Niña Pastori, nerviosa por su actuación ante el Papa León XIV: "Se me encoge el estómago exactamente igual que la primera vez"

Niña Pastori, nerviosa por su actuación ante el Papa León XIV: "Se me encoge el estómago exactamente igual que la primera vez"

A sus 48 años, Niña Pastori (María Rosa García García) vive uno de los momentos más intensos y simbólicos de su carrera. La artista gaditana, ganadora de seis Latin Grammy y referente indiscutible del flamenco contemporáneo, afronta el lanzamiento de un nuevo disco, Color Fania, en el que vuelve a demostrar su capacidad para cruzar fronteras musicales sin perder su raíz. El proyecto, nacido en Miami durante los Premios Lo Nuestro —donde participó en el homenaje al compositor Manuel Alejandro junto a figuras como Alejandro Sanz o Laura Pausini—, la sumerge ahora en un diálogo directo con la salsa, revisitando clásicos de Fania y Rubén Blades desde una mirada profundamente personal.

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HOLA Niña Pastori, nerviosa por su actuación ante el Papa León XIV© Mario García

Ese impulso creativo convive con una agenda marcada por dos hitos vitales. Por un lado, su próxima actuación ante el Papa León XIV, un encuentro que repite dos décadas después de su histórica interpretación del “Ave María” ante Juan Pablo II en Cuatro Vientos, donde llegó a cantar ante un millón de personas. En esta ocasión, el contexto será más íntimo y vinculado a la atención a personas en situación de vulnerabilidad, una dimensión que la artista afronta, según ha expresado en distintas ocasiones, con responsabilidad, emoción y sentido de servicio. Y, en paralelo, la vida personal también se abre paso: su hija Pastora está a punto de alcanzar la mayoría de edad, cumple 18 años el próximo 19 de julio, un momento que la cantante vive con orgullo y serenidad, tras años en los que ha defendido públicamente la importancia de priorizar la familia dentro de una carrera larga, exigente y marcada por constantes reinvenciones.

Niña Pastori que acaba de lanzar nuevo disco; 'Color Fania'© Mario García

María, tienes una carrera espectacular, estás comodísima en lo tuyo y, de repente, decides liarte la manta a la cabeza y meterte en el templo de la salsa. ¿De dónde sale esta bendita locura? ¿Qué te picó para querer juntar tu mundo con el de la Fania?

Pues surgió en Miami, fíjate. Estábamos allí para asistir a los Premios Lo Nuestro y en esa edición se le hacía un homenaje a Manuel Alejandro, que es nuestro autor más internacional y uno de los más grandes de este país. Fue precisamente a raíz de ese homenaje, hace ya algo más de un año, cuando empezamos a pensar qué hacer de cara al próximo proyecto. Le dábamos vueltas a la idea de un disco y también teníamos muchas ganas de movernos por Latinoamérica y hacer cosas allí. La verdad es que estoy enamorada del resultado porque ha quedado un álbum muy alegre, lleno de color, con canciones que tienen mensajes muy bonitos y que, aunque parezca mentira, siguen siendo totalmente actuales. Ahí están Periódico de ayer o El gran varón. Y lo mismo ocurre con Plástico, de Rubén Blades, que tiene ya 48 años y parece escrita antes de ayer.

A ver, si lo piensas, el Nueva York de los setenta y la Isla de San Fernando parecen planetas distintos. Pero luego escuchas el disco y dices: "¡Madre mía, cómo encaja esto!". ¿Qué secreto tienen la calle neoyorquina y tu raíz gaditana para entenderse tan bien sin hablar el mismo idioma?

Yo creo que la música es el idioma universal y está para eso: para unir, para tender puentes y generar amor, respeto y cariño. Además, la salsa y el flamenco tienen muchísimo en común. Las dos nacen de culturas de barrio muy fuertes, de gente trabajadora, de la calle, a la que le cuesta salir adelante. Rítmicamente también están muy conectadas. Nuestra rumba tiene mucho que ver con sus ritmos y comparten esa alegría tan característica. Porque el flamenco es drama, sí, pero también es muchísima alegría. Y luego está la improvisación, que es otro punto de unión muy importante: en la salsa se improvisa mucho y en el flamenco ocurre exactamente igual.

Media Image© Getty Images

Salir como primer adelanto con Periódico de ayer es ir a por todas, porque ese tema es un monumento de Héctor Lavoe que todos hemos cantado alguna vez. Sinceramente, cuando entraste al estudio, ¿notaste un poquito de vértigo o respeto al meterle mano a un himno tan sagrado?

Claro que sí, sobre todo tratándose de una canción cantada por Héctor Lavoe, que es impresionante. Además, estamos hablando de repertorio interpretado por gigantes como Willie Colón, Rubén Blades o Celia Cruz. Por eso sentí muchísimo respeto hacia todas las canciones del disco. Luego, lo bonito ha sido llevarlas a mi terreno, a mi forma de sentir y de cantar. Creo que eso es lo importante: hacerlo desde el cariño, la humildad y el amor que le tengo a esta profesión.

El peligro de versionar algo tan grande es que quede como una imitación barata, pero tú te lo has llevado a tu terreno por completo. ¿Cómo se trabaja una canción que todo el mundo tiene grabada a fuego en la cabeza para que, en cuanto empiece a sonar, digas: "Oye, que esto es 100% la Niña Pastori"?

Pues metiéndole cosas tuyas: tus guitarras, tus percusiones, tus palmas… llevándolo a tu estilo. Ahí es donde aparece la esencia. En esta producción hay muchos músicos colombianos, pero también contamos con músicos de aquí para equilibrar esas percusiones de allá con nuestra raíz.

Te has ido a Miami a grabar y te ha producido el colombiano CASTA. Cuéntanos algún cotilleo de estudio. ¿Hubo algún momento de choque cultural en el que tuvisteis que negociar cómo mezclar vuestras ideas?

No. Fue muy fácil, la verdad. Casta estaba muy ilusionado con hacer algo bonito y diferente también para él. Es un productor joven, súper actual, acostumbrado a trabajar en otros sonidos, pero vivió este proyecto como una aventura y una experiencia muy especial.

Niña Pastori tras décadas en la música© GTRES

Con El Gran Varón has tocado una fibra muy sensible. Es una canción de 1989 súper valiente que habla de identidad, de no sentirse comprendido y del rechazo de un padre. Con la que está cayendo hoy en día, ¿por qué sentiste que era el momento de rescatar esta historia tan dura?

Porque me parece una súper canción. Nosotros la arrancamos por bolero porque, cuando hicimos la maqueta, nos sonaba mucho a unos tientos flamencos, cuya rítmica es muy parecida. Tiene una letra muy fuerte que, aunque hoy muchas cosas estén más superadas, sigue conectando con mucha gente porque todavía queda camino por recorrer. Y además tiene una melodía preciosa que me encanta cantar.

En este disco pasas de la crítica social y la caña de Plástico (de Rubén Blades) al fiestón absoluto de Bemba colorá (de Celia Cruz). Vaya montaña rusa... ¿Con cuál de las dos caras te lo has pasado mejor experimentando?

Con las dos. Canciones como La Bamba, Echao Pa’lante o Bamboleo son una maravilla para disfrutar, bailar y gozarlo. Pero la parte más dramática también tiene algo muy bonito porque te pone el corazón en un hilo.

El catálogo de la Fania es infinito y está lleno de temazos dificilísimos. Mirando atrás, ¿cuál fue la canción que más te hizo dudar o la que más noches de sueño te quitó hasta que conseguiste encontrarle la vuelta?

Tuve mis más y mis menos con Ligia Elena. Rubén Blades compone de una manera muy compleja. A primera escucha parece sencillo, y esa es precisamente la virtud de los genios: hacer que todo suene fácil. Pero luego te metes dentro de la canción y descubres una complejidad enorme. Dudé de si sería capaz de defenderla bien, aunque después descubrí que es una auténtica maravilla.

Niña Pastori, que acaba de estrenar su nuevo trabajo "Color Fasnia", poco antes de su actuación ante el Papa León XIV© GTRES

Finalmente el disco incluye once canciones. ¿Te planteas continuar explorando este universo en el futuro?

Este trabajo daría para un volumen dos y un volumen tres porque el catálogo de Fania tiene auténticas barbaridades de canciones hermosas. Así que nunca se sabe.

Para este lanzamiento has montado "Color Pastori", un club privado para estar en contacto con tus fans de siempre. En este mundo digital donde todo es tan frío, ¿necesitabas volver a sentir ese “tú a tú” y el calor de tu gente de forma más íntima?

No, no. Afortunadamente nunca he perdido ese hilo con mi público. Llevo más de 30 años sintiendo el cariño de una gente muy fiel y creo que tenemos una relación muy bonita, basada en el respeto mutuo.

Niña Pastori de blanco© GTRES

El 6 de junio tienes un día de los que se marcan en el calendario: le vas a cantar al Papa León XIV en Madrid. Pero claro, tú ya tienes tablas en esto, ¡que en 2003 le cantaste a Juan Pablo II! Cuéntanos la verdad: ¿los nervios se llevan mejor la segunda vez o el estómago se te encoge exactamente igual?

No, se me encoge el estómago exactamente igual que la primera vez. Los nervios están ahí porque es una responsabilidad enorme. Ya le canté a Juan Pablo II y ahora lo haré ante el Papa Francisco. La otra vez fue en Cuatro Vientos, delante de más de un millón de personas, algo impresionante. Ahora será un encuentro mucho más íntimo y humilde, así que voy a poder vivir las dos caras de esa experiencia.

Aquel Ave María que cantaste en 2003 nos puso los pelos de punta a todos y es historia de la música. Sin destriparnos la sorpresa, ¿qué nos tienes preparado para este encuentro tan especial de este año?

Bueno, tengo que decir que en las dos ocasiones me han dado carta blanca para hacer lo que quiera. Voy a hacer una cosa muy mía, acompañada por un guitarrista y probablemente también con un cajoncito. A ver qué sale y qué pasa allí.

Esta vez no vas a cantar en un altar gigante ante un millón de personas, sino en el centro CEDIA de Cáritas, rodeada de personas sin hogar. ¿Sientes que este va a ser, por la carga emocional que tiene, uno de los escenarios más difíciles de tu vida?

Sí, claro. Va a ser emocionante estar ante el Papa y ante personas que realmente nos necesitan, que son los más necesitados. Poder estar ahí y aportar mi granito de arena con mi música, con lo que creo que sé hacer, es muy bonito.

Niña Pastori en su actuación en los Latin Grammys en Sevilla 2025© Getty Images for The Latin Recor
Niña Pastori en su actuación en los Latin Grammys en Sevilla 2025

Viendo tu carrera, tú nunca has tenido miedo a parar cuando el cuerpo y el corazón te lo han pedido. Te plantaste casi cinco años tras Esperando verte para casarte con Chaboli y disfrutar de tu primera hija, y después de “Bajo tus alas” volviste a frenar el ritmo frenético para refugiarte en El Puerto de Santa María con los tuyos. En un mundo donde parece que si te bajas de la rueda un segundo dejas de existir, ¿cómo se consigue esa valentía para decir "ahora voy yo y va mi familia, y la música que espere"?

Yo creo que el arte también consiste en eso, en dejarte llevar por lo que sientes en cada momento. Si no lo haces así, terminas matándolo. Los artistas no podemos vivir encerrados ni ser cuadriculados; hay que dejar espacio para volar.

Pues el 29 de mayo se acaba la calma, porque el disco sale completo y te falta tiempo para echarte a la carretera a partir del 19 de junio. A los que ya están comprando las entradas para verte este verano en Madrid, Sevilla, Granada o Marbella, ¿qué les advertimos que se van a encontrar en el escenario?

Mucha alegría. Es un disco muy rítmico, muy bailable, para disfrutar muchísimo. Tengo muchas ganas de salir ya a girar con estas canciones. Además, llevo años trabajando con una banda donde conviven músicos cubanos y flamencos, así que esta mezcla de mundos ya forma parte de nosotros. En esta ocasión hemos añadido metales y creo que eso le dará todavía más alegría al espectáculo.

Al montar este repertorio tan nuevo para el directo habrán saltado chispas en los ensayos. ¿Qué ha pasado ahí dentro? ¿Tu banda de siempre se ha vuelto salsera o los músicos de salsa han terminado hablando en andaluz y haciéndose flamencos?

Pues la verdad es que, como te digo, en mi banda siempre he llevado músicos cubanos al piano y a la percusión, así que siempre hemos tenido mucho que ver. En este caso no es una formación nueva en esencia: llevamos dos percusionistas, guitarra flamenca, bajista, teclado, otro guitarrista que también apoya, los metales y dos chicas en el coro. En realidad, hay poco que añadir, solamente los metales, porque mi banda ya era bastante salsera de por sí.

Niña Pastori, que acaba de estrenar su nuevo trabajo "Color Fasnia"© GTRES

Entonces, ¿los salseros se terminan convirtiendo en flamencos?

¡A los salseros los convertimos nosotros al flamenco por narices!

Hablando de la familia y de las cosas que de verdad importan…Tus hijas, Pastora y María, se han criado escuchando tu música desde la cuna. Ahora que te ven meterte en el universo de la salsa, ¿qué te dicen en casa?

Pues la verdad es que muy bien, porque ya son unas niñas muy admiradoras de mi trabajo. Les ha gustado mucho el disco y están muy pendientes de todo. Además, han cantado en el coro de “Bamboleo”, lo han hecho ellas.

Te iba a preguntar precisamente por eso, por su participación.

Las obligué un poquito porque ellas no cantan habitualmente ni creo que se vayan a dedicar a esto. Nunca se sabe, pero en principio están estudiando y van por otro camino totalmente distinto. Y yo estoy feliz de que estudien y se preparen, que es lo que yo quiero y deseo para ellas.

¿Son tus críticas más duras o tus mayores fans con este cambio de registro?

No, no son muy duras, la verdad. Son buenas, muy buenas. Tengo que decir que son niñas muy nobles y muy buenas personas. A ellas les gusta todo. Cuando me ven maquillada me dicen: “¡Mami, qué guapa!”, “¡Mami, qué bonito!”. Son unas niñas muy lindas.

Tras décadas en los escenarios, agradece poder seguir probando nuevos registros y dedicarse a la música© GTRES

El próximo 19 de julio es una fecha señalada con fuego en tu calendario: tu hija Pastora cumple la mayoría de edad. Madre mía, cómo pasa el tiempo. Entre la locura del lanzamiento del disco y los ensayos de la gira, ¿cómo estás gestionando la emoción de ver a tu niña hacerse una mujer?

Fíjate, con un orgullo muy grande, la verdad. Mi Pastora es para comérsela. Sí, es una niña estupenda, muy buena estudiante y muy cariñosa. La verdad es que es un encanto.

¿Le tienes preparada alguna sorpresa musical o alguna canción especial para ese día?

La verdad es que musical no. Le vamos a hacer una sorpresa de otro tipo: su cumpleaños, su puesta de largo. A todas las niñas les gusta mucho la puesta de largo a esa edad. Y bueno, le haremos su fiestecita con sus amigos y con la familia, con la gente que ella quiera, para que esté a gusto ese día, lo celebre y lo disfrute.

Tienes seis Latin Grammy en la estantería, millones de discos vendidos y el cariño de todo el mundo. Después de este viaje tan increíble y de atreverte con la salsa, ¿te queda alguna espinita clavada o algún sueño loco por cumplir?

He cumplido muchísimo más de lo que jamás imaginé. Para mí, el mayor regalo es poder vivir de mi cante, que es lo que más me gusta en el mundo. Mientras tenga salud, a mi familia bien y pueda seguir haciendo música, creo que no puedo pedir más. Eso sí, siempre quedan sueños por cumplir y ganas de seguir viva dentro de esta profesión.