Un búnker nuclear bajo tierra, el nuevo objetivo de Trump en Irán
Estados Unidos considera la posibilidad de atacar de nuevo objetivos nucleares en Irán. Así lo ha asegurado el presidente estadounidense, Donald Trump, que ha amenazado con golpear la Montaña del Pico -conocida como Pickaxe-, cuyo relieve esconde supuestamente un búnker nuclear a prueba de los bombardeos estadounidenses más potentes.
"Vamos a atacar la Montaña del Pico. Díganles a los iraníes que estén preparados", ha declarado Trump en una entrevista televisada. "No vemos ninguna actividad allí. No les va bien con su programa nuclear. Cada vez que oímos hablar de ello, lo hacemos explotar. No les gusta hablar del tema. Pero probablemente intentaremos atacar la montaña relativamente pronto", ha advertido.
El monte está situado justo al lado de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz -al noroeste de Teherán- y se cree que alberga dos túneles enterrados que conectan las instalaciones con un búnker nuclear. El programa nuclear iraní ha quedado hasta el momento exento de los ataques cruzados con Washington que se han producido continuamente tras la tregua declarada el 8 de abril.
Anteriormente, Israel y Estados Unidos atacaron instalaciones del programa de uranio iraní en junio de 2025, así como durante la guerra lanzada a finales de febrero. Imágenes satélite muestran graves daños en las instalaciones principales del país, aunque se desconoce el alcance de los daños, ya que el gobierno iraní no permite la entrada al país de inspectores internacionales. Los expertos apuntan que Irán probablemente ha perdido la mayoría de centrifugadoras en los ataques contra el país, pero aún conserva escondido los más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, un nivel apto para poder desarrollar armas nucleares.
La amenaza de Trump forma parte de la escalada de tensiones con Irán que tiene lugar desde hace una semana -con choques militares diarios- y que ha provocado el colapso del Memorando de Entendimiento, un pacto que constató la voluntad de ambas partes de negociar los principales escollos de la guerra. Trump lanzó el lunes un nuevo desafío contra Irán, con la imposición del bloqueo naval contra el país en el Estrecho de Ormuz y la reapertura del tráfico marítimo a otras embarcaciones, a cambio de una tarifa gestionada por Estados Unidos.
Irán, dispuesto a no bajar el listón en la escalada de tensiones, ha advertido que su "línea roja" es su soberanía en la gestión del Estrecho de Ormuz y ha anunciado que ya ha presentado al Parlamento una propuesta para cobrar un peaje por los cruces en esta vía marítima. "Anoche, coincidiendo con el derribo de drones estadounidense, se presentó formalmente en el Parlamento iraní el proyecto de ley 'Acción Estratégica para la Seguridad y el Progreso Sostenible del Estrecho de Ormuz y Golfo Pérsico'", declaró el presidente del Comité de Seguridad Nacional, Ebrahim Azizi. "Bajo ninguna circunstancia permitiremos que Estados Unidos interfiera en la gestión del Estrecho de Ormuz", ha declarado el portavoz del ejército iraní, Ebrahim Zolfaghari.
Mientras, la escalada militar continúa en el Estrecho de Ormuz, con ataques iraníes contra dos petroleros emiratíes, causando la muerte de un tripulante indio y al menos ocho heridos, seis de ellos de gravedad. Los buques fueron atacados con dos misiles crucero, que causaron incendios dentro de la nave. El ministerio de Defensa emiratí calificó el ataque de "descarado" y de "grave violación del derecho internacional", al tiempo que reivindicó su derecho defender "sus activos" cuando lo considere necesario. El grupo de monitoreo marítimo británico UMKTO informó de un incendio en un petrolero tras una explosión "no identificada" frente a la costa de Omán.
Por su parte, el ejército estadounidense continuó atacando objetivos en la costa sur iraní, con el objetivo de "debilitar la capacidad de Irán para interrumpir el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz", según aseguraron los uniformados estadounidenses. En los últimos días, Washington ha golpeado infraestructuras clave del país, incluido depósitos de agua, que han causado la muerte de veinte personas y provocado decenas de heridos.
Las tensiones han provocado una nueva caída del tráfico marítimo, que no logra recuperar la normalidad pese al alto el fuego declarado en abril. Países de la región están buscando alternativas para reducir la dependencia del Estrecho de Ormuz, debido a una inestabilidad e inseguridad comercial que parece no tener fin. La empresas estatal portuaria DP World, en Emiratos Árabes Unidos, planea construir un nuevo puerto en la costa este del país para que los contenedores entren y salgan del país sin tener que pasar por el estrecho, según un informe del Financial Times.
Por otro lado, Estados Unidos quiere llegar a un acuerdo con Siria e Irak para revivir un oleoducto que conecta ambos países con la costa mediterránea, informó Middle East Eye. Arabia Saudí por su parte, está en conversaciones con países vecinos para ampliar un oleoducto que para exportar crudo directamente a la costa occidental del mar Rojo.
Las tensiones también se han intensificado en Yemen, donde una embarcación cisterna fue atacada el lunes por seis pequeños barcos frente a la costa sur del país, en el Golfo de Adén. El aeropuerto internacional de Saná, en la capital histórica del país, sufrió un ataque aéreo saudí, supuestamente para impedir el aterrizaje de un avión iraní, valedor de la milicia hutí, que controla el norte de Yemen. Los hutíes por su parte, aseguraron haber lanzado misiles contra el aeropuerto de Abha, en el suroeste de Arabia Saudí, en respuesta a la escalada de choques, al tiempo que amenazaron con atacar cualquier aeronave que entrara en el espacio aéreo saudí. Se trata de la mayor escalada bélica desde que se declaró la tregua en Yemen hace cuatro años.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, dio marcha atrás en su propuesta de cobrar una tarifa del 20% por vigilar el estrecho de Ormuz como parte del conflicto con Irán, y declaró el martes que, en su lugar, buscará acuerdos de inversión con los países del Golfo.
Las fuerzas estadounidenses habían llevado a cabo oleadas de ataques por tercera noche consecutiva después de que Teherán afirmara haber cerrado el estrecho, lo que llevó a Trump el lunes a restablecer el bloqueo a la navegación iraní y a proponer dicha tarifa.
Sin embargo, apenas unas cinco horas antes de que la tarifa entrara en vigor a las 20:00 GMT, Trump afirmó que el estrecho estaba abierto a todo el tráfico marítimo, a excepción del de Irán.
«Basándome en conversaciones sumamente productivas con los líderes de Oriente Medio, he decidido sustituir la Tarifa de Reembolso de los Estados Unidos del 20% por Acuerdos de Comercio e Inversión que los diversos Estados del Golfo realizarán en los Estados Unidos», declaró en una publicación en Truth Social.
Los precios de los futuros del petróleo recortaron sus ganancias tras la publicación, después de haber subido a primera hora del martes. El empeoramiento de los ataques había aumentado las dudas de que el memorando de entendimiento firmado el mes pasado condujera a un cese permanente de la guerra, la cual ha perturbado el suministro energético mundial y despertado temores de un aumento de la inflación a nivel global.
Irán había respondido atacando una base del ejército de EEUU en Jordania con misiles balísticos, mientras que Baréin, que alberga una base naval estadounidense, declaró haber repelido un ataque aéreo iraní. Jordania afirmó haber derribado cuatro misiles balísticos y se escucharon explosiones en Manama, la capital de Baréin.
Antes de la guerra, aproximadamente una quinta parte del tráfico mundial de petróleo y gas pasaba a diario por Ormuz. Si EEUU impusiera una tarifa del 20%, podría generar alrededor de 240 millones de dólares al día. La agencia marítima de la ONU manifestó su oposición a cualquier tipo de tarifa en los estrechos utilizados para la navegación internacional y señaló que no existe base legal para aplicar peajes obligatorios al tránsito por los estrechos.
Si el lunes Trump lanzó un nuevo desafío contra Irán, con la imposición del bloqueo naval contra el país en Ormuz y la reapertura del tráfico marítimo a otras embarcaciones a cambio de una tarifa del 20% gestionada por EEUU, este martes cambió de opinión, anunciando que, en su lugar, aceptaría acuerdos de inversión con los países del Golfo.
«Basándome en conversaciones sumamente productivas con los líderes de Oriente Próximo, he decidido sustituir la tarifa de reembolso de Estados Unidos del 20% por acuerdos comerciales y de inversión que los distintos Estados del Golfo realizarán en Estados Unidos», afirmó el presidente en Truth Social.