Neuroplasticidad abre vías frente al Alzheimer

Neuroplasticidad abre vías frente al Alzheimer

El Alzheimer, según el National Institute on Aging, es un trastorno cerebral progresivo y neurodegenerativo que interfiere con la comunicación interna del cerebro. A medida que las neuronas se dañan y pierden su funcionalidad, los enlaces se rompen, y distintas regiones cerebrales comienzan a encogerse.

Con el avance de la enfermedad, este proceso, conocido como atrofia cerebral, se intensifica, provocando una muerte masiva de células.

Y aunque no tiene cura, la capacidad del cerebro para adaptarse y reorganizarse, conocida como plasticidad neuronal, se perfila como un elemento clave en la lucha contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, señala el National Institute Of Health.

Al respecto, Jaime Romano Micha, neurofisiólogo clínico con más de 40 años dedicado a la investigación del cerebro, compartió a El Heraldo de México que “la enfermedad afecta la memoria, el pensamiento y la autonomía del paciente. La causa está relacionada con la acumulación de proteínas como beta-amiloide y tau, que provocan la muerte de las neuronas”.

El especialista aclaró que perder algunas habilidades con la edad es normal, pero cuando estas pérdidas son intensas y progresivas se considera una patología.

“No todas las personas desarrollarán el padecimiento, aunque sí existen factores de riesgo, como antecedentes familiares, que aumentan la probabilidad”, explicó.

Investigadores de la Alzheimer’s Association coinciden en que esta enfermedad tiene múltiples factores de riesgo,
que incluyen la edad, genética, antecedentes familiares, lesiones cerebrales y deterioro cognitivo leve, que son no modificables.

Por otra parte, existen factores de riesgo modificables como la salud cardiovascular que es fundamental, ya que el cerebro necesita un flujo constante de sangre para recibir oxígeno y nutrientes; por ello, la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad y el tabaquismo están asociados con un mayor riesgo de Alzheimer.

 El estilo de vida también desempeña un papel importante: la falta de actividad física, una dieta poco saludable, el aislamiento social y la inactividad cognitiva pueden afectar directamente la salud cerebral.

Figuras como el escritor Gabriel García Márquez, el actor Charles Bronson, el comediante Polo Polo y la bailarina Yolanda Montes Tongolele vivieron los desafíos de la enfermedad mostrando que nadie está exento de padecerla.

Por ello, la detección temprana resulta clave, ya que permite implementar un tratamiento integral de alta especialidad, que combina medicamentos diseñados para estimular y proteger las neuronas responsables de la memoria.

Actualmente, refiere Romano, no existe un tratamiento capaz de curar el Alzheimer. “Sin embargo, sí es posible utilizar medicamentos para contrarrestar los síntomas y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. Por ejemplo, cuando aparecen trastornos conductuales como agresividad, se pueden administrar fármacos específicos para controlar estas reacciones”, dijo.

Sin embargo, el cuidado no depende sólo de los tratamientos; el papel de los familiares y cuidadores es fundamental, ya que ningún paciente puede enfrentar por sí mismo los desafíos del trastorno.

Por último, la Secretaría de Salud advirtió que en México alrededor de un millón 300 mil personas padecen la enfermedad, lo que representa entre 60 y 70 por ciento de los casos de demencia en el país. Esta condición afecta a la población de 65 años y más, para ser uno de los principales desafíos de salud pública asociados al envejecimiento.

POR SHAMADY OMAÑA

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