Los detalles de la fiesta de la Selección de Española para celebrar su pase a la final: música, pizza y el pequeño Keyne como protagonista
La tensión acumulada durante noventa minutos de infarto en el Estadio Dallas se transformó en pura euforia de puertas para adentro. Tras imponerse con autoridad a Francia por 0-2 gracias a los goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro, el vestuario de la Selección Española se convirtió en un auténtico volcán. Sin protocolos, solo emoción desbordada y una celebración salvaje que reflejó la dimensión de volver a meterse en la final de una Copa del Mundo dieciséis años después del histórico título en Sudáfrica.
Locura, cánticos y pizza para los finalistas
Nada más pitar el final del encuentro, la intimidad del combinado de Luis de la Fuente se inundó de música, bailes y abrazos infinitos. Uno de los primeros en desatar la locura colectiva fue el lateral Marc Cucurella, quien firmó un partido soberbio frenando los ataques galos. Al entrar en las instalaciones, liberó toda la tensión acumulada gritando a pleno pulmón: “¡Vaya recital!”, contagiando al instante a sus compañeros.
Entre porciones de pizza para reponer fuerzas y algunos jugadores ya desprovistos de sus camisetas blancas —que se han convertido en el talismán de esta andadura—, los futbolistas se adueñaron de la pista improvisada de baile al son de los ritmos del momento. Unai Simón, visiblemente conmovido pero radiante de felicidad, confesó que la plantilla todavía no asimila la hazaña: “Aún lo estamos digiriendo porque no somos del todo conscientes de la historia que estamos haciendo. Nos daremos cuenta con el paso de los días. Ahora toca prepararnos para la gran final”.
El mensaje de Oyarzabal y la llamada de Felipe VI
La euforia también dio espacio a momentos de profunda reflexión colectiva. Mikel Oyarzabal, que abrió el marcador desde los once metros con una sangre fría inquebrantable, resumió el sentir de la Selección con una frase rotunda: “Es un momento histórico que quizás todavía no le estamos dando el valor que realmente merece”.
Minutos después del pitido final, Luis de la Fuente confirmó haber recibido una llamada telefónica muy especial desde el Palacio de la Zarzuela. El rey Felipe VI, que presenció el histórico triunfo junto a la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía portando las camisetas de la Selección, felicitó personalmente al cuerpo técnico y a los jugadores por unir a todo un país. El monarca ya ha garantizado su presencia en Nueva York para alentar a La Roja en busca de su segunda estrella.
El motivo de la ausencia de Lamine Yamal
Mientras la música y el descontrol se adueñaban del vestuario, la gran joya de la Selección prefirió vivir su momento de gloria de una forma mucho más íntima y familiar. En lugar de correr a festejar con el grupo, Lamine Yamal se desvió del camino hacia los túneles y se dirigió directamente a la grada para fundirse en un emotivo abrazo con su hermano pequeño.
El joven extremo, ajeno por unos instantes a la euforia colectiva y a las cámaras, dejó claro que su mayor prioridad tras hacer historia sobre el césped era compartir la felicidad con los suyos, protagonizando la imagen más tierna y viral de la noche.





