Reconstruir el tejido social
¿Has participado en alguna actividad organizada en tu colonia? o ¿has propuesto algún proyecto para hacer una mejora? Parecen preguntas sencillas, pero sus respuestas dicen mucho sobre el estado del tejido social.
Conocemos como tejido social a esa red de relaciones de confianza y colaboración que une a las personas de una comunidad, el cual se fortalece cuando convivimos, cuidamos los espacios públicos y construimos soluciones en conjunto para las problemáticas que compartimos.
En México, el tejido social se ha debilitado debido a la violencia y la crisis de inseguridad. Durante el primer trimestre de 2026, el INEGI reportó que, en promedio, seis de cada 10 personas se sentían inseguras en su propia ciudad. Esta percepción limita la convivencia, reduce el uso de los espacios públicos y favorece el aislamiento.
A ello se suma que la violencia psicológica es una de las más frecuentes en el país, siendo las mujeres una de las poblaciones más afectadas. Este tipo de violencia puede desencadenar depresión, miedo y una desconexión con el entorno.
Es como si la violencia y la inseguridad fueran un tipo de humedad que se filtra en el interior de cada persona, la cual se propaga a sus familias y su entorno. ¿Han pasado por esos lugares de la ciudad que están totalmente descuidados, que es imposible no sentirte mal? En esos sitios es donde el tejido social está más debilitado.
Carlos Alberto Cadena Ortiz de Montellano, presidente de Fundación Vinte, asegura que reconstruir el tejido social no es tarea exclusiva del gobierno; requiere la participación de la sociedad en general. Una de las acciones para fomentar esa unidad es la rehabilitación de espacios públicos.
“Ocupar el espacio público de manera sana es la mejor vacuna para muchísimos problemas que aquejan a la sociedad, como las adicciones, la depresión y la violencia”, afirma Carlos Alberto Cadena Ortiz de Montellano.
Una cancha rehabilitada donde vuelven a jugar niñas, niños y adolescentes; un parque que reúne nuevamente a las familias; un huerto urbano que fortalece la colaboración entre vecinos; talleres para adolescentes, madres, padres y parejas que ayudan a mejorar la comunicación y prevenir la violencia.
Estas acciones, repetidas con constancia, ayudan a sanar, devolver la confianza y el sentido de pertenencia a su comunidad.
Fundación Vinte, a través de más de 100 acciones comunitarias, ha beneficiado a cerca de 50 mil personas mediante programas de desarrollo humano, participación ciudadana y cuidado del medio ambiente. Además, ha realizado 30 intervenciones de recuperación de espacios públicos que han mejorado la calidad de vida de alrededor de seis mil habitantes.
Sus proyectos incluyen talleres sobre el cuidado del agua, huertos urbanos, jornadas de reforestación, formación para el uso responsable de redes sociales y actividades dirigidas a fortalecer la convivencia familiar. De manera reciente, en colaboración con Atlas FC, rehabilitó una cancha de futbol en Jalisco con el propósito de devolver a la comunidad un espacio de recreación.
Reconstruir el tejido social significa asumir que cada persona tiene algo que aportar, la sociedad no cambia solo con grandes grandes inversiones. Cambian cuando las personas vuelven a confiar unas en otras y descubren que trabajar juntas sigue siendo la mejor manera de construir un mejor lugar para vivir.
PAL