La reina Máxima de Holanda hace historia con su participación en el Orgullo de Ámsterdam 25 años después del primer matrimonio gay

La reina Máxima de Holanda hace historia con su participación en el Orgullo de Ámsterdam 25 años después del primer matrimonio gay

El Parlamento Europeo aprobó hace ya un lustro una simbólica resolución en la que declaraba al espacio comunitario "zona de libertad para las personas LGBTIQ+". Fue un gesto con el que la mayoría de los grupos políticos se conjuraban contra los preocupantes retrocesos en políticas igualitarias que se estaban produciendo en países como Polonia o la Hungría donde se enseñoreaba Orban. Los avances en los Veintisiete en leyes que garantizan los derechos del colectivo LGBTIQ+ son indiscutibles, como lo es también que desde observatorios como ILGA-Europa se alerta del auge en los últimos años de los delitos de LGTBifobia y de cómo el auge de la ultraderecha impulsa una ofensiva reaccionaria contra los derechos de estas personas, mediante restricciones legales, discursos de odio y censura institucional en varios países del continente.

En este contexto, la reina Máxima de Holanda ha hecho historia este sábado al convertirse en la primera integrante de un matrimonio en el trono que ha participado en una marcha del Orgullo Gay, en concreto el WorldPride 2026, que ha arrancado este sábado en Ámsterdam. La mujer del rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos se ha encargado de inaugurar el evento que reúne a centenares de miles de asistentes de todo el mundo, en un gesto de extraordinaria significación con el que la Monarquía y el Gobierno neerlandés pretenden visibilizar todo el apoyo a la lucha igualitaria frente a las amenazas mencionadas.

Participantes en la marcha del WorldPride 2026, este sábado en Ámsterdam.

Participantes en la marcha del WorldPride 2026, este sábado en Ámsterdam.AFP

La reina Máxima lleva mucho tiempo participando en campañas y actos de reivindicación de la comunidad LGBTIQ+. Pero su protagonismo en el WorldPride 2026 da un paso más allá, y representa una decidida apuesta de la Corona por una causa que otras Monarquías europeas, como la española, siguen sin hacer suya. La Consorte neerlandesa, con la bonhomía que le caracteriza, ha dado el pistoletazo de salida a las dos semanas de celebraciones del WorldPride y ha calificado la jornada de "momento histórico". "Poder ser uno mismo, amar a quien uno quiera, ¿acaso no es lo normal? Lamentablemente, eso no es algo que se dé por sentado, ni siquiera en los Países Bajos", ha destacado durante su aplaudido discurso. "¡Abrácense, apóyense y disfruten!", ha reclamado para inaugurar el WorldPride.

Después, se ha reunido con miembros de colectivos deportivos integrados por personas del colectivo -el deporte profesional es todavía uno de los campos donde más difícil sigue resultando la normalización o salida del armario-, y ha visitado varios stands en el Vondelpark, el parque más grande de Ámsterdam, donde ha concluido la caminata de reivindicación LGBTIQ+ que ha recorrido desde las 11 de la mañana las principales arterias de la ciudad.

La Consorte, con promotores del evento.

La Consorte, con promotores del evento.EFE

Máxima, acompañada por la alcaldesa Femke Halsema, también asistió a una performance de danza de una drag queen. La misma Consorte se arrancó a bailar brevemente pero con entusiasmo al ritmo de la música, imbuida por el ambiente festivo.

Orgullo mundial

El WorldPride, conocido como Orgullo Mundial, es un evento para promover a escala internacional la normalización de los derechos de la comunidad que cada año se celebra en una ciudad distinta. Y la elección de Ámsterdam y el importante apoyo de la familia real neerlandesa no son una casualidad. Porque en esta urbe se celebró hace justo 25 años la primera boda homosexual, al poco de que Países Bajos se convirtiera en abril de 2001 en el primer país del mundo que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como el derecho a la adopción, con los mismos estándares que para otras parejas. Fue aquel un hito histórico y que desencadenó que, progresivamente, otras naciones del mundo legalizaran el matrimonio gay, casi 40 en la actualidad en todo el mundo. En terrible contraste, más de 60 siguen penalizando las relaciones entre personas del mismo sexo, y en una decena se llegan a castigar con la misma condena a muerte.

En Países Bajos, el 18% de sus ciudadanos mayores de 15 años se declara pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+ -más de 2,5 millones de personas-, según la Oficina Central de Estadística nacional. Y el país presume con orgullo de ser un abanderado en derechos. En febrero, sin ir más lejos, asumió el Gobierno el primer ministro más joven y abiertamente gay de su historia, Rob Jetten, al frente de una coalición multipartidista, como no puede ser de otro modo en una nación con un sistema político tan fragmentado y uno de los Parlamentos más multipartidistas de Europa. Las autoridades alertan con preocupación, con todo, que desde el año 2021 se confirma un giro inédito en lo que respecta a la aceptación de la homosexualidad, con grupos de jóvenes cada vez más importantes que muestran alarmantes señales de intolerancia.

El activismo de Máxima de Holanda es notable desde hace mucho tiempo. La lucha igualitaria forma parte de las prioridades de su agenda como Consorte. Y ya en 2024 fue muy destacada su participación en los actos por el Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia. La reina pronunció un emotivo discurso en el marco de una importante conferencia en su país sobre los derechos humanos de las personas LGBTIQ+, en el que hizo hincapié en el acoso que sufren e instó a los jóvenes a "tomarse el tiempo necesario" para asumir su identidad. "Confíen en sí mismos y hablen de sus sentimientos. ¡No están solos!". Gestos así han convertido a la Consorte neerlandesa en una de las figuras públicas más reconocidas por la comunidad, junto a otros miembros de la realeza europea como la reina Mary de Dinamarca o la princesa heredera consorte de Noruega, Mette-Marit, igualmente muy concienciadas y comprometidas con esta causa.

La espontaneidad de Máxima se refleja en cada una de sus apariciones. Y en una visita oficial a Estados Unidos en 2022 no dudó en visitar Castro, el Chueca de San Francisco, donde disfrutó en algunos bares gays célebres por la lucha histórica del colectivo en Norteamérica, y se dejó fotografiar junto a drag queens que dejaron imágenes divertidísimas para la posteridad, que ayudan a explicar porque la Consorte es el miembro más popular de los Orange, con un respaldo de casi el 70% de los ciudadanos, según recientes sondeos.

En Dinamarca, en 2020, la esposa del entonces aún príncipe Federico, Mary, también se convirtió en la abanderada del Global Pride. Por culpa del coronavirus, el evento aquel año fue virtual, aunque la nuera de Margarita II aprovechó su discurso para expresar su firme apoyo a los derechos y la inclusión de la comunidad.

Máxima de Holanda hace historia este sábado. Pero no es la única de su familia que se destaca por su condición gayfriendy. En ediciones pasadas del Orgullo en Ámsterdam se ha visto disfrutar en el tradicional recorrido de las coloridas embarcaciones por los canales al príncipe Pieter-Christiaan van Vollenhoven, hijo de la princesa Margarita -tía del rey-, o pasárselo en grande con los actos callejeros a Eloísa de Orange, la hija mayor de los príncipes Constantin y Laurentien -sobrina del rey y quinta en el orden sucesorio al trono-. Porque los Orgullos van de eso, de visibilizar y dar normalidad a lo que es real. Y el apoyo de quienes están cerca de las principales instituciones es fundamental en ese empeño.