Desde hace un tiempo,la islatiene mucho peso no solo en la vida de la cocina, sino también en la de la casa, en general. Tal y como señala el barómetro ‘La buena cocina hecha en casa’, elaborado por la Asociación de Mobiliario de Cocina (AMC), 7 de cada 10 personas pasa en la cocina entre dos y tres horas al día. Además, el 49,3% de los encuestados la usan no solo para cocinar sino también para comer.
Por eso, aunque la isla de cocina como comedor no es una idea nueva, sí que ha evolucionado y mejorado en sí misma. Así, lo que antes era una barra con dos taburetes incómodos se ha transformado en una pieza de mobiliario pensada para vivir, no solo para cocinar. Una extensión que prolonga la encimera, unas sillas cómodas y, de pronto, la mesa del comedor deja de ser imprescindible. Los metros que liberas son reales y la sensación de amplitud, también.
En este proyecto de Casa Decor 2025, que firma Beatriz Silveira para Sixty Pro, el comedor no es un adosado, sino el acompañante perfecto de la isla. Un elemento clave y con entidad propia. La cuarcita de Cupa Stone de la encimera y el sobre de la mesa refuerza la conexión entre ambos.
Dentro de esta cocina abierta que triunfa en la casa actual, la isla ha dejado de ser un elemento de trabajo para convertirse en punto de reunión. Ahora es también comedor, una manera lógica de rentabilizar los metros. Eso sí, para que funcione como tal debe cumplir ciertos requisitos. Debe tener al menos 80 cm en la parte donde se sientan los comensales, de forma que la encimera o la superficie sobresalgan lo suficiente para meter las piernas con comodidad. Si optas por sillas estándar, la altura del tablero debe rondar los 75 cm, si prefieres taburetes altos, entre 90-100 cm.
También debes tener en cuenta que entre la isla y cualquier mueble o pared necesitas al menos 90 cm de paso libre. Si en la cocina hay mucho movimiento (niños, mascotas, dos personas cocinando a la vez...), mejor 110 cm. Aunque a priori no se ve necesario, puede marcar la diferencia entre una isla donde te quedas a gusto y otra donde cada vez que alguien se levanta, se choca con el que está fregando, por ejemplo.
En esta propuesta de ARAN Cucine, la cocina plantea soluciones reales a la vida actual, convirtiéndose en espacio esencial de la vivienda. Aquí, comedor e isla viven juntos, pero a distintas alturas. Las sillas tapizadas son otro acierto.
A la hora de incorporar una zona de comedor, la configuración más funcional es la isla de doble función. Así, un lado con fregadero o placa de cocción, el otro con una extensión que actúa como mesa.
Tal y como ocurre en esta propuesta de Banni. Como se trata de unacocina grande, la isla ocupa todo el centro. Por un lado, cuenta con los fuegos, superficie de trabajo y una barra para desayunos, mientras que el otro lo ocupa una mesa de comedor, perfecta para cuatro o cinco comensales, con sillas tapizadas. Al colocarse a una altura más baja, crea la sensación de un comedor tradicional.
Una isla a doble nivel, con la parte alta con placa o fregadero y la baja como mesa, permite cocinar y comer a la vez, sin que se mezclen funciones ni haya riesgo de salpicaduras. En esta propuesta del estudio de Júlia Brunet, la zona de cocción se ha diseñado con una altura estándar y cuenta con taburetes altos (de Carl Hansen) para desayunos informales; mientras que la mesa de comedor, también diseñada a medida por el estudio, queda a una altura más rebajada, para ofrecer mayor comodidad al sentarse a comer o a cenar (sillas de Treku). El truco está en que no parece una cocina con barra, sino un comedor que está junto a la cocina, lo que optimiza al máximo el espacio.
Como hemos visto, la isla con funciones de comedor se divide visualmente en dos zonas: cocción por un lado, barra o mesa por el otro. No es un capricho estético, aunque resulta bonito. Es una respuesta a cómo vivimos, nos gusta cocinar mientras hablamos y comer o picar sin poner siempre mantel. Y en este contexto, la formalidad del comedor independiente ha perdido, en parte, la partida frente a la cercanía del taburete junto a los fogones.
Evidentemente, no todas las islas-comedor son iguales, y eso es parte de su encanto. Pueden establecer las zonas a distinto nivel o a la misma altura, como esta propuesta de Rehau, que apuesta por una isla en L, que destina una parte a barra de desayunos y comidas informales. Una solución que optimiza el espacio y puede dar mucho juego en el día a día familiar.
En ocasiones, especialmente cuando se trata de una cocina abierta al salón, al comedor o a ambos, la isla extiende sus límites más allá y amplía sus dominios. De esta manera, se crea un elemento central alrededor del cual tiene lugar la vida familiar.
Esta propuesta de Ángel Cazorla, para el espacio de Mobalco en Casa Decor 2025, va un paso más allá: su isla no solo conecta cocina y salón, sino que se funde con el sofá. La cocina deja de tener límites visibles y la convivencia, esa palabra que a veces suena abstracta, se vuelve tangible en el espacio compartido. Así, estantes abiertos,vitrinas y una barra volada, que invita a reunirse, aligeran su peso visual. Mientras que la encimera de cuarcita Cristallo Iceberg, deCupa Stone, integra la placa de inducción y la campana (de Miele) de forma invisible, reforzando la sensación de ligereza y limpieza visual.
Para que la isla cuente con una zona de comedor, sin añadir un mueble extra, basta con añadir un faldón volado en uno de sus lados, de al menos 80 cm. Independientemente de sus dimensiones y, aunque sea una cocina pequeña, una buena idea es jugar con dos materiales diferentes. Un contraste que separa visualmente las funciones, sin necesidad de tabiques, y que incrementa, al mismo tiempo, su poder decorativo. Puedes mezclar porcelánico o mármol en la zona de trabajo y madera en la extensión de comedor, por ejemplo.
En esta propuesta de Banni, la mesa de comedor se distingue tanto por el material, como por la altura a la que está situada y por el color, que contrasta con el blanco del resto de la isla.
Si quieres que la isla sea un autentico comedor, necesitas que sus asientos alarguen las sobremesas y no eches de menos el sofá. Por lo tanto, si la altura del sobre de la mesa lo permite (75 cm), mejor sillas de comedor que taburetes. Modelos cómodos con respaldo convierten la isla en una mesa de verdad. Se nota en cuanto te sientas.
En esta propuesta del interiorista Juancho González, la cocina abierta con isla se integra de manera armoniosa en la zona de día, con frentes en madera oscura que se equilibran con otros en blanco. Además de delimitar visualmente el espacio, la gran isla de cocina incluye una zona con sillas cómodas para desayunos o comidas de diario y ofrece espacio de almacenamiento adicional.
Ilumina como si fuera un comedor. Una lámpara de techo colgante centrada sobre la zona donde se come cambia por completo la atmósfera. Evita los downlights fríos. Piensa que, aunque estés en la cocina, necesitas luz cálida y envolvente. Además, aprovecha para integrar el almacenaje por el lado de la cocina. Cajones, baldas o. incluso. un pequeño estante. Se trata de aprovechar el volumen de la isla, sin restarle limpieza visual al lado del comedor.
En esta propuesta de GC Studio, la iluminación de la cocina cuenta tanto con focos empotrados como con una lámpara de techo como con tiras led integradas en la propia isla. Una isla que integra una zona de barra cómoda con cuatro taburetes altos, tapizados y con respaldo, que puede ejercer de comedor secundario o principal, en función de la ocasión.
En pisos pequeños, donde una isla de cocina no es una opción, la península (una de las tendencias de este año) con dos o tres taburetes resuelve la papeleta sin renunciar a la idea de comer en la cocina. Así, adosada a la pared o frente a la cocina ofrece el mismo concepto, comer o tomar el aperitivo mientras cocinas y compartir el momento, pero en la mitad de metros. Esta propuesta de la interiorista Cristina Arnedo es la prueba de sus posibilidades.
Una mesa de trabajo que funciona como isla-comedor
Otra opción que funciona muy bien y es tendencia, gracias a la decoración de la abuela, son las mesas de cocina. Dispuestas a destronar a la isla ofrecen una solución alternativa, llena de encanto. Eso sí, no suelen ser aptas en cocinas pequeñas y puestos a elegir, opta por un modelo como este de deVOL, con patas torneadas y mármol gastado. Solo te faltará una cocina de leña.