¿Morena gana perdiendo con la reforma electoral?

¿Morena gana perdiendo con la reforma electoral?

En Palacio Nacional tomaron nota del trabajo de sus “operadores” en la Cámara de Diputados y el Senado de la República alrededor de dos temas sensibles: el Plan A y el Plan B de la reforma electoral, y la eliminación de las pensiones doradas.

El zacatecano Ricardo Monreal demostró que puede ser un buen operador, sí, pero muchas veces para sus intereses y los de su grupo. No pudo sacar el Plan A ni controlar a los aliados rebeldes del PT y el PVEM, y el “fracaso” quedó a la vista de todos.

Por si fuera poco, algunos legisladores de su órbita se ausentaron de la votación en la que se aprobó la reforma que pone tope a jubilaciones y subvenciones del personal de confianza de organismos dependientes del presupuesto y la banca de desarrollo.

Además, Monreal fue incapaz de negociar para contener las protestas que protagonizaron en San Lázaro jubilados de Pemex, CFE, Banobras y Luz y Fuerza. Y el saldo de su operación política fue negativo. Aunque, como siempre, hay quienes ven plan con maña: presionar -igual que los “aliados”- para ganar margen de negociación y amarrar posiciones de cara a los comicios del próximo año.

Sin embargo, en Gobernación y en la Presidencia registraron cada movimiento, porque en varios momentos el jefe morenista en San Lázaro dejó la impresión de jugar con el equipo contrario, más cerca del libreto del PT y del PVEM. Los resultados del tropiezo en la reforma no admiten maquillaje.

En el caso de la votación sobre las pensiones doradas, la dirigencia de Luisa María Alcalde prepara sanciones contra las y los 24 diputados que se ausentaron para no votar, entre ellas Patricia Armendáriz y Mariana Benítez. En estos temas, la ausencia no es neutral: es un mensaje.

En contraste, la bancada de Morena en la Cámara alta sí sacó la casta. Su coordinador, Ignacio Mier, logró la aprobación del Plan B. Descafeinado, pero lo sacó, y lo hizo echando mano de otros operadores, como el senador Adán Augusto López, a quien vieron muy activo convenciendo a los aliados rebeldes.

Sea como fuere, el oficialismo consiguió un triunfo parcial con el Plan B y un fracaso evidente en el intento de incluir la consulta sobre revocación de mandato en las elecciones de 2027.

No lograron convencer al PT que comanda Alberto Anaya, pero en la evaluación interna Morena insiste en que el régimen “ganó perdiendo”. Porque los petistas - igual que los verdes- han sobrevalorado sus votos en el Congreso, y esa ha sido su forma de imponer condiciones en la repartición de candidaturas.

Lo que ven en Palacio es que esa estrategia tiene fecha de caducidad. Si bien sus votos en las urnas pueden marcar a veces la diferencia frente a la oposición, el régimen ya trabaja para construir nuevos partidos y, a la primera oportunidad, reemplazar a los aliados actuales. En síntesis: perdieron una batalla, pero no la guerra. Porque esto apenas empieza, dicen desde el Zócalo.

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HAY PREOCUPACIÓN en Morena de Sonora, porque crece la versión de que el gobernador Alfonso Durazo estaría impulsando a Luis Donaldo Colosio Riojas para la gubernatura de 2027.

El nerviosismo se alimenta por las visitas recientes del senador de MC -electo por Nuevo León- y por la vieja cercanía entre Durazo y Colosio tras el asesinato de su padre.

El tema, además, trae ruido por origen y pertenencias: Colosio nació en la CDMX, fue registrado en Sonora y ha hecho su carrera política en Nuevo León. La propia presidenta Sheinbaum lo subrayó como dato llamativo: que un legislador de la “Sultana del Norte” busque ser candidato en otro estado. Ante las suspicacias, Durazo aseguró a los morenistas sonorenses que no respaldará esas aspiraciones ni trabaja en una opción alterna a Morena. ¿Será?

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Cuando el rumor crece, es porque alguien lo riega”.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO  

ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM  

@ALFREDOLEZ

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