Los Premios Ig Nobel se mudan a Europa
La ciencia avanza. Y lo hace en todas direcciones. Buena prueba de ello son los Premios Ig Nobel, parodia de los Premios Nobel organizada por la revista Annals of Improbable Research (AIR, 'anales de investigaciones improbables') y que destaca cada año los estudios científicos más inverosímiles, desde comprobar los efectos de colgarlos por las patas para la salud de los rinocerontes hasta los beneficios de la montaña rusa para eliminar cálculos renales.
El año pasado se premió, por ejemplo, a unos investigadores japoneses que investigaron meticulosamente si pintar vacas con rayas similares a las de las cebras podía hacer que no les picaran las moscas. O al investigador italiano Daniele Dendi (en la imagen), por su investigación sobre el grado en que cierta especie de lagarto come distintos tipos de pizza. Sin embargo, según el medio Swiss Observer, cuatro de los diez ganadores se negaron a viajar a Boston para recoger sus premios por temor a tener problemas con el visado.
Un comunicado del fundador de los Premios Ig Nobel y presentador de la gala anual, Marc Abrahams, en la propia revista AIR, anuncia ahora que, después de 35 años celebrándose en Estados Unidos, la gala de entrega de premios será este año en Europa. "Durante el último año, se ha vuelto inseguro para nuestros invitados visitar el país. No podemos, en conciencia, pedir a los nuevos ganadores, ni a los periodistas internacionales que cubren el evento, que viajen a Estados Unidos este año", explicó.
Un evento que atrae a cientos de científicos
Aunque la ceremonia sea una parodia de los Premios Nobel alocada y divertida, no es un evento menor: científicos de todo el mundo viajaban cada año a recoger sus premios a Massachusetts. Incluidos premios Nobel reconocidos, que son los encargados de hacer entrega del galardón a los premiados. Y no se entregaban en cualquier sitio: la Universidad de Harvard, el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) o la Universidad de Boston son las instituciones que han albergado hasta ahora la ceremonia de los Premios Ig Nobel.
"La ciudad de Zúrich y sus instituciones movilizaron rápidamente montañas (solo metafóricamente: en Suiza es ilegal mover montañas físicamente) y se comprometieron a hacerlo posible", explica con humor Abrahams. "Suiza ha fomentado muchas cosas buenas e inesperadas —la física de Albert Einstein, la economía mundial y el reloj de cuco me vienen a la mente— y está ayudando al mundo a apreciar a personas e ideas improbables", añade.
En Suiza se ha recibido con agrado la noticia. El Swiss Observer, por ejemplo, afirma que es una decisión que "subraya el creciente dominio de Suiza como refugio neutral para la intelectualidad global" y destaca que más que un simple cambio de sede es "una declaración geopolítica". La Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH) y la Universidad de Zúrich son las organizaciones que albergarán este año el evento.
Un año en Zúrich, otro itinerante
La idea es que se celebre a partir de ahora cada dos años en la ciudad suiza y, en los años intermedios, en alguna otra ciudad europea. "Como Eurovisión", compara Abrahams. No obstante, enfatiza que los Premios Ig Nobel no abandonan Estados Unidos. "Simplemente garantizamos que los ganadores puedan viajar y reunirse", explica Abrahams. La Ciencia avanza, sí... pero los científicos aquí han chocado con el muro de Trump.
"A pesar de los extraños aires actuales -añade en referencia al endurecimiento de la política de visados y a la persecución a los residentes indocumentados-, la ciencia, los científicos y el amor del público por la ciencia están muy vivos en Estados Unidos". Y, de hecho, tres semanas después de la entrega de premios, el 3 de septiembre, habrá también una fiesta en Boston, con antiguos premiados y el mismo espíritu.