Los derrames de la vergüenza

Los derrames de la vergüenza

La acusación irresponsable de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, de que un buque privado habría sido el culpable del enorme derrame de petróleo en el Golfo de México, causó un efecto dominó de confusiones. Desinformó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; ocasionó señalamientos directos contra el buque FPSO Miamte (MV34), de la empresa energética italiana ENI en México, y ocasionó más caos en las investigaciones y en las medidas para mitigar el desastre.

Ahora, la posición oficial es que aún no está identificada la fuente del derrame ni la entidad responsable, por lo que será la Fiscalía General de la República, apoyada por un grupo interdisciplinario, la encargada de indagar todas las pistas, incluyendo las que lleven a Pemex.

La enorme mancha de petróleo se extiende ya por más de 630 kilómetros de costa en el Golfo, donde México tiene unos 650 pozos activos. La espina dorsal de esta operación en el litoral de Tabasco es una cadena de 18 plataformas de distribución con separaciones de entre 5 y 7 kilómetros, conectadas por ductos submarinos que sirven para bombear toda la producción de gas y petróleo hacia el centro de almacenamiento en la Terminal Marítima de Dos Bocas. Una muy alta posibilidad es que uno de esos ductos esté fisurado y causando el derrame, dado que la revisión es visual, con barcos de Pemex y la Marina sin tecnología alguna.

En su lado del Golfo, Estados Unidos tiene 15 mil 500 pozos activos y 250 plataformas de enlace de ductos marinos y terrestres donde emplean alta tecnología basada en software, sensores y fibra óptica capaces de detectar la más mínima irregularidad en el flujo para detectar fugas.

¿En qué se va el dinero que la petrolera mexicana debería claramente invertir en la tecnología necesaria? Ahí mismo, en Dos Bocas, la Refinería Olmeca fue construida con la supervisión de Rocío Nahle y un costo 250 por ciento mayor al presupuestado: 21 mil millones de dólares y también mucha corrupción y opacidad en adjudicaciones directas de contratos. La obra se hizo en una región azotada continuamente por tormentas, nortes, suradas y múltiples fenómenos que hacen su operación riesgosa en extremo, además junto a un río.

Si a eso se suman sistemas ineficaces de seguridad y una ausencia clara de protocolos, el resultado es desastroso. Desde las inundaciones críticas de 2021 y 2022, quedó evidente que los sistemas de bombeo pluvial y aceitoso instalados no son suficientes. Las lluvias torrenciales de la segunda semana de marzo lo confirmaron al desbordarse nuevamente las piscinas que contienen esos lodos inflamables que se incendiaron el martes 17, fuera de los diques de contención, lo que mató a cinco trabajadores de PEMEX. El agua utilizada para controlar el fuego y los residuos de hidrocarburo fueron a dar al lecho del Río Seco.

Así, ahora ese caudal lleva peces y jaibas muertas por envenenamiento además de un olor insoportable a hidrocarburo que ocasiona alertas de salud por irritación en las vías respiratorias en las comunidades aledañas, poniendo también en riesgo a la Laguna de Mecoacán, un ecosistema vital para la producción de ostión y la salud del manglar en Tabasco. Mientras, en el mar, los 125 arrecifes que forman el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, que albergan una biodiversidad inmensa, están en una grave emergencia ambiental.

¿Y las responsabilidades de los servidores públicos?

POR ADRIANA DELGADO RUIZ

COLABORADOR

ADRIANAD16@GMAIL.COM

@ADRIDELGADORUIZ

EEZ