Marilyn Monroe, más allá del mito

Marilyn Monroe, más allá del mito

Marilyn Monroe (1 de junio 1926-4 de agosto 1962) no llegó a convertirse en un icono global únicamente por su imagen, sino por la manera en que intentó transformarla en una industria que la había encasillado como símbolo de atractivo femenino. Frente a esa etiqueta, decidió moverse en dirección contraria a la expectativa y estudió actuación en el Actors Studio, trabajó con Stella Adler y buscó construir una carrera más allá del estereotipo que Hollywood le impuso.

Esa decisión, insistente y casi silenciosa, permite entenderla a 100 años de su nacimiento como una mujer que intentó reescribir su propio lugar dentro del sistema de estudios cinematográficos, en un tiempo en el que las mujeres rara vez tenían control sobre su imagen o sus trayectorias.

En el marco de su centenario, su historia abre una lectura más amplia, quizá incluso preguntas, sobre una mujer que trabajó en una industria profundamente machista sin quedarse quieta en el molde que le ofrecían. Y, aunque su figura encarna una paradoja que aún incomoda, al haber consolidado un ideal de belleza que marcó al siglo XX, ella intentó ampliar los límites de lo que una estrella femenina podía ser.

"Siempre he sentido, incluso con la escena más pequeña, aunque solamente tuviera que entrar y decir 'Hola', que la gente debía obtener el valor de su dinero. Esa es una obligación mía. Darles lo mejor que se pueda obtener de mí", dijo alguna vez la actriz. Ella deseaba no ser solo belleza y logró a pesar, incluso, de la industria.

Para el crítico de cine José Antonio Valdés Peña, la vigencia de Monroe no puede entenderse sin el contexto histórico en el que emerge. “En los años 50 se vivió un profundo conservadurismo, la Guerra Fría, y un proceso de reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial. Es un momento en el que la imagen de las mujeres empieza a transformarse de manera radical”, explica.

El investigador y docente cinematográfico añade que en ese momento parecía debilitarse el modelo tradicional de la mujer “exclusivamente doméstica”. “La figura de la ama de casa sumisa empieza a romperse porque durante la guerra las mujeres entran a la industria, ocupan cargos, estudian y trabajan. Ya no es posible sostener el mismo imaginario”, señala.

Créditos: (Especial)

En ese contexto, apunta, aparece Marilyn Monroe como una síntesis compleja de su época. “Encarnó un atractivo muy particular, ingenua e inquietante”, dice Valdés Peña, para quien esa dualidad fue clave en su construcción como estrella y, al mismo tiempo, la llevó a una constante lucha por evitar el encasillamiento.

El autor de Lolita, el escritor Vladimir Nabokov, llegó a mencionar a Marilyn y a Brigitte Bardot como referentes de un arquetipo de feminidad que surge de la ingenuidad. “La industria no quería bajarla del lugar de rubia tonta, de figura femenina y atractiva sin complejidad”, afirma Valdés Peña. Marilyn quizá lo sabía, por eso en una entrevista dijo: "No me importa vivir en un mundo de hombres, siempre que pueda ser una mujer en él."

No fueron pocas las veces en que Marilyn  expresó que la actuación realmente le importaba y  comenzó a elegir proyectos con mayor carga dramática y a trabajar con directores como Billy Wilder o John Huston. Su filmografía marca una evolución interpretativa, más allá de su imagen. "Quiero ser artista, no un afrodisíaco de celuloide", dijo la actriz.

En Bus Stop (1956), por ejemplo, buscó deliberadamente un registro más dramático, alejado del molde de comedia ligera que la había definido en sus inicios y más tarde, con The Prince and the Showgirl (1957), un proyecto que ella misma produjo y defendió, asumió un rol inusual para una actriz de su tiempo, el de alguien que no solo interpreta, sino que también negocia y reclama control creativo sobre su personaje.

Sin embargo su consagración popular y crítica llegó con Some Like It Hot (1959), una comedia que se convirtió en obra maestra del género, donde su presencia trasciende el gag para construir una figura de precisión cómica, ritmo y magnetismo absoluto. 

Y, finalmente, The Misfits (1961) que representa su interpretación más madura y desgarrada, una despedida cinematográfica que muchos críticos consideran su trabajo más complejo y humano, y que además fue la última película que filmó antes de su muerte.

“Los últimos años de la vida de Marilyn, quizá fueron los más interesantes en términos artísticos, porque es cuando ella realmente empieza a construir una carrera actoral”, señala Valdés Peña.

Y recuerda que su influencia no se limita a Hollywood, por lo que su figura dialoga con otras estrellas de la época como Brigitte Bardot, Sophia Loren o, en México, Silvia Pinal, quienes, en su opinión, encarnaron distintas formas de modernidad femenina en el cine.

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“Brigitte Bardot, por ejemplo, construye en Francia una figura de atractivo activo. Sophia Loren se convierte en una actriz todoterreno que incluso renuncia a la belleza en favor del personaje. Y Silvia Pinal logra una versatilidad enorme en comedia, drama y musical. Marilyn estaba en ese mismo eje de transformación”, explica.

Así, su imagen se expande y ya no pertenece solo al cine, sino a la cultura entera. “Su fotografía en Playboy, su vínculo simbólico con Chanel número cinco y la forma en que Andy Warhol la reinterpreta desde el arte pop la convierten en un rostro que se vuelve lenguaje”, dice.

Y recuerda que cuando Marilyn dice que solo duerme con una gota de Chanel número cinco, crea un vínculo eterno entre su imagen y una marca: “Eso es construcción cultural”. No obstante, los medios la rodearon de otra narrativa, más invasiva y más voraz.

“Se explotaban sus divorcios, sus crisis emocionales, su vulnerabilidad. No se entendía como fragilidad humana, sino como espectáculo”, lamenta el especialista.

En años recientes, obras como la novela Blonde, de Joyce Carol Oates, y su adaptación cinematográfica propusieron una lectura distinta de Marilyn, una visión más incómoda, áspera y menos complaciente que se aleja de la imagen idealizada para mostrar con mayor crudeza las tensiones y contradicciones que atravesaron su vida dentro de la industria del cine.

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“No es una versión grotesca, es una versión incómoda. Habla de lo que nadie quiere ver como el abuso, la explotación, la violencia estructural. Marilyn fue utilizada por la industria, por los estudios, por el poder. Reducirla al glamur es borrar a Norma Jean”, agrega.

También su vida privada quedó atrapada en el espejo de Arthur Miller, los Kennedy y una serie de relatos que alimentan la mitología de la estrella trágica. “Hay una dimensión de uso constante de su imagen y de su cuerpo. Pero también hay una mujer que intentó resistir, que intentó tomar control de su carrera”, señala.

Su impacto, sin embargo, no se agota en el mito masculino, ya que también obtuvo la admiración femenina, la proyección de otras formas de deseo y autonomía. “Marilyn también fue una figura admirada por mujeres que veían en ella una forma de autonomía, aunque limitada”, explica.

Por ello, el poder de la actriz tuvo efectos concretos, pues ayudó a abrir puertas, a mover estructuras y a incomodar reglas no escritas. Además, inspiró nuevas formas de entender la relación con el propio cuerpo. “Se cuenta que intervino para apoyar a la cantante Ella Fitzgerald, ayudando a romper barreras raciales en escenarios donde antes las mujeres negras eran excluidas. Tenía un poder mediático que podía usar para abrir puertas a otras mujeres. Eso también forma parte de su legado”, comparte.

Además, agrega, “a 100 años de su nacimiento, Marilyn Monroe sigue apareciendo en todas partes en la moda, en la publicidad, en el cine, en los memes. Su imagen no descansa. Hoy la fama también se mide así, como viralidad. Ella fue una estrella global antes de la era digital. Su rostro es reconocible en Japón, México, Francia o Rusia sin necesidad de explicación. Pero cuando la reducimos a glamur o tragedia, perdemos a la mujer. Perdemos a Norma Jean”, concluye.

Marilyn Monroe no es su propio mito, es un referente de la cultura pop del siglo XX y fue, sobre todo, una mujer transgresora y valiente. "Si hubiera seguido todas las reglas, no habría llegado a ninguna parte". Y así fue.  

ELEMENTOS

  • Marilyn Monroe Firmó contrato con 20th Century Fox, donde comenzó su carrera cinematográfica.
  • Se convirtió en una de las mayores estrellas del sistema clásico de Hollywood en los años 50.
  • Intentó consolidarse como actriz dramática y no solo como estrella de imagen.
  • Sus fotografías icónicas la convirtieron en un rostro universalmente reconocible.
  • Se volvió referente en moda, publicidad y cultura visual global.
  • Es considerada una de las primeras “celebridades globales” antes de internet.
  • En 1956 fue nominada como Mejor actriz extranjera en los premios BAFTA.
  • En 1960 ganó como Mejor Actriz en comedia o musical por Some Like It Hot (Con faldas y a lo loco).

Murió a los 36 años por una sobredosis de barbitúricos.

Por Azaneth Cruz

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