ONU: centros de datos ya consumen más electricidad que todos los países salvo diez

ONU: centros de datos ya consumen más electricidad que todos los países salvo diez

La huella ambiental de los centros de datos ya rivaliza con la de algunos de los países más grandes del mundo, según un informe de la Universidad de las Naciones Unidas, que también predice que su consumo de agua y energía y su contaminación se duplicarán en tan solo cuatro años a medida que crece el uso de la inteligencia artificial.

El año pasado, los centros de datos globales consumieron 448 billones de vatios-hora de electricidad, más que todos los países del mundo excepto diez, señala el informe publicado la semana pasada.

Ese consumo eléctrico generó unas 208 millones de toneladas (189 millones de toneladas métricas) de dióxido de carbono, una cantidad similar a la de Argentina, y producir esa energía requirió unos 4,5 billones de litros de agua, según el informe sobre las consecuencias ambientales del consumo energético de la IA.

Para 2030, los centros de datos representarán casi el 3 % del consumo eléctrico mundial proyectado, con 935 billones de vatios-hora. Si los centros de datos fueran un país, se proyecta que en 2030 ocuparían el sexto lugar en consumo de energía. 

Eso produciría casi 440 millones de toneladas (399 millones de toneladas métricas) de dióxido de carbono, según el informe. El estudio se centró en el consumo energético y no examinó la enorme cantidad de agua utilizada para refrigerar los centros de datos.

"Si se miran estas cifras, estamos hablando de escalas comparables a las de naciones enteras", dijo Kaveh Madani, coautor del estudio, científico del agua y director del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas en Canadá. "La demanda es enorme."

Gran parte del crecimiento de los centros de datos estáimpulsado por la IA. Actualmente, alrededor del 20 % de su consumo energético se debe a la inteligencia artificial, pero esa proporción debería crecer hasta el 40 % para 2030, indica el informe.

Centro de datos para IA en construcción en Hutto, Texas.
Centro de datos para IA en construcción en Hutto, Texas.Imagen: Steven Heap/Zoonar/picture alliance

El primer balance global del impacto ambiental de la IA

El informe es relevante por la credibilidad y autoridad de la ONU, no solo por las cifras impactantes que contiene, afirmó Fengqi You, profesor de ingeniería energética en la Universidad Cornell y director del programa de sostenibilidad de la IA de esa institución.

"Su valor radica en que una institución de la ONU pone en un mismo marco las emisiones de carbono, el agua, el suelo, los impactos del ciclo de vida y la justicia ambiental" en torno a un asunto que a menudo está envuelto en secretismo y revelaciones parciales, dijo You, quien no participó en el informe.

"El público en general debería estar preocupado, pero no en pánico", añadió.

Jean Su, directora del Programa de Justicia Energética del Centro para la Diversidad Biológica, señaló que el informe es importante por ser el primer documento de la ONU –e incluso a nivel global– que "arroja luz sobre los daños ambientales de la IA".

El presidente de la Asociación Nacional de Inteligencia Artificial, Caleb Max, destacó los avances en eficiencia de la industria y sus beneficios para la sociedad: "La IA está convirtiéndose rápidamente en parte de nuestra vida cotidiana y aporta beneficios que mejoran la seguridad, alargan la vida, aumentan la eficiencia laboral, potencian la producción alimentaria y reducen la pobreza. Las pruebas de que el retorno energético de la inversión en el desarrollo de la IA es transformador para nuestro mundo crecen cada día, y por lo tanto vale la pena".

Josh Levi, presidente de la Coalición de Centros de Datos, afirmó que la industria toma en serio su impacto ambiental.

"Seguimos comprometidos a trabajar con responsables políticos, comunidades locales y socios del sector para garantizar que, a medida que los centros de datos crecen, lo hagan de manera responsable, transparente y conforme a las mejores prácticas disponibles", declaró.

La contaminación invisible: lo que no se ve del consumo energético

Madani, también ganador del más reciente Premio Estocolmo del Agua, subrayó que las cifras evidencian el costo ambiental de la IA, que a primera vista puede parecer más limpia que otros aparatos mecánicos –como coches y calderas– que generan contaminación visible.

"La IA no es solo algo virtual. Estamos hablando de algo que tiene física, algo que tiene impactos reales. Hay infraestructura detrás. Hay energía que se consume", dijo Madani. "Hay mucho hardware detrás de todas estas operaciones que a nosotros nos parecen muy limpias porque no vemos humo salir de nuestros dispositivos. En nuestro teléfono no hay humo visible, ni en nuestra computadora. Pero en algún otro lugar alguien está sufriendo las consecuencias".

Cómo reducir el consumo energético de la IA: brevedad y precisión

Las personas pueden reducir el enorme apetito energético de la IA siendo menos formales y más concisas en sus consultas, indicó Madani. El informe halló que reducir en un 30 % el número de palabras en las solicitudes puede disminuir el consumo energético de la IA en un 25 %. Eso equivaldría a ahorrar aproximadamente la misma cantidad de electricidad que consume en un año cerca de 700.000 personas en África, según el informe.

"Si eres demasiado cortés, ese 'por favor' de más puede marcar una gran diferencia", dijo Madani. "Hay que ser muy preciso y breve".

Una consulta típica al estilo ChatGPT consume unas 200 veces más energía que el tipo de clasificación de texto básica que se usa en un filtro de spam de correo electrónico, por ejemplo. Las imágenes o los videos generados por IA requieren mucha más energía.

Y cuanto más compleja es la IA, más energía se necesita para entrenarla. El informe señala que GPT-3 requirió unos 1.300 millones de vatios-hora para su entrenamiento, mientras que la siguiente versión demandó entre 50.000 y 70.000 millones.

Sin embargo, no es el entrenamiento lo que realmente devora la energía, señaló la coautora del estudio Miriam Aczel, investigadora de política ambiental de la Universidad de las Naciones Unidas. Alrededor del 90 % del consumo energético de la IA proviene de las solicitudes operativas, afirmó. Solo GPT recibe 2.500 millones de consultas al día, dijo.

Vista aérea de un centro de investigación de IA en China, una industria con una creciente huella ambiental según la ONU.
Vista aérea de un centro de investigación de IA en China, una industria con una creciente huella ambiental según la ONU.Imagen: CFOTO/picture alliance

La paradoja de la eficiencia y la falta de transparencia corporativa

Aunque los defensores de la tecnología pueden argumentar que sus máquinas son cada vez más eficientes, existe una paradoja habitual: cuando algo se vuelve más eficiente, se usa con más frecuencia, y el consumo total de energía se dispara, aunque cada uso individual sea más eficiente, explicó Madani. 

Si bien algunas empresas presumen de utilizar energía renovable para sus centros de datos, Madani señaló que eso significa que la oferta de electricidad limpia se agota, y en consecuencia se usa energía más contaminante en otros sectores.

Uno de los problemas para realizar este estudio es que muchas empresas y territorios no son transparentes respecto a lo que consumen los centros de datos y la IA, ni siquiera sobre dónde están ubicados o qué tamaño tienen, señalaron Aczel y Madani.

"No podemos gestionar lo que las empresas no revelan", dijo You, de Cornell.

FEW (AP, UNU-INWEH)