Nuevas siglas, viejas lealtades
Este miércoles vence el plazo para que las organizaciones que buscan convertirse en partidos políticos celebren sus asambleas constitutivas. De marzo a junio se sabrá cuáles obtienen el registro y, si todo camina como hoy, a partir de julio México podría sumar tres o cuatro fuerzas rumbo a las elecciones de 2027.
En el papel, la historia se vende como pluralidad y participación. En la práctica, el sistema vuelve a mostrar su tentación favorita: convertir la política en industria y el registro en franquicia.
Porque el atractivo no es menor: además del sello electoral, viene el premio mayor: prerrogativas. Se habla de 150 millones de pesos anuales para cada partido que nazca con validez.
Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿cuántos proyectos son verdaderamente ciudadanos y cuántos son, más bien, un trampolín para personajes que no conciben la vida fuera del presupuesto?
En la recta final destacan Somos México, Construyendo Solidaridad y Paz, México tiene Vida y Que Viva la Democracia. Pero el ruido no lo hacen los trámites: lo hacen los apellidos y las lealtades.
En su asamblea, Somos México, encabezado por Guadalupe Acosta, anunció un Consejo Consultivo Ciudadano para “evaluar y vigilar” al partido, con figuras como los ministros en retiro Margarita Ríos Farjat, Javier Laynez Potisek y José Ramón Cossío, además de activistas, deportistas y artistas.
Suena a blindaje ético. Pero también alimenta lecturas políticas: muchos ven ahí la influencia del empresario Claudio X. González y una plataforma que, derivada de la llamada “Marea Rosa”, buscará ser oposición frontal.
En ese ecosistema también aparece Lorenzo Córdova, ex presidente del INE, y como aliado estratégico se menciona a Santiago Taboada, del PAN.
Del otro lado, asoman proyectos que, por perfiles y trayectorias, se perciben más cercanos a la órbita del poder. Construyendo Solidaridad y Paz (CSP), del evangelista Hugo Eric Flores, enfrenta un tema legal por el uso de siglas que remiten a Claudia Sheinbaum Pardo; incluso, el TEPJF le ordenó no utilizar el acrónimo “CSP”.
Y Que Viva la Democracia, de Édgar Garza, exesposo de la diputada morenista Gabriela Jiménez, carga con el antecedente político de la revocación de mandato impulsada en tiempos de Andrés Manuel López Obrador.
Así, la “fiesta democrática” corre el riesgo de repetirse como costumbre: partidos nuevos, viejas redes; discurso ciudadano, cálculo electoral.
De aquí a junio, el INE validará requisitos. De julio en adelante, veremos lo esencial: si nacen opciones para ampliar la representación o si solo se abren nuevas ventanillas para repartir dinero público y acomodar lealtades.
En ese contexto, en México el problema no es que nazcan partidos; es que a veces nacen… para que sus “dirigentes” vivan del presupuesto en nombre de la democracia.
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ES UN HECHO QUE EL PVEM no tiene amarrada la gubernatura de SLP, porque sigue haciendo creer que no apoyarán la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum, no porque estén en desacuerdo con su contenido, sino porque desde Palacio Nacional la instrucción es clara: ningún gobernador perteneciente al movimiento, como el potosino Ricardo Gallardo, puede heredar el cargo a un familiar.
Esa y otras posiciones son la verdadera razón de la renuencia de los verdes y el PT. Sienten que Morena y el gobierno les quieren quitar todo y como ellos se sienten parte del régimen, no aceptan que les escatimen las cuotas, los cuates y el pastel de las candidaturas.
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PREPARA EL GOBIERNO FEDERAL un operativo más agresivo y radical en Jalisco, que desgobierna Pablo Lemus, para limpiar todas las estructuras contaminadas por el crimen organizado. Se trata de una estrategia que dará mucho más de qué hablar que el Plan Michoacán o la Operación Enjambre, en el Edomex.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “El registro y la prerrogativa son la meta; gobernar, el pretexto”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALFREDOLEZ
MAAZ