Pablo Duchement, docente y perito judicial: "Si todos educamos para que nuestros hijos no sean acosadores, no habrá acoso"

Pablo Duchement, docente y perito judicial: "Si todos educamos para que nuestros hijos no sean acosadores, no habrá acoso"

Pablo Duchement es ingeniero informático, profesor y perito judicial. Está especializado en delitos que cometen o en los que son víctimas los menores en las redes sociales. Autor del impactante libro Te espero a la salida, sobre el acoso escolar, ahora publica junto con su hijo de ocho años el cuento El dragón diferente (Ed. Vergara), que parte de una situación familiar real. Hemos charlado con él sobre cómo la educación desde las edades más tempranas es la mejor prevención contra el bullying.

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Pablo Duchement, autor junto a su hijo de 'El dragón diferente'© P. Duchement
Pablo Duchement, autor junto a su hijo de 'El dragón diferente'

El germen de tu libro es la frase de tu hijo: "Papi, yo no valgo para nada". Cuentas que sentiste que toda la protección anterior que le habíais dado como padres para fortalecer su autoestima se vino abajo en un momento. Dices en el libro: "Construir amor propio implica mucho esfuerzo y tiempo, pero arrancarlo para hacerlo triza solo requiere un segundo". ¿Es tan fácil derribarla?

Es fácil derribarla en comparación con lo difícil que es crearla. Si nosotros no nos hubiéramos esforzado en que mi hijo tuviera una gran autoestima, probablemente el niño habría sufrido mucho. Sirve de protección, pero es una protección que funciona por desgaste. Es como la rodillera de un pantalón. No va a ser imposible que se te rompa el pantalón, simplemente se va desgastando con mucha facilidad hasta llegar a la tela. Pues más o menos funciona así.

La autoestima que te generan los demás siempre es menos valiosa que la autoestima intrínseca. Y lo que podemos hacer los padres requiere mucho esfuerzo y tiene menos efecto que lo que va a conseguir una persona estable cuando tiene una personalidad formada. 

Libro El dragón diferente© Ed. Vergara

A raíz de esa situación, escribís entre tu hijo y tú el cuento, que se lee en la clase de tu hijo y en otras. ¿Qué reacciones hubo?

A la profesora le gustó tanto que cogió el cuento, cuando solamente era el cuento que había creado mi hijo y no el libro, y lo fue pasando por otras clases, que lo leyeron. Después de crear el libro algún centro educativo me ha contado que va a incluirlo como proyecto de curso; es algo que me llena de alegría.

Un profesor también me contó que había una situación de acoso en la clase que se basaba en la diferencia de uno de los menores. Tras leer el libro los menores identificaban la situación que antes eran incapaces de identificar y cuando volvían a suceder las situaciones de acoso, había alumnos que decían: 'Oye, esto no está bien'. Estoy muy orgulloso de que un cuento que ha escrito mi hijo haya provocado, como mínimo, que aunque sea un solo niño esté más protegido.

Niño triste © Getty Images

Es un cuento infantil, pero en el libro incluyes muchísimos recursos, herramientas y dinámicas para trabajar aspectos como el respeto a la diferencia y la aceptación de todos, tanto para las familias como para los docentes. Y en distintas etapas educativas. Habiendo tantas posibilidades y tantas campañas contra el acoso, ¿por qué falla todo lo que se está intentando hasta ahora?

Hay muchas respuestas a eso. La primera es porque requiere trabajo. Y estamos en una época y en una sociedad en la que no todo el mundo está dispuesto a invertir trabajo en algunas cosas. Estamos viendo que hay muchas familias que sacrifican, por ejemplo, tiempos que deberían ser educativos en manos de una pantalla de un móvil, porque requiere menos gestión, menos control. Las familias dosifican mucho el trabajo con sus hijos, posiblemente por otros motivos, como su propio exceso de trabajo.

Esto enlaza con la segunda respuesta. Porque en la escala de prioridades no se da suficiente importancia a la idea de que no quiero que mi hijo sea un acosador. Y esto es muy importante porque hay muchas familias muy preocupadas ante la idea de que su hijo sufra acoso. Pero muy poquitas se paran a pensar: '¿y si mi hijo es quien hace daño? ¿Cómo puedo yo educar a mi hijo para que no haga daño?'. Por eso me gusta mucho el enfoque que da el libro, en el que todo el rato hago trabajo no solo sobre la persona que podría sufrir el acoso, sino también para las personas que podrían provocarlo. Por eso se habla de los dragones diferentes y de los otros dragones. Si todos educamos para que nuestros hijos no sean acosadores, no habrá acoso y, por lo tanto, no hará falta educar sobre cómo reaccionar cuado seamos víctimas. O por lo menos, no será tan necesario.

Niño con mensaje pintado en las manos de STOP Bullying© Adobe Stock

En el libro hablas sobre todo de acoso escolar a niños neurodivergentes, como los niños con un trastorno del espectro del autismo (TEA). Es un problema a gran escala, pero no se ven campañas dirigidas a este grupo tan vulnerable...

No, y desafortunadamente, porque eso significa que hay un niño sufriendo, pero también afortunadamente ya se empiezan a hacer públicos este tipo de casos. Las cifras en términos relativos son importantes porque sufren acoso hasta cuatro veces más. De nuevo, la respuesta es que no se le conceda suficiente importancia a estos casos.

En el libro comentas que habitualmente a los niños diferentes se les intenta corregir sus problemas en lugar de apreciar sus fortalezas. ¿Eso los hace más vulnerables frente al acoso?

Más vulnerables, directamente no. El método no los hace directamente más vulnerables, pero es cierto que si tú a la hora de lidiar con su diferencia te centras en ella, te van a intentar atacar porque tienes esta debilidad, y acaba asumiéndose la condición como una debilidad. Y sí, es cierto que hay puntos en los que su diferencia los hace más vulnerables, pero hay otros aspectos en los que su diferencia los hace más fuertes. Y ese enfoque no se suele tocar. 

Se suele pedir a las personas que toleren la diferencias de los demás, cuando ponemos muy poco a menudo en vigor sus fortalezas, y las tienen. Cualquier persona que haya convivido con una persona neurodivergente sabe que hay cosas en las que están a 'años luz' de una persona neurotípica.

Hay que generar un espacio y un escenario donde estas personas sean incluso un potencial valioso. En el centro educativo en el que doy clase se gestionan muy bien las diferencias y las adaptaciones, por lo que la presencia de alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) es estadísticamente mayor de lo normal porque se ha corrido la voz. Nosotros trabajamos mucho la parte de Informática, y tenemos toda la oferta formativa de Informática de FP. Lo que estamos viendo ahora con la FP Dual es que hay muchas empresas que valoran cierto tipo de neurodivergencia entre el alumnado de Informática. Por ejemplo, una persona con TDAH tiene un hiperfoco muy marcado, y se va a concentrar más que otros perfiles. Si buscas una persona detallista, según el tipo y el grado de autismo, conseguirás un nivel de detalle que no es habitual entre personas no neurodivergentes. Y en este entorno de prácticas, el entorno laboral está empezando a valorar mucho estos perfiles, lo que es muy prometedor y positivo.

Compañeros en clase de Infantil© Getty Images

Dentro de los recursos que propones en el libro se incluye la Educación Infantil. Estos alumnos "pueden excluir al que es distinto porque no entienden por qué es diferente", señalas. ¿Los planes antiacoso deberían empezar ya en esta etapa precoz?

La gran parte de los protocolos de acción contra el acoso escolar establecidos en el territorio español incluyen un capítulo sobre prevención. Y los protocolos están hechos para que se empiecen a utilizar desde Infantil, a la espera de que no hagan falta, y debiendo ser adaptados a la edad de alumnado.

Técnicamente hablando, el acoso escolar es una cosa que se debe trabajar desde la primera etapa de la educación obligatoria. ¿Se hace? Mi impresión es que se hace menos de lo que se debería.

Niño pequeño con un dragón dibujado en la pizarra© Getty Images/Image Source

En este cuento a cuatro manos, tu hijo se hace cargo de los dibujos, que son muy creativos y expresivos, y también se inventa el final de la historia. ¿Cómo se siente él al ver su obra publicada?

Se siente importante. Y hacerle llegar a un niño esto por parte de un padre es muy difícil. Está muy feliz, y la publicación está redundando indirectamente en que cierto tipo de situaciones potenciales que podrían señalarlo como diferente, y por tanto, vulnerable, no estén siendo explotadas. Porque esto se trabajó en clase desde el minuto uno, gracias a Rosi, su profesora, que fue quien lo decidió, y todo está teniendo efecto.

Yo le hago hincapié en que esto va a ayudar, porque hay otros niños que se sentían tan mal como él, porque vivían situaciones parecidas a las que vivió, y ahora están tan bien como él. Y esto le provoca muchísima ilusión.

En el final del cuento, él cambia las reglas del juego, altera el escenario, y las diferencias son las que brillan más. La diversidad no es una amenaza, es un tesoro, como dice el libro.