¿Prohibido prohibir?
El Gobierno Federal abrió la discusión sobre una posible regulación de las redes sociales, la inteligencia artificial y el uso de teléfonos celulares entre niñas, niños y adolescentes.
Conviene comenzar con una precisión: todavía no existe una iniciativa enviada al Congreso ni se ha decretado una prohibición. Lo anunciado son foros para construir una propuesta que eventualmente podría discutirse en el próximo periodo legislativo.
Claudia Sheinbaum ha marcado una línea que podría calificarse como prudente: “No se trata de prohibir, sino de informar y generar condiciones de regulación”, afirmó. Detalló también que en 16 estados de la República, ya hay legislaciones que limitan el uso de los celulares y redes sociales entre las niñas, niños y jóvenes, es decir, el uso de los celulares se restringe durante las clases, pero puede permitirse en recreos o fuera del tiempo colectivo.
Mario Delgado, secretario de Educación, sostiene que el debate es impostergable, y ha aclarado que tampoco se pretende castigar a la tecnología. La SEP realizará nuevos foros entre los meses de agosto y septiembre titulados: “La vida frente a la pantalla: el impacto de los dispositivos digitales en las juventudes mexicanas”, el 19 de agosto en Nuevo León, el 3 de septiembre en Chiapas y el 17 de septiembre en la región centro-sur.
Los datos explican podrían ser alarmantes y generar cierta “urgencia”. Según la ENDUTIH 2025 del INEGI, 86.1% de la población mexicana de 6 años o más utiliza internet. Entre niñas, niños y adolescentes de 6 a 14 años, la proporción alcanza 85.4%; entre jóvenes de 15 a 24 años llega a 97.6% durante el día y en horarios nocturnos.
Además, UNICEF encontró que uno de cada ocho adolescentes usuarios de internet en México sufrió alguna forma de explotación o abuso sexual facilitado por tecnologías digitales; 67% de esos incidentes ocurrió exclusivamente en línea, principalmente en redes sociales.
El representante de la UNESCO en México, Andrés Morales, advirtió que internet, las redes y la inteligencia artificial están transformando la educación, pero también producen riesgos para el bienestar físico, emocional y social.
La UNESCO reporta que 114 sistemas educativos, equivalentes a 58% de los países, ya restringen los teléfonos móviles en las escuelas. Eso no significa que todos hayan prohibido las redes sociales a menores, pero sí su uso en horarios educativos.
Australia fue el primer país en establecer una edad mínima nacional de 16 años para determinadas plataformas y obliga a las empresas, no a las familias, a impedir las cuentas infantiles.
Francia aprobó una restricción para menores de 15 años. Malasia exige verificación de edad y bloquea nuevas cuentas de menores de 16, mientras Indonesia obliga a quienes no han cumplido esa edad a vincular sus cuentas con una persona tutora. Reino Unido, Brasil y la Unión Europea han preferido imponer obligaciones de seguridad, privacidad, verificación y diseño responsable.
México debe aprender de esas experiencias sin copiar sus errores, no basta prohibir una acción para que esta se ejecute en nuestro país, la prioridad regulatoria pienso que debe estar centrada en proteger la salud mental, combatir la adicción a las pantallas y cuidar el desarrollo cognitivo de niñas, niños y adolescentes.
“El uso excesivo de las redes sociales puede derivar en una adicción caracterizada por el consumo prolongado e ininterrumpido de contenido. El uso de dispositivos electrónicos desde edades muy tempranas, como los 2 o 3 años, puede influir de manera distinta en su crecimiento y aprendizaje respecto de quienes los utilizan solo en momentos específicos o tienen un acceso más limitado”, enfatizó la mandataria mexicana.
Regular la inteligencia artificial en México no es frenar la innovación: es asegurar que avance con derechos, transparencia y responsabilidad, protegiendo también la salud mental de niñas, niños, jóvenes y personas adultas. La tecnología debe acompañarse de conciencia, límites y humanidad.
Prohibido prohibir no puede significar para las plataformas, lucrar sin límites. La mejor regulación no debe perseguir a niñas, niños o familias, sino abrir la caja negra de los algoritmos, impedir la publicidad invasiva y responsabilizar a las empresas que monetizan la atención y los datos de la infancia.
POR KAREN TORRES AGUILAR
PERIODISTA & MKT SPECIALIST
@KARENTORRES.MX
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