Ni cazadora ni gabardina: el truco de Sassa de Osma para no pasar frío en primavera (con un solo accesorio que ya tienes)
Cada año, la primavera trae consigo unos cuantos dilemas de estilo; algunos, con fácil solución, pero otros son un poco más complicados y, para solucionarlos, recurrimos a la opinión experta de las que mejor visten, como Sassa de Osma. En otoño, por ejemplo, la princesa de Hannover nos enseñó a renovar nuestros jerséis básicos incorporando uno del mismo color alrededor del cuello, a modo de adorno y también de protección contra el frío mientras nos rehusábamos a ponernos las chaquetas que confirmaban el adiós definitivo a la temporada más cálida. Ahora nos ocurre lo contrario: queremos dejar de lado las prendas abrigadas del armario, aunque en los días de abril en los que el clima se vuelve loco y fluctúa de 13 a 25 grados parece imposible. Sin embargo, ella ha dado con un truco que puede ayudarnos a prescindir de las cazadoras y gabardinas y entrar en modo full estival, sin importar la temperatura que haga.
El truco de Sassa de Osma para evitar las prendas de abrigo en primavera
Lo primero que necesitas para llevar a cabo la técnica magistral que propone Sassa de Osma para abrigarte (solo un poco) y no tener que recurrir a varias capas es un fular, que puede ser de cashmere o de lino; la única condición es que no tenga textura de bufanda y, por tanto, que pueda moldearse fácilmente, como lo haría un pareo de playa.
Este accesorio, aunque no parezca en un primer momento demasiado apropiado para llevar en pleno inicio del mes de abril, ejercerá de chaqueta, pero también de capa, de jersey.... ¡de prácticamente cualquier cosa que te venga a la mente!
Un accesorio, múltiples posiciones
Vemos que Sassa lo combina con unos pantalones culotte de traje negros y un jersey de cuello vuelto al tono, construyendo con estas dos piezas y el calzado -unas merceditas negras con botonatura dorada- el estilismo total black por excelencia para la primavera, que estiliza al máximo tanto por la continuidad cromática de sus prendas como por el mismo corte tobillero y recto del pantalón. Esta combinación admite infinitas intervenciones en lo que a complementos y abrigos se refiere, aunque la diseñadora y abogada opta por una fórmula muy sencilla con el uso exclusivo y muy versátil de su estola estampada, hecha en los Andes peruanos utilizando fibra de vicuña, una de las más lujosas y escasas del mundo.
1. A modo de capa o poncho
Primero, envuelve su fular alrededor del torso y el escote como si se tratase de un poncho o una capa y lo ata con un nudo en el lateral de la cintura, de manera que hace el efecto de top y protege del viento las zonas del pecho y el cuello que son especialmente sensibles a los resfriados característicos de la primavera.
3. Como un caftán asimétrico
Una segunda opción que nos fascina tanto o más que la primera es llevar el fular colgando del hombro para que haga una preciosa caída, como se muestra bien en esta imagen que publica Sassa. Si no tienes miedo a llamar la atención y ser la más original de tus amigas, haz un nudo o una lazada alrededor del abdomen, cual fajín, y tendrás una especie de caftán asimétrico que impregnará de aires orientales y bohemios tu look más básico.
3. Estola al cuello
Por último, está el método clásico de lucir el fular simplemente alrededor del cuello, ya sea envolviéndolo completamente o dejando que caiga abierto por la espalda. Esta segunda opción es la favorita de las invitadas en las bodas de temporada y recuerda en gran medida a los posados de Grace Kelly, Lee Radziwill y otras elegantes divas del siglo pasado en sus viajes estivales por Europa.





