Ni secas ni aceitosas: los mejores trucos para unas rosquillas de anís perfectas

Ni secas ni aceitosas: los mejores trucos para unas rosquillas de anís perfectas

Doradas por fuera, tiernas por dentro, con un delicado aroma a anís y un toque de limón… ¡Qué ricas son las rosquillas típicas de Semana Santa! Un dulce de nuestro recetario más tradicional que, además, resulta muy sencillo de preparar.

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Rosquillas de anís.© Shutterstock
Rosquillas de anís.

Eso sí, al igual que en el caso de las torrijas (otro emblema absoluto de la repostería de esta época), requiere seguir ciertas pautas si queremos que queden perfectas. A continuación, os presentamos una receta paso a paso para preparar las clásicas rosquillas, seguida de los errores más frecuentes que conviene evitar y, al final, algunas ideas de variantes para darles un toque diferente.

ROSQUILLAS DE ANÍS, RECETA TRADICIONAL PASO A PASO

Ingredientes (aprox. 20 rosquillas)

  • 500 g de harina de trigo 
  • 150 g de azúcar 
  • 100 g de mantequilla derretida 
  • 3 huevos
  • 50 ml de licor de anís dulce
  • 1 cucharadita de levadura química (7 u 8 gramos)
  • Ralladura de 1 limón
  • Aceite suave para freír  
  • Azúcar para espolvorear 
Rosquillas de anís. © Shutterstock

ELABORACIÓN:

-Bate los huevos con el azúcar durante 3–4 minutos, hasta que la mezcla esté más clara, espumosa y ligeramente cremosa.

-Añade la mantequilla derretida (templada, no caliente), el anís y la ralladura de limón. Mezcla bien hasta integrar. Puedes sustituir la mantequilla por 100 ml de aceite de oliva suave o por 100 g de manteca de cerdo derretida. 

-Tamiza la harina con la levadura e incorpórala poco a poco. Debe quedar una masa suave, ligeramente pegajosa, pero manejable. Si es necesario, puedes ajustar con una pequeña cantidad extra de harina (máximo 20–40 g).

-Deja reposar la masa durante 15–30 minutos, tapada con un paño o film. Este paso mejora la textura, facilita el formado y ayuda a que las rosquillas queden más tiernas.

-Unta ligeramente tus manos con aceite para evitar que la masa se pegue. Forma pequeñas bolas. Con ella vamos formando ‘churros’ (cilindros de 1 o 1,5 cm de grosor) y uniendo por los extremos. Los aros resultantes deberán tener unos 5–6 cm de diámetro, procurando que todos tengan un tamaño similar.

-Calienta abundante aceite a 170°C.

-Fríe las rosquillas en tandas pequeñas, durante unos 2–3 minutos por cada lado, hasta que estén doradas de forma uniforme.

-Retira y deja escurrir sobre papel absorbente. 

-Espolvorea con azúcar glas o reboza en azúcar normal mientras aún estén templadas.

ERRORES COMUNES Y CÓMO EVITARLOS

1. Añadir harina en exceso
Uno de los errores más habituales es intentar que la masa deje de pegarse añadiendo harina sin control. Esto hace que la masa se vuelva demasiado densa. El resultado son unas rosquillas secas y poco esponjosas. Un buen truco es engrasarse las manos con un poco de aceite en lugar de seguir añadiendo harina.

2. No dejar reposar la masa.
No es obligatorio. Pero el reposo ayuda a que la masa sea más fácil de trabajar y la textura final mejore. Durante ese tiempo, la harina se hidrata mejor y la masa se relaja.

3. Freír con el aceite demasiado caliente.
Si el aceite supera aproximadamente los 180°C, las rosquillas se dorarán muy rápido por fuera, pero quedarán crudas por dentro. Es un error típico cuando se usa fuego alto constante. Lo ideal es mantener el aceite alrededor de 170°C y ajustar el fuego según sea necesario.

No frías muchas rosquillas en cada tanda. © Shutterstock
No frías muchas rosquillas en cada tanda.

4. Freír con el aceite demasiado frío
Cuando el aceite no alcanza la temperatura adecuada (por debajo de unos 160°C), las rosquillas absorben demasiado aceite y quedan pesadas y grasientas. Para evitarlo, asegúrate de que, al introducir un trocito de masa, este suba a la superficie en pocos segundos.

5. Freír demasiadas rosquillas a la vez
Llenar la sartén o freidora provoca una bajada brusca de la temperatura del aceite, lo que afecta negativamente a la cocción. Las rosquillas quedarán menos crujientes y más aceitosas. Es mejor freírlas en tandas pequeñas, aunque lleve un poco más de tiempo.

6. Hacer rosquillas de tamaño desigual
Si unas son más grandes o gruesas que otras, no se cocinarán de manera uniforme: algunas quedarán crudas por dentro y otras demasiado hechas. Intentar que todas tengan un tamaño y grosor similar garantiza una fritura homogénea.

7. Exceso de anís
El anís es un ingrediente con mucho 'carácter' y usar más cantidad de la indicada puede hacer que el sabor resulte demasiado intenso. Es mejor respetar las proporciones para mantener el equilibrio con el azúcar y el limón.

8. No controlar el tiempo de fritura.
Dejar las rosquillas demasiado tiempo en el aceite puede resecarlas, mientras que sacarlas antes de tiempo puede dejarlas crudas en el interior. Un tiempo aproximado de 2–3 minutos por cada lado, observando el color dorado, suele ser el punto adecuado.

9. No escurrir bien el aceite.
Si no se colocan sobre papel absorbente inmediatamente después de freírlas, retendrán más grasa de la necesaria. Este paso es clave para que queden ligeras y agradables al comer.

10. Usar aceite reutilizado
Freír con aceite muy usado, quemado o con restos de frituras anteriores puede arruinar el sabor de las rosquillas. Siempre es recomendable usar aceite limpio o bien filtrado y evitar que humee.

ALGUNAS VARIANTES DE LAS ROSQUILLAS DE ANÍS 

Como toda receta popular y clásica, las rosquillas tradicionales aceptan muchas variantes. Aquí tienes algunas ideas sencillas para darles un toque diferente. 

Con sabor a almendra
Añadiendo 50–70 g de almendra molida a la masa. Hay que reducir la harina en la misma cantidad (50–70 g según la cantidad de almendra) para mantener la textura adecuada. Se pueden espolvorear, además de con azúcar normal, con almendra laminada.

Vino en lugar de anís.
Sustituye los 50 ml de anís por 50 ml de vino dulce a tu elección (por ejemplo, Moscatel, Pedro Ximénez, vino de Málaga o un Oporto). Mantén la misma cantidad de harina y mantequilla para que la masa conserve la consistencia adecuada.

Rosquillas de vino. © Shutterstock
Rosquillas de vino.

Con chocolate
Incorpora 30–50 g de cacao en polvo a la harina y, opcionalmente, 25–30 g de chips de chocolate. La masa queda más oscura y con un sabor intenso. Si se quiere, se pueden añadir 5–10 g de harina extra si la masa queda demasiado húmeda por los chips.

Especiadas
Añade media cucharadita de canela molida y una pizca de nuez moscada o clavo a la harina. Mantén la misma cantidad de harina y grasa. Estas especias aportan aroma sin alterar la textura.

Rosquillas integrales horneadas
Sustituye 200–250 g de harina blanca por harina integral, dejando el resto de los ingredientes igual. Hornear a 180°C durante 20–22 minutos. Así las rosquillas serán más ligeras que si las fríes. La masa puede requerir 2–3 minutos adicionales de reposo para que la harina integral se hidrate completamente y quede tierna. Espolvorea con azúcar normal o glas al salir del horno.

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