendo la costa de la Marina Alta desde una perspectiva más tranquila.
Benissa, un litoral de calas escondidas y esencia mediterránea
El municipio de Benissa reúne uno de los tramos de costa más atractivos de la provincia de Alicante. Sus cuatro kilómetros de litoral, recorridos por un paseo ecológico, enlazan pequeñas calas de aguas turquesa protegidas por acantilados y vegetación mediterránea.
Pero Benissa no es solo costa. Su casco histórico, situado en una colina, conserva un interesante patrimonio que permite viajar desde la Edad Media hasta el Renacimiento, con edificios como la iglesia de la Purísima Xiqueta, conocida como la Catedral de la Marina Alta por sus dimensiones.
Fuentes del Algar, un baño diferente entre cascadas y pozas naturales
A unos 40 minutos de Calpe, en el municipio de Callosa d'en Sarrià, se encuentra uno de los paisajes de agua dulce más sorprendentes de la provincia. Las Fuentes del Algar forman un conjunto de cascadas, saltos de agua y pozas naturales excavadas por el río, donde es posible bañarse rodeado de vegetación.
El recorrido está acondicionado mediante pasarelas y senderos que permiten descubrir los distintos saltos de agua, algunos de ellos de más de diez metros de altura. Una alternativa perfecta para cambiar durante unas horas el paisaje marino por un entorno natural de interior.
El peñón de Ifach, la imagen que define Calpe
Aunque Arenal-Bol tiene vida propia, resulta imposible entender esta playa sin su gran protagonista: el peñón de Ifach. Desde cualquier punto de la bahía domina el paisaje como una enorme referencia visual que acompaña cada paseo, cada baño y cada fotografía. Su ascenso es una de las rutas naturales más conocidas de la Costa Blanca, aunque requiere cierta preparación en su tramo final debido a la pendiente y al terreno irregular.








