Morena cambia de ruta rumbo a 2027
Como ocurre en política cuando el calendario aprieta, hace unos meses la presidenta Claudia Sheinbaum reunió a su gabinete para encargarles algunas tareas y advertirles que vendrían ajustes rumbo al 2027.
A Mario Delgado (SEP), Ariadna Montiel (Bienestar) y Citlalli Hernández -entonces secretaria de la Mujer- les pidió dar seguimiento a lo que estaba pasando en Morena, sobre todo por las dificultades para sacar reformas en el Senado y en la Cámara y, de paso, contener el jaloneo con los aliados PT y PVEM.
De aquel encuentro, entre junio y agosto del año pasado, crecieron los rumores sobre la salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia guinda y cambios en el gabinete.
En Morena, parte de los trascendidos se los cargaron a gente cercana a Delgado; nadie dio la cara y siguieron. Luisa lo negó una y otra vez e incluso cuestionó a periodistas, pero la semilla ya estaba sembrada y la duda creció hasta que Sheinbaum empezó a mover piezas.
El primer cambio fue enviar a Citlalli como presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena. Y este miércoles la mandataria anunció que invitó a Alcalde a la Consejería Jurídica, en sustitución de Esthela Damián, quien deja el cargo el 30 de abril para buscar la gubernatura de Guerrero.
Todo esto ocurrió, además, en medio del ruido por un supuesto encuentro de Sheinbaum con Andrés Manuel López Obrador en la CDMX.
Frente a esas versiones, la mandataria fue tajante y aseguró que no recibe línea ni órdenes de nadie; no hay “teléfono rojo” entre Palenque y Palacio Nacional, y las decisiones -dijo- las toma la Presidenta con su gabinete.
En ese contexto, Luisa María “se tomó su tiempo” y terminó aceptando “la invitación”. Lo cierto, sin embargo, es que su año y medio frente a Morena dejó claroscuros.
Legisladores del partido hablan de soberbia, desdén y descuido de dirigencias locales. Mientras ella presume el salto de tres a más de 12 millones de afiliados, los focos rojos se multiplican. Ponen como ejemplo la CDMX, donde prevén un golpe en 2027 por falta de liderazgos y dirección.
La descomposición de la relación con PT y PVEM también se lee como costo de una conducción arrogante, igual que la mala coordinación entre dirigentes estatales y gobernadores.
No había brújula: cada quien hacía lo que podía -o quería-, como en Campeche, donde la gobernadora Layda Sansores ya destapó a Pablo Gutiérrez como aspirante.
Con todas esas cartas sobre la mesa, la Presidenta está reacomodando el tablero antes de que el 2027 los alcance. Pone a Citlalli a cuidar candidaturas y manda a Luisa a un área clave de Palacio, pero lejos del partido.
El mensaje interno es claro: el partido puede presumir padrón, pero sin operación, alianzas y disciplina territorial, el músculo electoral se vuelve espuma. Y en política, la espuma no gana elecciones: solo tapa, por un rato, lo que se descompone por dentro.
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ESTE FIN DE SEMANA se acordarán los plazos y términos de la salida de Ariadna Montiel de Bienestar. También perfilarán fechas para que sea electa como presidenta de Morena.
Y, por otro lado, la próxima semana se conocería también el nombre de la nueva titular de Bienestar, quien, dicen, saldría de una subsecretaría de la misma dependencia.
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NADA BIEN CAYÓ EN EL PAN, de Jorge Romero, la renuncia de Alejandra Gutiérrez, presidenta municipal de León, Guanajuato, a las filas del panismo. Lo que pocos saben es que el pleito con los azules que dominan la plaza no es nuevo. Desde las elecciones de 2024 hubo un rompimiento con la gobernadora Libia García y con la cúpula del partido. Hoy, Gutiérrez mantiene negociaciones con MC, que dirige Jorge Álvarez Máynez, para buscar un cargo de elección rumbo a 2027 y, después, a 2030.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Cuando tienes la banda tricolor en el pecho: el poder no se comparte, se administra”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALFREDOLEZ
MAAZ