No sean de izquierda

No sean de izquierda

La Policía Nacional de España acaba de encontrar joyas en la oficina de José Luis Rodríguez Zapatero, joyas con un valor de mucho, pero mucho dinero, incluso millones de euros, según el diario ABC. Sorpresón.

O más bien no. Nada de sorpresas. Lo de las joyas es la enésima confirmación de que ser de izquierdas, pero en serio de izquierdas, no es una vocación, un apostolado, una posición ética o un estar en el lado correcto de la historia, sino una forma rápida y cero productiva —no creas empleos, no pagas impuestos, etc— de volverte asquerosamente rico. Ya saben: “No me des. Hazme progresista”, para darle la vuelta al viejo dicho mexicano.

¿Por qué estaba la Policía Nacional en las oficinas del expresidente? Porque un juez decidió someterlo a proceso por una trama de corrupción que involucra a China y, llamativamente, a Venezuela, que es adonde hay que voltear, antes que a ningún sitio, para aprender cómo hacerse millonario con la sangre roja y el corazón a la izquierda. Antes de irse a pudrir a una cárcel gringa, Nicolás Maduro gustaba de exhibir la seña de identidad del populismo progresista: el Rolex.

Cómo no se iba a dar el gustito. Al margen de sus vínculos con el narcotráfico, el chavismo y el madurismo significaron un desfalco a Petróleos de Venezuela que le pega, en cálculos muy conservadores, a los 30 mil millones de dólares (al margen de las pérdidas muchísimo mayores por incompetencia). No, no todo fue subsidiar a la tiranía castrista.

Que también tiene algo que decir. En Cuba la gente vive en una miseria que apenas tiene comparación con la haitiana, pero no toda la gente. Hay un puñadito de militares, el círculo rojo, que tienen casi literalmente todas las empresas del país. Gaesa, que es el nombre del conglomerado, tiene en sus manos hasta 70% de la economía isleña. ¿Quién inventó esa forma de acumulación? El padre fundador, claro. Fidel.

Según Forbes, El Caballo acumuló unos 900 millones de dólares. Quién sabe. El cálculo puede errar, porque no necesitas acumular dinero cuando te apropiaste del país completo. Digo, el padre del pueblo tenía un coto de pesca submarina, para uso exclusivo, de muchos kilómetros cuadrados, departamentos en La Habana, casas en la playa, escoltas, Mercedes, aviones a su disposición y el privilegio del whisky en donde no lo hay… Para qué la vulgaridad de una cuenta de banco.

De México mejor no hablamos. Se acerca el verano, y ya sabemos lo que pasa en verano: hoteles de mega lujo en Tokio o Madrid, vuelos privados, mocasines Prada en la playa, Cartier, Tiffany's, y la lista sigue.

¿Que hay excepciones? Sin duda. La izquierda aporta a la historia cinco cínicos por cada fanático. Como el “Che”, que se dedicó a dar tiros de gracia al final de la revolución. Esos son todavía peores.

De veras: no sean de izquierda. 

POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09

MAAZ